Vida y estilo

"La dueña siempre nos lo pone": la excusa de unas clientas para intentar no pagar

La trabajadora llevaba apenas un mes en el establecimiento y se topó con unas clientas que insistían en que la consumición corría a cargo del local
¿El cliente siempre tiene razón? Tal vez no / Magnific

¿El cliente siempre tiene razón? La popular cuenta de redes sociales Soy Camarero, administrada por Jesús Soriano, antiguo trabajador del sector hostelero, ha vuelto a poner el foco en una situación habitual en bares y restaurantes: las exigencias de algunos clientes y los límites que deben afrontar los trabajadores.

El perfil comparte habitualmente anécdotas del sector de la hostelería, pero también utiliza sus publicaciones para reivindicar los derechos de los profesionales y denunciar situaciones que consideran injustas. En esta ocasión, una camarera recurrió a la cuenta para contar el encontronazo que tuvo con una clienta que pretendía que parte de su consumo corriera a cargo del establecimiento.

Una petición de comida "a cuenta de la casa"

Según el relato de la trabajadora, una mujer acudió al establecimiento con unas amigas, aparentemente habituales del local. Una de ellas comenzó a pedir diferentes raciones de comida y bebida y, cuando llegó el momento de hablar del pago, aseguró que la consumición debía ser gratuita porque la propietaria siempre las invitaba.

"Me dice que le tengo que poner dos raciones de bravas, dos de ensaladilla y lo que yo vea; pero a cuenta de la casa porque la dueña siempre se lo pone", explicó la camarera.

Un plato de ensaladilla rusa triunfa en cualquier mesa. Freepik

La trabajadora llevaba solo un mes en el establecimiento y no tenía constancia de ningún acuerdo de ese tipo. Por ello, decidió marcar distancia con la petición.

"Le explico que a lo que invita la dueña, solo ella puede invitar", relató. Además, dejó claro que cualquier producto que pidiera tendría que aparecer en la cuenta.

La clienta, sin embargo, continuó insistiendo en que la comida era gratis. Ante la situación, la camarera consultó incluso con una compañera, que tampoco tenía constancia de que aquellas consumiciones estuvieran invitadas.

"Yo alucinaba con las señoras"

Las mujeres continuaron consumiendo comida y bebida y, cuando llegó el momento de presentar la cuenta, la trabajadora decidió incluso no incluir un par de artículos, aunque sí cobró el resto de la consumición.

La situación, lejos de terminar ahí, volvió a generar quejas. Las clientas consideraban que debían recibir todavía más invitaciones y llegaron a pedir "chupitos de invitación". "Yo ya alucinaba con las señoras", reconoció la camarera.

Según su relato, la cuenta finalmente se situaba por debajo de los 10 euros por persona, pero las clientas seguían reclamando que no tenían que pagar determinados productos porque, según ellas, era algo que la propietaria hacía habitualmente.

"Seguían quejándose y diciendo que siempre se lo hacían así [gratis]", explicó.

Finalmente, la trabajadora accedió a servir los chupitos sin cobrarlos para poder terminar con la situación y continuar con su trabajo.

"No aguantaba más y tenía trabajo. Pero les dije que no podían pretender comer y beber gratis, exigiéndolo", contó.

La respuesta de la dueña zanjó la polémica

La camarera decidió compartir lo ocurrido con Soy Camarero, que trasladó el caso a sus seguidores y les preguntó cómo habrían actuado ellos ante una situación similar.

La respuesta mayoritaria fue contundente: si un producto se consume, debe pagarse, salvo que la persona autorizada por el establecimiento haya decidido invitar.

"La invitación es de la dueña, no del local", sentenció uno de los usuarios. Otro puso el foco en la situación de los trabajadores que acaban de incorporarse a un negocio: "Un camarero nuevo no paga con su sueldo la generosidad de otra".

La clave del caso llegó cuando la trabajadora pudo hablar directamente con la propietaria. La dueña estaba ingresada en el hospital y no había podido intervenir durante el episodio.

Cuando la camarera le explicó lo ocurrido, la propietaria confirmó que las clientas no tenían derecho a consumir gratis. "Me dijo que el primer día les puso un poco de ensaladilla, pero nada más", aseguró la trabajadora.

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La propietaria sí reconoció que los chupitos solía invitarles, aunque hizo una precisión que terminó de aclarar el episodio: ella nunca habría exigido ese detalle a un camarero.

"Dijo que los chupitos siempre se los pone, pero que a ella le habría dado vergüenza pedirlo", concluyó la camarera.

01/09/2026