La localización de la escultura Zinka en la ría de Zumaia fue el resultado de varios días de trabajo y de una búsqueda compleja en condiciones muy adversas. Iñigo Aranguren, miembro de OlarruSub Taldea, explica que antes del hallazgo se realizaron batidas sin éxito. Y es que, “otro club de submarinistas hizo una primera búsqueda, pero las condiciones de la mar eran muy malas y no se veía absolutamente nada”, señala a este periódico.
Barco con sondas
La clave llegó un día antes del hallazgo, cuando Aranguren decidió emplear su propio barco para la tarea de la búsqueda. “Cogimos mi barco personal, porque tengo sondas y aparatos buenos, especializados en encontrar objetos en la ría. Hicimos una barrida y apuntamos varios objetos, dejándolos marcados con la intención de volver al día siguiente y comprobar qué había”, explica.
El objetivo era claro: localizar la escultura arrojada a la ría meses antes. Las condiciones, acompañaron. “El agua estaba limpia y la marea baja, por lo que se intuía la escultura debajo de una de las marcas. Fuimos hacia las once y ya estaba localizada; a partir de ese momento comenzamos a hacer los trabajos de recuperación”.
Agua "muy turbia"
Aranguren subraya que la falta de visibilidad ha sido el principal obstáculo durante semanas. “Ha hecho un tiempo muy desfavorable para esa tarea, con mucha lluvia y barro, y el agua estaba muy turbia. Encontrar algo en esa zona es muy difícil”, apunta.
Recuerda que el Ayuntamiento no contactó con ese grupo hasta hace apenas un par de semanas. “Nos llamaron cuando aparecieron los carteles preguntando dónde estaba la escultura, cuando se denunció públicamente el caso. Los propios autores también nos pidieron el favor personalmente”.
Un submarinista rescatando la escultura 'Zinka'.
"Hemos recuperado hasta máquinas de la OTA"
No es la primera vez que OlarruSub Taldea participa en este tipo de actuaciones. “Hoy mismo también hemos sacado algún cartel. Otros días hemos recuperado máquinas de la OTA, piraguas... Antes hacíamos limpiezas de forma habitual, pero ahora ya no contamos con ayudas”. Sobre el coste del operativo, lo resume así: “Dinero como tal no sabría decir, pero sí tiempo: han sido tres días de trabajo. No sabemos si nos pagarán, pero lo hemos hecho y estamos contentos de haber encontrado la escultura. Siempre actuamos sin pensar en si nos van a pagar o no”.
"Si no se ve, parece que no importa"
Aranguren lanza una reflexión más amplia sobre el estado del fondo de la ría. “Lo más surrealista que hemos encontrado es cualquier cosa que la gente pueda imaginar”, afirma.
“Lo triste es que solo preocupa cuando baja la marea y se ven esas cosas; si no se ve, parece que no importa”. Según explica, la desembocadura de la ría del Urola, en Zumaia, actúa como un punto de acumulación.
“Todo acaba llegando a ese punto de la ría. No es que lo haya tirado todo la gente de Zumaia; con las riadas también llegan muchos residuos. Justo donde apareció la escultura Zinka hay una especie de remolino donde se junta todo”, concluye Aranguren.