Bizkaia

La estrategia de la Ertzaintza contra la trata de mujeres está concentrada en atender a la víctima

La protección ocupa un lugar central en el 'modus operandi' de los agentes que persiguen este delito
Imagen de archivo de una mujer haciendo la calle en Bilbao.

Antes incluso de que estuviera tipificado como tal y no como un agravante en el delito contra los trabajadores extranjeros, la Ertzaintza ya perseguía a las personas y mafias dedicadas a la trata de seres humanos. Aunque la esclavitud sexual es la más degradante y extrema, otras víctimas se ven sometidas a trabajos forzados o son obligadas a practicar la mendicidad. Allá por el año 2021, sin ir más lejos, fue desarticulada una organización que explotaba laboralmente en la localidad de Aranzazu a mujeres de origen nicaragüense.

La Ertzaintza no descuida ninguno de esos flecos criminales. De hecho, cuenta con un grupo estable de agentes formados y especializados en la trata con fines de explotación sexual. La estrategia que guía todas las actuaciones es dinamizada por un grupo compuesto por once agentes –seis mujeres y cinco hombres– en el conjunto de la geografía vasca. El Plan fue diseñado en 2015 y un año después se activaba con un piloto en Irun que ofreció muy buenos resultados. Para septiembre de 2018 todas las comisarías lo tenían implantado, puntualiza Ángel.

El analista de la sección de crimen organizado de la Oficina Central de Inteligencia concretaba en declaraciones a DEIA que hasta entonces las operativas estaban más centradas en la persecución del delito y en la prevención del mismo, pero la experiencia adquirida con el trabajo de investigación a pie de calle permitió abordar este delito de otra perspectiva más ambiciosa y relevante como ha demostrado el tiempo: la protección a la víctima. En su jerga hablan de las tres pés para referirse a esos fundamentos policiales que guían todas sus actividades de análisis y de visitas a las casas y clubes que tienen controlados.

Y tiene claro dónde se debe poner el énfasis en la escala vasca: en la víctima de trata y explotación sexual principalmente, pero también laboral. “Todo es desde un punto de vista victimocéntrico”, describe Ángel al tiempo que lo explica de otra forma: “nunca criminalizamos la actividad ni criminalizamos a las personas. Hemos aprendido a ver personas que tienen unos problemas y unas situaciones terribles. Ponemos un celo y un empeño especial en no criminalizar por el simple hecho de ejercer”.

Gracias a este modus operandi han podido constatar que cuando hacen esas visitas el trato con las personas que ejercen la prostitución es más natural y “no ha generado ningún tipo de alarma entre el colectivo, haciendo llegar el mensaje de que estamos para ayudarlas. Esta cuestión es central en el Plan Estratégico de la Ertzaintza: la no revictimización de estas personas”, apostillaba Itxaso, analista en la Oficina Territorial de Inteligencia de Bizkaia. Durante la pandemia los agentes acompañaron a muchas de ellas a vacunarse.

Canales de información

Asimismo, durante estos años se ha trabajado para extender y reforzar la cobertura social de esas mujeres. En este sentido se ha impulsado la colaboración con ONG e instituciones (Askabide, Oblatas, Cáritas, Accem, Médicos del Mundo…) que trabajan en el ámbito de la prostitución y de la trata de seres humanos. Una tarea que la agente califica de “fundamental” porque según valora “el combate contra esta lacra requiere de intervenciones multidisciplinares y coordinadas”.

O como decía su compañero, “vencer reticencias y trabajar colectivamente para configurar una comunidad de inteligencia en un sentido amplio” para plantar cara a la trata de seres humanos. Es decir, enriquecida con la contribución de informes policiales, estudios de Emakunde, denuncias de comunidades de propietarios, análisis de Osakidetza, testimonios de ONG... Canales abiertos por los que siempre fluye información y que puede ser de utilidad para prevenir un nuevo caso de explotación sexual.

05/02/2023