12 de noviembre de 1901. Integrantes de la Comisión gestora del proyecto y del equipo empresarial, además de los trabajadores que ejecutaron la obra, representantes de los Ayuntamientos de Zeanuri (Bizkaia) y de Zuia (Araba), corporativos del Consistorio de Vitoria y una delegación de los arciprestazgo de Villaro y Murgia se dan cita en Gorbeiagana. Allí, a 1481 metros de altitud, y con la presencia del Padre Bearbel, tuvo lugar la inauguración de la primera Cruz de Gorbeia. Sin embargo, y a pesar de gran interés institucional y social suscitado, las inclemencia meteorológicas impidieron el oficio de la misa prevista. “La monjas habían montado un tablado adornado con cenefas de flores que se llevó el fuerte viento que hacía ahí arriba. Tuvieron que bajar rápido y suspender todo lo programado”, explica el investigador y experto en la materia, Iñaki García Uribe.
La eucaristía se pospuso al 16 de julio de 1902, festividad de Nuestra Señora del Carmen, pero tampoco pudo celebrarse. El imponente monumento de hierro de 33 metros de altura colapsó en diciembre, solo un mes después de ese fallido acto de inauguración. “Debido a un temporal, la nieve se acumuló en las celosías de la Cruz. De madrugada se convirtió en hielo y con los vientos del amanecer, la estructura comenzó a moverse, cascó y cayó”.
Por el Jubileo de 1900
Para conocer el origen de tan ingente iniciativa hay que remontarse al 11 de mayo de 1899, cuando el Papa León XIII promulgó mediante la bula Properante ad Exitum Saeculo (A medida que el siglo se acerca a su fin) el Jubileo del año 1900, es decir, un año especial de gracia, perdón y reconciliación. Un comité de católicos organizador de los actos -integrado, entre otros, por el noble italiano Giovanni Acquaderni- propuso colocar grandes cruces y monumentos de Cristo Redentor en cimas de montañas.
Menos de un mes después de esa proclamación, el 8 de julio de 1899, “Acquaderni mando ir a su palacio en Bolonia a escribanos que dominaran idiomas para redactar y enviar una misiva invitando a los católicos de todo el mundo al Jubileo a Roma”, explica García Uribe. Así llegó la propuesta al Obispo de Vitoria que el 24 de noviembre de 1900 dio el visto a la idea de levantar el monumento en la cima de Gorbeia “en homenaje a Jesucristo, nuestro divino redentor”, tal y como quedó publicado y reflejado en el Boletín Eclesiástico.
El ideólogo del proyecto fue Juan Bartolomé de Alcibar, párroco de Zeanuri en aquella época, además de “naturalista, cazador y muy conocedor de la zona, es el que elige el lugar de Gorbeiagana donde alzar la Cruz” exactamente sobre la línea divisoria entre los dos territorios que comparten ese terreno, de tal forma que los soportes norte y este fueran anclados en la parte vizcaina, mientras que los pies sur y oeste en el alavés.
Relevante fue también la aportación del arquitecto Casto Zabala que presentó “cuatro proyectos o ideas a la comisión, pero no se conserva ninguna de esa documentación”, lamenta García Uribe.
Y el ejecutor de la obra fue el constructor Serapio Goikoetxea Palacios, por entonces alcalde de Barakaldo y propietario de la prestigiosa siderurgia Nuestra Señora del Rosario, en Lutxana, situada a escasos metros de la estación de ferrocarril. “Fue una razón de peso, puesto que había que movilizar toneladas de piezas de hierro y de remaches e una época en la que aún no había llegado al estado la técnica de la soldadura”.
Traslado a Gorbeiagane
De hecho, el traslado del material se puede asemejar a una odisea. “Desde Lutxana, y de manera fraccionada, se va llevando a Abando para, una vez allí, cargarlo en el convoy que hace el recorrido entre Bilbao y Miranda de Ebro”, indica el investigador. En la parada de Izarra “se descarga” y se sube el carros de bueyes de vecinos de la zona hasta Gorbeiagane “en viajes de más de 12 horas y llevando también agua y comida para los animales”.
Una vez en la cima que comparten Bizkaia y Araba, tres empleados de Serapio fueron los encargados del montaje del entramado de hierros y remaches: Román Eguiluz, Serapio Elorza e Isidoro Martínez conocido como ‘Chirolo de Baracaldo’.
Pero, tal y como reza el dicho popular, las prisas son malas consejeras. "Había que terminar la Cruz antes del final del Año Jubileo. Fue todo muy apresurado, en solo tres meses y medio y gracias a tres únicos trabajadores que no murieron de hipotermia porque tuvieron ayuda de pastores", afirma García Uribe. Y tras ingente sacrificio, y fijada la fecha de inauguración para el 12 de noviembre de 1901, el proyecto quedó sin rematar a falta de la "colocación de cuatro cables de sujeción desde el aspa, a 24 metros de altura, hasta el suelo", precisa. De ahí su inestabilidad ante las inclemencias en forma de temporal de nieve y viento.
La actual Cruz de Gorbeia fue levantada en 1907
Después llegaría una segunda Cruz, de 23 metros de altura e inaugurada el 1 de octubre de 1903, pero un vendaval con nieve volvió a derribarla el 12 de febrero de 1906. La tercera y actual, de 17 metros, data de 1907, aunque no hay fecha exacta de colocación. Pero, esos proyectos tienen su propia historia y desarrollo. Lo que lamenta ahora Iñaki García Uribe es la ausencia institucional de interés por conmemorar el 125 aniversario de esa primera colocación e inauguración. "En el centenario se invirtió mucho dinero y se organizaron 36 actos. Ahora, a falta de tres meses para la efemeride, no se sabe nada".