Vida y estilo

La desconocida razón por la que es mejor que lleves el depósito lleno en invierno

Circular con el tanque cargado no sólo es bueno por si te quedas retenido: hay otro motivo técnico
Una mujer, repostando gasolina.
Una mujer, repostando gasolina. / Freepik

Actualizado hace 7 minutos

Estamos en pleno invierno y siempre se ha dicho que con la llegada de los días fríos es importante mantener el depósito de combustible de nuestro vehículo lleno. Un consejo popular que asociamos a una cuestión práctica y que tiene también su dimensión psicológica: un tanque casi lleno es un colchón de seguridad. En situaciones de tráfico detenido por nieve, niebla o accidente, disponer de combustible de sobra permite mantener el motor en marcha y, con él, la calefacción hasta que llegue la asistencia o las condiciones meteorológicas mejoren. Una precaución que deja de ser anecdótica cuando las temperaturas bajan considerablemente y las esperas se alargan.

Condensación en el depósito

Pero más allá de este motivo hay una razón técnica y mecánica que mucha gente no conoce y que cobra especial relevancia en zonas con heladas nocturnas o cambios térmicos bruscos, como sucede en estos meses por estas latitudes. Algo que no se ve pero que sí se puede sufrir: la condensación dentro del depósito. Cuando el nivel de gasolina o diésel está bajo, queda libre un espacio en el que se alojan los gases del combustible, pero que también puede ocupar el aire con humedad.

Al descender las temperaturas, esa humedad se transforma en hielo. Con esa condensación, el hielo se convierte en agua que puede depositarse en el fondo del tanque, bloqueando el paso de combustible a la bomba, al sistema de inyección o carburador e incluso a los cilindros del motor. Eso puede dar pie a diversos problemas, como que se obstruyan conductos y filtros o que se produzcan pérdidas de rendimiento.

Este efecto se aprecia especialmente cuando las temperaturas pasan de días templados a noches bajo cero. Cuanto más aire hay en el tanque, más espacio tiene ese vapor de agua para condensarse. Un depósito con mayor nivel reduce ese espacio y, por tanto, minimiza el riesgo que supone la formación de agua. Además de la cuestión de la humedad, el propio diseño de las bombas de combustible modernas favorece que trabajen mejor cuando están sumergidas en gasolina. Un nivel bajo puede exponerlas al aire, lo que las hace funcionar más calientes y puede acelerar su desgaste prematuro, con el consiguiente riesgo de avería costosa.

Más tracción

Hay otro motivo que hace que resulte interesante llevar el depósito lo más lleno posible y que afecta especialmente a los vehículos con tracción trasera o tracción integral: un tanque más cargado puede aportar algo más de peso sobre el eje posterior, ayudando a mejorar la tracción en superficies deslizantes. Aunque este efecto es más notable en coches grandes y SUV, en turismos también puede influir en situaciones extremas.

2026-02-15T13:22:41+01:00
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