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Muy cerca de los núcleos más turísticos de Alicante se esconde un paisaje totalmente distinto y lleno de encanto: la Cova Tallada. Situada en pleno Parque Natural del Montgó, en el límite entre Dénia y Xàbia, esta impresionante caverna es conocida como la "catedral del mar". No se trata de una cueva natural cualquiera, sino de una monumental cantera medieval excavada directamente en el acantilado desde el siglo XII, de donde se extraía la piedra para construir los castillos y las iglesias de la comarca. Su tamaño y sus arcos esculpidos sobre las olas cortan la respiración a cualquiera que la visite.
El camino de las cadenas
Llegar hasta la Cova Tallada es una experiencia que merece la pena, pero exige tomárselo en serio. No es un simple paseo de playa, sino una ruta corta pero bastante compleja de unos 3 kilómetros (ida y vuelta). El sendero arranca al final de la carretera de Les Rotes en Dénia, justo donde termina el asfalto junto a la Torre del Gerro.
Al principio, el camino asciende por una pista empinada para luego desviarse hacia un sendero de tierra y roca que sigue por el acantilado. Es un camino constante de subidas y bajadas sobre un terreno muy irregular y erosionado por el clima de la zona. En el tramo final, la ruta se vuelve más escarpada y es aquí donde la ruta se vuelve más difícil. Esta parte del camino cuenta con tramos equipados con cadenas ancladas a la pared de roca para poder agarrarse, evitar resbalones y bajar con seguridad hasta la mismísima entrada de la cueva a nivel del mar.
Es imprescindible llevar calzado de monte o zapatillas con buen agarre, agua, linterna para ver bien el fondo de la cueva y el bañador, ya que dentro hay una piscina natural de agua cristalina protegida por una barrera rocosa, ideal para hacer esnórquel o darnos un baño. Respecto al precio, el acceso a la cueva es totalmente gratuito, por lo que no hay que pagar ninguna entrada. Sin embargo, debido a la masificación y para proteger el espacio natural, el Parque Natural del Montgó exige tramitar una autorización online obligatoria y gratuita para poder acceder durante la temporada alta (que incluye Semana Santa y los meses de verano, del 15 de junio al 15 de octubre). Es crucial reservarla con antelación en la web oficial de Parques Naturales de la Generalitat, ya que el cupo diario es limitado y los accesos al paso en el inicio del sendero estan vigilados.
Dénia y el barrio de los marineros
Una vez terminada la aventura en la cueva, la zona ofrece localidades con una historia impresionante que merecen una visita. Dénia es el ejemplo perfecto de ciudad construida por diferentes civilizaciones. Su origen se remonta a la 'Dianium' romana, pero su época de mayor esplendor llegó en el siglo XI, cuando se convirtió en la capital de una próspera 'Taifa islámica' que dominaba parte del Mediterráneo y las Islas Baleares. El testigo de ese poderío es su edificio más famoso: el Castillo de Dénia. Esta fortaleza, situada en pleno centro, conserva murallas de la época almohade y el Palacio del Gobernador, que hoy alberga el Museo Arqueológico. Desde sus almenas se contemplan unas vistas espectaculares del puerto.
Castillo de Dénia
Al bajar del castillo, el camino te lleva directamente al barrio de Baix la Mar, el antiguo distrito marinero del siglo XIX. Es un laberinto precioso de calles peatonales con casas pequeñas de fachadas de colores, plazas con palmeras como la de San Antonio, y antiguas fachadas que recuerdan a hace años.
Xàbia: murallas de piedra y torres
Al otro lado del macizo del Montgó se encuentra Xàbia (Jávea), un municipio que históricamente tuvo que protegerse de los constantes ataques de los piratas que asolaban las costas alicantinas durante los siglos XV y XVI. Por esta razón, su casco histórico no se construyó pegado al mar, sino a un par de kilómetros hacia el interior, y se rodeó de una imponente muralla de la que aún quedan algunos restos visibles. El corazón del pueblo está levantado en piedra tosca, una arenisca de color dorado extraída precisamente de canteras como la Cova Tallada. El edificio gótico más importante y monumental es la Iglesia-Fortaleza de San Bartolomé, que destaca por sus muros diseñados para refugiar a toda la población del pueblo en caso de asedio pirata.
Iglesia-Fortaleza de San Bartolomé
Paseando por sus calles decoradas con plantas y rejas de forja, descubrirás el Palacio de Antonio Banyuls (hoy Museo Soler Blasco), un palacete del siglo XVII que perteneció a la realeza. Para vigilar el horizonte marítimo, la villa construyó un sistema de torres defensivas del que destaca la Torre del Gerro (siglo XVI), una estructura circular que vigila los acantilados justo encima del sendero que va a la Cova Tallada y que servía para comunicarse mediante señales de humo con los castillos de la zona.
La conquista del Montgó
Si tras la visita a la cueva te quedas con ganas de más senderismo y quieres disfrutar de un paisaje sobrecogedor con vistas al Mediterráneo, la ruta obligatoria es la Subida a la Cumbre del Montgó. Este imponente macizo de 753 metros de altura que domina todo el horizonte de la comarca.
La ruta clásica arranca desde el área recreativa del Coll de Pous y es exigente (unos 12 kilómetros con un desnivel fuerte), pero la recompensa arriba es brutal y en los días despejados se puede ver con total claridad la silueta de la isla de Ibiza en el horizonte.