Narices más finas, piel perfecta y ojos más grandes en segundos. Los filtros de las redes sociales están redefiniendo los estándares de belleza y también la forma en que muchas personas perciben su propio cuerpo. Este próximo miércoles, 18 de marzo, Aretxabaleta acogerá la charla “Cuerpos reales en la era de los filtros: salud mental, imagen corporal y el precio de querer encajar”, impartida por la psicóloga Mari José Arruti, de la asociación contra la anorexia y la bulimia, Acabe Gipuzkoa. Durante el encuentro, que tendrá lugar en Arkupe (18.00 horas) se analizará cómo la cultura digital de la comparación influye en la autoestima y el bienestar emocional.
En la actualidad, herramientas digitales presentes en plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat permiten modificar el rostro y el cuerpo en cuestión de segundos. Aunque estas aplicaciones forman parte del entretenimiento cotidiano y de la comunicación entre jóvenes y adultos, también contribuyen a difundir modelos de belleza cada vez más irreales.
La exposición diaria a miles de imágenes idealizadas está influyendo en la manera en que muchas personas se comparan y se valoran a sí mismas. "Especialmente entre adolescentes, pero también entre adultos, este fenómeno puede afectar a la autoestima y generar una percepción distorsionada del propio cuerpo", advierten desde el Ayuntamiento.
Señales de alerta
Durante la sesión se abordarán cuestiones como la construcción de los ideales de belleza irreales en el entorno digital, el impacto psicológico de los filtros y de la cultura de la comparación constante, así como las señales de alerta que pueden aparecer tanto en adolescentes como en personas adultas.
La charla pondrá el foco, asimismo, en el papel clave de las familias y del entorno educativo en la prevención, ofreciendo estrategias prácticas para fomentar una relación más saludable con el propio cuerpo y un uso más consciente de las redes sociales.
El objetivo, subrayan desde la organización, "no es demonizar la tecnología, sino reflexionar sobre cómo utilizarla de forma crítica y saludable". El mensaje central que guiará la sesión es claro: el problema no es tener un cuerpo real, sino sentir que nunca es suficiente.