Una sensación única, que mezcla cansancio, alivio y dicha, recorre la voz de Jorge Azanza, que atiende a este periódico desde Panamá antes del retorno a Euskadi. Aterrizó la expedición vasca, la del Euskaltel-Euskadi, después de hollar la cumbre del top 30, una cima que posibilita poder competir en 2027 en una de las grandes a través de una invitación.
“Nosotros hemos hecho el trabajo y estamos muy contentos y satisfechos con eso. Que luego nos elijan para correr una de las grandes no está en nuestras manos. Es algo que deberán decidir las organizadores”, describe el técnico de Altsasu, entusiasmado con la llegada de Mikel Landa a la formación naranja. El escalador de Murgia, que animó a la muchachada del equipo vasco desde Panamá, liderará al Euskaltel-Euskadi en 2027.
¿Con qué sensación se queda a la conclusión de la campaña?
—Ha sido agotador. Primero porque se nos iba la burra y segundo por el estrés del final, en el que hemos tenido que concentrar el calendario y buscar alternativas para obtener puntos. El equipo ha sido capaz de hacerlo, de entrar en el top 30, pero también hubiese estado súper orgulloso si no se hubiera logrado el objetivo por cómo han competido hasta el último día y la implicación que han tenido en todo momento. Ha sido de diez la actitud de los chavales. El equipo ha llegado muy bien al final de temporada, pero también hay que hacer autocrítica. Hay que ser conscientes de que las limitaciones económicas están ahí y dificultan competir como uno quiere. No se puede negar. Por otra parte, tuvimos que parar en mayo de correr para dar aire a los chavales, porque estábamos tirando siempre de los mismos corredores, y eso, al final, les vino bien. En líneas generales el año ha sido muy, muy bueno y este esprint final ha sido brutal. Es cierto que hemos corrido un poco a salto de mata, porque estábamos corriendo en Hong Kong y no sabíamos si íbamos a estar en Panamá. Ha sido un poco caótico, pero ha sido una aventura con final feliz. El logro es muy importante.
Habla de autocrítica. ¿En qué sentido?
—El primer punto de partida es saber con el equipo que partíamos al empezar el año para entender el devenir de la temporada. Los primeros que sabían que no era un equipo con garantías plenas para entrar en el top 30 eran los patrocinadores. Aún así nos apoyaron igualmente para sacar esto adelante y seguir. Vista la temporada, en la que arrancamos bien, tuvimos ese bajón en mayo, ese momento valle, pero luego todos hemos remado en la misma dirección y lo hemos podido sacar adelante. El calendario que hicimos en junio no fue el mejor para tener éxito. Eso también está ahí. No nos salieron bien las carreras. Fue un valle mayo y junio, que podía estar dentro de los planes. Quitando julio y agosto, que también sufrimos, todo lo demás ha sido muy muy positivo. Siempre hay cosas mejorables, pero el rendimiento en los últimos meses ha sido sensacional. Hay que recalcar la actitud y la implicación de todo el equipo y de todo el staff. Es un logro de todos. Eso nos da confianza, alegría e ilusión de cara al futuro. Ahora, la situación del equipo es muy buena y con la vuelta de Mikel Landa, aún más.
¿Temió que el equipo no alcanzara el top 30?
—Durante la temporada no hemos estado por debajo del puesto 32 pero sí es verdad que había un poco de hueco en cuanto a puntos y la cosa estaba ajustada, pero desde el equipo se hizo la apuesta de darlo todo para no quedarnos con las ganas ni las posibilidades de pelear hasta el final. De hecho, incluso nos hubiésemos clasificado sin contar con los puntos que conseguimos en Panamá.
¿Cuál fue el punto de inflexión en esa carrera por el top 30?
—Hasta mayo íbamos bien, clasificados dentro del top 30. Entonces tuvimos una reunión con los patrocinadores para tener una inyección económica y poder ampliar el calendario de final de año. Paramos en mayo y arrancamos con todo de junio hacia delante. Sinceramente nunca vi que estaba perdido pero era consciente de que era complicado. Sabía que las cosas tenían que salir bien y nos salieron bien. La clave ha sido cómo se han involucrado todos. Desde los corredores, pasando por el staff y hasta los patrocinadores.
Celebración del Euskalte-Euskadi en el Primavera Ontur Albacete.
Se está subrayando mucho las citas de Argelia y Panamá, carreras exóticas que dieron muchos puntos, pero donde el Euskaltel-Euskadi se mostró competitivo fue en pruebas como Vendée, Binche, Veneto o Hong Kong, donde el nivel competitivo era superior.
—Creo que ese es el quid de la cuestión. El equipo lo ha hecho muy bien y ha sacado muy buenos resultados en esas carreras. El resultado en esas pruebas, segundos en Vendée y grandes puestos en Binche e incluso en Hong Kong, con cuatro ciclistas entre los 15 primeros, con el nivel que había, nos dieron muchos puntos y la sensación de que el equipo estaba funcionando bien. Evidentemente nos ha costado más en las carreras de Italia por el salto de nivel que había, con muchos equipos del WorldTour. En ese tipo de carreras aún nos falta un poco y hay que saberlo. El año que viene, con Mikel Landa en el equipo, tendremos un líder para esas carreras duras. Iremos con otra ilusión y optimismo para hacer algo, pero ahora mismo son muy complicadas para el equipo. De hecho, la actuación de Mintegi es muy de valorar.
Les tocó adaptarse sobre la marcha, distintos continentes, husos horarios... ¿Les afectó?
—Sí, pero al que más tal vez fue a mí porque estuve de un lado para el otro. Pero siempre les transmití que podíamos hacerlo y sacarlo adelante. Les lanzaba la idea de que nos podíamos adaptar, de que seríamos capaces y los chavales han respondido de diez. Gotzon Martín y Berasa estuvieron un poco enfermos pero pudieron darle la vuelta al cuerpo en Panamá. Las carreras nos han salido de libro. Ganar es siempre difícil aunque no haya el nivel de Europa.
¿Piensa ya en la próxima campaña?
—Sí. Con la incorporación de Mikel hay que meter nuevos inputs, es evidente, pero la base del calendario ya está hecha. Luego hay que esperar al tema de las invitaciones, que es algo que no está en nuestra mano. Nosotros hemos hecho lo que había que hacer; acabar entre los 30 primeros, pero los que toman las decisiones de las invitaciones son otros. Vamos a intentar estar en más carreras de más nivel o de WorldTour, pero las justas, y en las que podamos alinear a Mikel, que es una garantía a día de hoy para tener visibilidad. Tenemos que partir de la base de montar un calendario con lo que sabemos fijo que podemos correr. Eso es lo principal. A partir de ahí, distribuiremos a los ciclistas.
Tras la consecución del top 30, la afición da por hecho que el equipo estará en la Vuelta o quién sabe si en el Tour a través de una invitación. ¿Usted qué opina al respecto?
—No hay que dar nada por hecho. No hay ninguna invitación sobre la mesa. Optaremos a ello. Ahora hay que demostrar y convencer a los organizaciones de que podemos estar y de que no les vamos a defraudar, pero la elección es de ellos, no es algo que esté en nuestra mano y eso la gente también lo tiene que saber. Estamos entre los 30 mejores y una de las grandes nos puede invitar. A priori es la Vuelta la que nos queda más cerca, la que nos encantaría, pero también están ahí el Tour o el Giro. Es verdad que hay muchos equipos que quieren correr las grandes. Evidentemente nos encantaría estar en alguna de ellas. Yo lo que quiero, sinceramente, es estar en una de las grandes. Mi idea es la Vuelta. El Tour hace ilusión, está claro, pero hay que tener los pies en la tierra y no meter presión. El proyecto va para arriba en todas las parcelas pero el equipo, para estar en primera línea, tiene que dar aún muchos pasos en corredores, en presupuesto y en infraestructura... La llegada de Mikel nos va a dar cosas, pero no nos da todavía para ser un equipo puntero como el que fue aquel Euskaltel-Euskadi. Hay que tener calma y saber dónde estamos. Con Mikel en el equipo y con los chavales que disponemos deberíamos estar en el top 30 los próximos años, pero las cosas se tienen que dar bien. Hecho el trabajo no es hora de pensar en las invitaciones, sino de descansar. Después se armarán los calendarios para el primer bloque del curso para empezar lo mejor posible.
¿Qué espera de Mikel Landa la próxima campaña?
—Lo primero que quiero es verle disfrutar como un enano. Cuando es feliz y está bien, el talento de Mikel Landa va a salir siempre. Está claro que el ciclismo mundial ha avanzado y hay una trayectoria de jóvenes que es escandalosa y el nivel va a ser altísimo, pero Mikel siempre va a ser Mikel para los corredores, para el staff, para el equipo y para la afición. Objetivamente, viendo el nivel que dio en la etapa que ganó en la Vuelta, hay que tener ilusión con Mikel. Le dije que para los chavales, ver al capitán a ese nivel ha sido un estímulo para que los chavales den el do de pecho. Ha sido una motivación para el equipo. Conozco lo suficiente a Mikel como para saber que estando contento y motivado puede dar un gran nivel.
Apoyó al equipo en Panamá. ¿Esperaba que estuviera allí?
—Fue cosa suya. Fue de su cosecha propia que estuviera en Panamá. Yo no tenía ni idea. Nos aportó y nos ayudó mucho su presencia en lo anímico. Porque estaba a las duras. Hemos tenido la suerte de que las cosas han salido bien, que hemos ganado las carreras y que hemos conseguido el top 30 y lo hemos vivido juntos. Así que ahora toca pensar en el 2027.
Doblete del Euskaltel-Euskadi en Albacete.
La lucha por estar entre los 30 mejores ha provocado mucho interés alrededor de la formación. ¿Cómo lo percibían?
—Alrededor del equipo se ha generado un ruido y un empuje brutal con el tema del top 30. Es algo que hemos sentido y nos ha ayudado. Los corredores han sentido la ilusión y los ánimos de la gente, el hecho de seguirles, de estar encima… aunque estuviéramos tan lejos de casa.
¿Qué espera del equipo en 2027?
—Tenemos la base y vienen incorporaciones bonitas al equipo. Los jóvenes que tenemos están dando pasos de gigante, como Gari Ugarte o Hodei Muñoz. Son corredores que crecerán y brillarán. Además, la llegada de Mikel genera ilusión al proyecto deportivo. Ojalá que seamos capaces de mantener esto en el tiempo.
¿Tiene el equipo que quiere tener?
Contamos con 22 corredores ahora mismo. A mí me gustaría contar con 23 o 24 ciclistas y no haber dado ciertas bajas. Pero la situación nos ha llevado a eso. Los cambios siempre son cambios y hay corredores que ha habido que prescindir de ellos porque igual internamente no encajaban demasiado. Los que van a venir creo que mejorarán al equipo. Los cambios se hacen para ir a mejor. Estamos a muerte con los que estarán en 2027.