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Las familias acentúan su escepticismo sobre la evolución de la economía

El informe de Laboral Kutxa sobre la confianza de los hogares vascos recoge también la preocupación por los precios
Gente pasea por Bilbao en una imagen de archivo / Miguel Acera

En economía, las percepciones y las actitudes individuales y sociales juegan un papel importante en la evolución general. No obstante, en ocasiones pueden verse influidas, de forma negativa, por el contexto externo que las acompaña. La proliferación de acontecimientos preocupantes en la esfera internacional y el recuerdo del impacto de crisis precedentes, como la Gran Recesión financiera de comienzos de la década pasada y la pandemia, parecen estar sobrevolando la opinión públicas y las encuestas anónimas. Así, a pesar de la buena marcha del mercado de trabajo y de que las diferentes incertidumbres mundiales no están desequilibrando la economía global, lo cierto es que el escepticismo sigue predominando.

Lo pone de relieve el estudio trimestral ‘La confianza de los consumidores vascos’, de Laboral Kutxa, que recoge que la confianza de las familias ha mostrado un “suave deterioro” en el cuarto trimestre de 2025 y, a lo largo del año, la mitad de los encuestados ha considerado que la situación económica empeorará. Por lo tanto, acabaron el año más escépticos que en su inicio y la confianza en el empleo y la capacidad de ahorro “no son suficientes para superar el escepticismo”.

El estudio de los analistas de la entidas financiera pone de manifiesto la disonancia entre el “franco pesimismo", al alza, de los encuestados sobre la marcha de la economía general –con una valoración de -22, frente al -15 de un año antes–, mientras que se manifiesta una “positiva expectativa” sobre el rumbo del mercado de trabajo en la CAV, con una nota de +3. ¿Cuál es la explicación a esta diferencia de valoración, si ambos parámetros suelen ir asociados? El estudio habla de un “revuelo mediático” que “posiblemente, sobredimensiona el efecto (real) de la incertidumbre geopolítica y amplifica en mayor medida los resultados en negativo que en positivo”. Donde también se aprecia una amplia diferencia entre las percepción y la realidad es en las expectativas sobre la evolución de la economía del hogar, que son negativas, y el consumo de las familias vascas en el último año, que sigue en tasas altas. De esta forma, mientras la perspectiva sobre la economía del hogar sigue a la baja -del -5 de 2024 a -9 el pasado año-, la trayectoria del consumo de las familias, que Laboral Kutxa traza a partir de las estadísticas de Eustat, exhibe un comportamiento creciente, con una subida del 2,8% interanual en el tercer trimestre de 2025.

Para la expectativa de la negativa marcha sobre la economía del hogar, Laboral Kutxa ofrece una explicación basada en la inflación, un valor que, pese a situarse bajo un cierto dominio, sigue efectuando una perniciosa influencia. En este sentido, el informe de la entidad de ahorro alude al “severo empeoramiento” de las expectativas sobre los precios, “pravaleciendo la idea de que crecerán más rápido que hasta ahora, alineadas con una evolución del IPC en el entorno del 3%, muy lejos del umbral (deseable) del 2%”. Por otra parte, sobre la tendencia al alza del gasto en las familias de la CAV, Laboral Kutxa lo atribuye a que “es posible que las personas anticipen un peor escenario sobre la economía del hogar del que efectivamente ejecutan, de acuerdo con el dinamismo del consumo y, sobre todo, las positivas expectativas de ahorro, de +2 y +3, en los años 2024 y 2025”.

El estudio trimestral subraya que la confianza de los hogares vascos está “lastrada por el pesimismo” sobre la evolución de la economía general, que ha ido empeorando a lo largo del año. El informe de Laboral Kutxa destaca que “el resultado anual (-22) es negativo y similar al alcanzado en 2014 (-21) y 2023 (-23), años condicionados por la negativa situación económica y la desconfianza generada por la inflación, respectivamente”. No obstante, y de forma “paradójica”, explican los analistas, “ninguno de estos factores está presente en 2025”, con un crecimiento económico1 (+2,3%) similar a 2024 (+2,5%) y muy por encima de las previsiones iniciales y una inflación que paulatinamente se acerca al 2%. Pero, a lo largo del año, cinco de cada diez hogares han considerado que la situación económica empeorará (48-49%), cuatro de cada diez (42-43%) que seguirá igual y uno de cada diez, que mejorará (9%)” añade el texto.

En resumen, los hogares vascos son “más escépticos que en el inicio del año”, pero lo son, sin embargo, en menor medida que la media europea (-14) o que en los principales países de la Unión, como Francia (-16) o Alemania (-11). En cualquier caso, Laboral Kutxa indica “que, una vez más, y como ha ocurrido en los dos últimos años, la incertidumbre geopolítica y su “ruido mediático” han ido anticipando “unos escenarios peores de los que finalmente han ocurrido”. No obstante, afirma que no se puede desdeñar su impacto en la confianza de los distintos agentes, ya que “deterioran sus expectativas y, por lo tanto, su confianza”.

Otra de las vertientes económicas sobre las que se detiene el estudio tiene que ver con el ahorro, destacando a la “cautela” como eje conductor del comportamiento de las familias vascas. En este sentido, los hogares están “condicionados” por una gestión doméstica que ha tenido que hacer frente al reciente repunte inflacionista. Pero, simultáneamente, sostienen una positiva expectativa sobre su capacidad de ahorro, “evidencia de la solvencia económico-financiera de una parte relevante de los hogares vascos”.

De hecho, a lo largo de 2025, “la mitad de los hogares vascos ha señalado que ahorrará en los próximos doce meses e, incluso, un tercio estima que lo hará con seguridad, mientras que la otra mitad considera que probablemente, o con seguridad, no podrá ahorrar”. Sin embargo, “el 75% de los hogares señala que en los últimos 12 meses ha ahorrado frente al 25%, que no ha ahorrado nada”. Por otra parte, en otro de los apuntes que parece reflejar una brecha entre la expectativa y la acción, a pesar de un escenario que se anticipa alcista en precios, “la valoración del momento de compra registra el mejor resultado del trienio, favorecido por el dinamismo del empleo”, mientras que la intención de compra de vivienda y coche confirman una “suave mejora” a lo largo de 2025.

14/01/2026