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La escalada bélica en Oriente Medio encarece el coste de la vida

La tensión en la zona amenaza con incrementar el precio de la energía y la cesta de la compra
Energía, comida, vacaciones... La guerra en Irán está disparando los precios.
Energía, comida, vacaciones... La guerra en Irán está disparando los precios. / Imagen generada con IA

Actualizado hace 6 minutos

Los efectos de la guerra en Oriente Medio comienzan a notarse más allá del terreno puramente militar. Los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán han disparado la tensión en la región —misiles, escalada militar e incertidumbre sobre las rutas energéticas—, sacudiendo a los mercados internacionales.

En cuestión de días, el barril de Brent —referencia en Europa— ha superado los 100 dólares tras meses moviéndose en torno a los 60 o 70. Aunque después ha retrocedido parcialmente, la volatilidad refleja el nerviosismo de los mercados. La región concentra buena parte de la producción mundial de energía y cualquier amenaza al respecto dispara las alarmas.

“Cuando esa pieza se mueve, todo lo demás empieza a tambalearse”, resume Olivia Feldman, economista y cofundadora de HelpMyCash. “En realidad, lo que se rompe es la calma, porque cuando aparece un riesgo los mercados reaccionan rápidamente buscando seguridad”, añade Soly Sokal, CEO de la firma de inversión Rhombus.

La preocupación se concentra especialmente en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula más del 20% del comercio mundial de petróleo y gas. No hace falta que el suministro se interrumpa, basta con el temor a un posible cierre para que los mercados reaccionen.

Los mercados no son los únicos afectados. La industria y los hogares también están empezando a notar las consecuencias de la guerra. La cuestión es bastante sencilla. Si el precio del petróleo sube y se mantiene alto, la energía se encarece y transportar mercancías cuesta más. También producir alimentos, fabricar bienes o calentar edificios. “Eso es inflación.No es un concepto abstracto: es simplemente que cada vez necesitas más dinero para comprar lo mismo”, explica Feldman.

Gasolina y diésel

El efecto más inmediato se percibe en las estaciones de servicio. En apenas unos días, el precio del diésel ha subido cerca de un 18% y la gasolina alrededor de un 9% o un 10%. En términos prácticos, llenar el depósito puede costar entre 6 y 15 euros más que hace dos semanas. Detrás de esa subida está el funcionamiento del propio mercado del combustible, que reacciona con rapidez a cualquier cambio en el precio del crudo.

“El sistema de compra de combustible por las estaciones de servicio funciona de dos maneras. Una de ellas es mediante la compra-venta directa en el mercado ESPO. Cada día se sale al mercado a comprar carburante y cualquier impacto que haya en ese mercado se refleja inmediatamente en el precio de aprovisionamiento”, explica Manuel Montero, director general del Grupo Moure.

Pese al incremento de la tensión, no se prevé que haya problemas de abastecimiento. “Probablemente cueste más llenar el depósito, pero no se prevé que falte combustible, por lo que la movilidad está garantizada”, afirma Montero.

El repunte del precio del petróleo (crudo Brent) tras la escalada de tensión y nuevos ataques en Oriente Medio está trasladándose a los carburantes.

El repunte del precio del petróleo (crudo Brent) tras la escalada de tensión y nuevos ataques en Oriente Medio está trasladándose a los carburantes. Europa Press

Gas y electricidad

La crisis energética no se limita únicamente al petróleo. El gas natural también ha subido con fuerza. En apenas unos días, su precio en los mercados europeos ha pasado de unos 30 euros por megavatio hora a superar los 60, un aumento cercano al 90%. Esa subida tiene un doble efecto: encarece el consumo directo de gas en los hogares y presiona al alza el precio de la electricidad, ya que muchas centrales eléctricas funcionan con esta materia prima.

En el mercado mayorista, la electricidad ha vuelto a superar los 100 euros por megavatio hora, muy lejos de los mínimos de 14,5 euros registrados a finales de febrero. Cuando la energía se encarece, el impacto termina trasladándose al conjunto de la economía.

La cesta de la compra: el efecto dominó

El encarecimiento de la energía ya está empezando a notar en nuestros bolsillos. Transportar mercancías, refrigerar alimentos o producir en el campo depende directamente del combustible y de la electricidad. “Fuera del sector energético también veremos efectos en otros ámbitos, como por ejemplo en la alimentación. Los alimentos se transportan en camiones y mover esos camiones cuesta más dinero cuando sube el combustible. Por lo tanto, al final estamos hablando de un impacto que no se limita al sector energético, sino que afecta a muchos de los sectores que forman parte del día a día de nuestras vidas”, explica Manuel Montero.

Entre los productos que podrían verse más afectados aparecen alimentos básicos o materias primas ampliamente utilizadas en la industria alimentaria: arroz —especialmente variedades asiáticas como el basmati—, café, cereales, aceites vegetales, carne o alimentos frescos que requieren transporte a larga distancia.

Además del transporte, también influye el coste de los fertilizantes, cuya producción depende en gran parte del gas natural. El precio del gasóleo agrícola o gasóleo B se ha disparado un 41% —ha pasado de 0,85 a 1,20 euros/litro— y el de la urea, uno de los principales fertilizante nitrogenados, ha crecido un 20%, pasando de 500 a los 600 euros/tonelada. Esto supone un incremento de 100 euros en los últimos días.

Dos mujeres realizan la compra en un supermercado.

Dos mujeres realizan la compra en un supermercado. Europa Press

Hipotecas al alza

La onda expansiva ha alcanzado también al euríbor, que el martes se situó en el 2,552% tras registrar su mayor subida diaria en 18 años: 18,5 puntos básicos, es decir, 0,185 puntos porcentuales respecto al 2,367% del lunes. Este incremento está generando inquietud entre quienes están pensando en comprar vivienda. “Una clienta que quiere hipotecarse en breve nos ha llamado preguntando si van a subir los tipos de interés.

Las noticias vuelan y preocupan a los futuros hipotecados”, explica Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria. Por ahora, el impacto es limitado, pero el clima económico empieza a tensarse. “El Euribor está subiendo debido al enrarecimiento de la economía y porque los bancos vuelven a ser más prudentes”, apunta Gulias.

Una persona estudia cuánto tendrá que pagar por su hipoteca ante la subida del Euribor.

Una persona estudia cuánto tendrá que pagar por su hipoteca ante la subida del Euribor. Europa Press

Incertidumbre en los mercados

Las bolsas, por su parte, reaccionaron con caídas en los primeros días del conflicto, aunque por ahora contenidas. No obstante, hay inversores que ya están buscando refugio en activos considerados seguros. “En episodios de alta volatilidad siempre hay inversores que entran en pánico y venden, pero la calma suele ser mejor consejera”, explica Olivia Feldman.

Soly Sokal recuerda que los mercados han vivido episodios similares anteriormente. “No es la primera vez que un riesgo geopolítico impacta en los mercados y pensar que ese impacto se va a mantener a largo plazo no tiene mucho sentido, aunque es verdad que los nervios no son racionales y las caídas suelen ser intensas y breves”.

En este contexto, aconseja a los inversores mantener una estrategia clara y no tomar decisiones precipitadas: “La inversión siempre tiene que ser a largo plazo y estar diversificada. Además, es recomendable contar con liquidez suficiente para no tener la necesidad de vender cuando el mercado está tensionado”.

Siempre hay inversores que entran en pánico y venden, pero la calma suele ser mejor consejera

Olivia Feldman - Cofundadora de HelpMyCash

Consecuencias para el turismo

El turismo no es ajeno a esta realidad y también empieza a notar el impacto de la escalada del conflicto en Oriente Medio. El precio del combustible para aviones se ha disparado hasta los 200 dólares por barril, un aumento que golpea directamente a las aerolíneas, ya que el queroseno representa entre el 20% y el 30% del coste de un vuelo. Ante este encarecimiento, varias compañías de Asia y Europa han comenzado a subir tarifas, aplicar recargos en los billetes y revisar sus operaciones.

A la presión de los costes se suma además la inestabilidad en el espacio aéreo de la región. El cierre parcial de rutas y la caída de vuelos en el Golfo están obligando a modificar trayectos y a reorganizar escalas para esquivar las zonas de mayor tensión. El sector teme que esta situación se traduzca en pérdidas millonarias si el conflicto se prolonga, justo cuando el turismo afronta uno de sus momentos clave del año, con la Semana Santa a las puertas y la temporada de verano en el horizonte.

El precio de los billetes de avión podría encarecerse de manera considerable por la guerra en Irán.

El precio de los billetes de avión podría encarecerse de manera considerable por la guerra en Irán. Europa Press

Inquietud en la industria

El encarecimiento energético preocupa y mucho en Euskal Herria. En la CAV, sectores como la siderurgia, la metalurgia o la automoción —muy dependientes de la electricidad y del gas— son especialmente sensibles a las oscilaciones del precio de la energía. Muchas de estas empresas utilizan hornos eléctricos o procesos industriales intensivos en consumo energético, por lo que cualquier subida prolongada del gas o de la luz repercute directamente en sus costes de producción.

Oriente Medio se situó en 2025 como el séptimo mercado para las exportaciones de la industria vasca, con un volumen de ventas que alcanzó los 1.130 millones de euros. La mayor parte de esos envíos correspondió a vehículos y material ferroviario, bienes de equipo y productos de fundición. En el último año y medio, además, esta región ha ido ganando peso como destino dentro de la estrategia de diversificación geográfica de las empresas vascas, impulsada en parte por el impacto de los aranceles comerciales aplicados por Estados Unidos.

La situación también está generado inquietud en Nafarroa, donde la industria representa alrededor del 32% del PIB. Parte del tejido empresarial —especialmente el vinculado al sector agroalimentario y a la industria transformadora— depende de grandes consumos eléctricos, como ocurre con las instalaciones de congelación o procesamiento de alimentos. Si el encarecimiento energético se mantiene en el tiempo, advierten los expertos, podría afectar a la competitividad de estas empresas y presionar sus márgenes.

3 escenarios posibles

1. Escenario favorable: guerra breve

Si la tensión se redujese rápidamente, los mercados recuperarían de inmediato la calma. El precio del petróleo podría volver a niveles cercanos a los 65 dólares por barril y el impacto sobre la economía sería reducido.

2. Escenario central: guerra moderada

La tensión militar se mantendría bajo control. El estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio mundial de petróleo, seguiría operativo y el transporte marítimo funcionaría con relativa normalidad. En ese contexto, el precio del crudo tendería a estabilizarse en torno a los 75 dólares por barril. El impacto económico sería limitado: la inflación podría repuntar alrededor de medio punto porcentual y el encarecimiento de la energía se trasladaría de forma moderada a los consumidores. Los carburantes y las facturas energéticas subirían ligeramente, pero sin provocar un shock de precios.

3. Escenario adverso: guerra larga y cierre de Ormuz

Si se cierra completamente esta vía estratégica, el suministro mundial de crudo y gas se reduciría de golpe. En ese escenario, el barril podría superar los 100 dólares durante un periodo prolongado. La inflación podría aumentar en torno a dos puntos porcentuales y lo que provocaría una desaceleración severa o incluso a una recesión en Europa. Para los hogares, las consecuencias serían directas: gasolina mucho más cara, facturas energéticas elevadas y mayor presión sobre el coste de la vida.

Papel del BCE

En este escenario, la atención se dirige hacia el Banco Central Europeo (BCE). La institución tiene un objetivo claro: mantener la inflación cerca del 2%. Para lograrlo utiliza su principal herramienta, los tipos de interés.

Hasta hace poco, los mercados daban por hecho que el precio del dinero se mantendría estable en torno al 2% durante 2026. Algunos analistas no descartaban, incluso, una bajada de los tipos de interés. Sin embargo, la volatilidad energética ha empezado a cambiar esas previsiones. “Si el conflicto se prolonga durante meses y la inflación vuelve a repuntar, el BCE podría verse obligado a subir tipos otra vez”, señala Feldman.

El dilema para el banco central no es menor: subir los tipos ayuda a frenar la inflación, pero también ralentiza la economía, en un momento en el que grandes países europeos como Alemania o Francia atraviesan un crecimiento débil.

Las bolsas reaccionaron a la baja con el inicio de la guerra en Oriente Medio.

Las bolsas reaccionaron a la baja con el inicio de la guerra en Oriente Medio. Europa Press

La CAV se blinda ante las consecuencias de la guerra

Euskal Herria se prepara para mitigar el impacto económico que la guerra en Oriente Medio puede tener tanto en las empresas como en los bolsillos de los ciudadanos. Las instituciones han comenzado a analizar la situación y a diseñar posibles respuestas ante un escenario marcado por la incertidumbre.

La CAV activará el escudo industrial si se alarga el conflicto. La prioridad del Ejecutivo autonómico es, según el lehendakari, Imanol Pradales, anticiparse a los posibles efectos económicos. “Este es el objetivo: anticiparnos, coordinar esfuerzos, activar el escudo industrial de Euskadi ante cualquier escenario. Ojalá acabe pronto el conflicto, pero si esto se alarga, hay que estar preparados”.

Estamos trabajando en un primer paquete de medidas por si la situación se alarga y se complica

Imanol Pradales - Lehendakari

Según explicó el propio lehendakari durante la cuarta reunión del Grupo para la Defensa Industrial, estamos ante “la mayor amenaza energética y logística para la industria vasca desde 2022”. Ante esta situación, el Gobierno Vasco está valorando posibles acciones. “Ya estamos trabajando en un primer paquete de medidas por si la situación se alarga y se complica”, afirmó Pradales.

El Ejecutivo no piensa escatimar esfuerzos en este sentido. “Vamos a activar lo que está en nuestras manos. Y también solicitaremos a otras instituciones, europeas y/o del Estado, que hagan aquello que les competa a ellas”, reconoció Imanol Pradales.

El lehendakari insistió en que la preocupación del Ejecutivo vasco no se limita únicamente al ámbito industrial. También se centra en las consecuencias que un encarecimiento de la energía, el transporte o los productos básicos pueda tener en los hogares.

El Gobierno navarro contacta con las empresas

En Nafarroa, el Gobierno foral también sigue de cerca la evolución del conflicto. El departamento de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial ha contactado con empresas de distintos sectores para conocer cómo perciben el actual escenario e intercambiar impresiones sobre sus posibles consecuencias económicas para el territorio.

El Ejecutivo foral recuerda además el precedente de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania desestabilizó el mercado energético. Con esa experiencia reciente, el departamento que dirige Mikel Irujo analiza la evolución de la crisis por si fuera necesario activar medidas destinadas a amortiguar un eventual encarecimiento de la energía y de productos básicos que afecte a empresas y consumidores.

Parece que los objetivos se están cumpliendo y el impacto en la economía no va a ser tan grave

Soly Sokal - CEO de Rhombus

Medidas a nivel estatal

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Por su parte, el Gobierno español prepara un real decreto ley para hacer frente a los efectos de la guerra que contempla medidas fiscales para contener los precios de la energía, así como ayudas específicas para dos de los sectores más afectados por esta crisis: el campo y el transporte por carretera. Lo que sí parece descartar el Ejecutivo es la bonificación al precio de los combustibles, como se hizo cuando la guerra de Ucrania, o la rebaja del IVA de los alimentos.

A pesar de la incertidumbre, Soly Sokal no cree que el golpe vaya a ser tan profundo como algunos temen, por lo que anima a no caer en el pesimismo: “Si el conflicto se alargara, habría que reestructurar el escenario. Pero la experiencia nos dice que de estas situaciones se sale. Quizás la solución no sea inmediata, pero parece que los objetivos se están cumpliendo y el impacto no va a ser tan grave”.

2026-03-16T08:57:37+01:00
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