Félix Rodríguez de la Fuente marcó un antes y un después en la historia del lobo en España. También en la vida del biólogo Javier Talegón. Desde la influencia del desaparecido Felix, nuestro invitado dedicó su vida al estudio y conservación del lobo. Javier nos atiende para conocer mucho mejor el estado del lobo ibérico desde el corazón de la Sierra de la Culebra (Zamora), lugar emblemático para la especie y donde se encuentra su proyecto de ecoturismo y conservación "Llobu".
Un punto de inflexión para el lobo ibérico
Hasta finales de los años 60, el lobo era considerado una alimaña y sufrió una persecución extrema mediante venenos, cepos y lazos. La figura de Félix Rodríguez de la Fuente cambió esa percepción social al llevar al lobo a la televisión y presionar a las administraciones para protegerlo.
Talegón afirma que, sin aquella labor mediática y científica, la especie podría haber estado al borde de la desaparición. Él mismo reconoce la gran influencia que tuvo Felix en su posterior carrera de biológo. Gracias a ese cambio de mentalidad, en 1970 el lobo pasó a ser considerado especie cinegética, lo que supuso un respiro clave para su supervivencia.
Una vocación que nace en el campo
La trayectoria de Talegón quedó marcada en octubre de 1995, cuando observó su primer lobo en libertad. Desde entonces, su vida profesional gira en torno a la divulgación y conservación de la especie.
Destaca especialmente su enorme capacidad de adaptación, su compleja organización social y su habilidad para sobrevivir en entornos humanizados.
Hace 13 años fundó "Llobu" -término tradicional leonés para referirse al lobo-, un proyecto de educación ambiental por el que ya han pasado más de 6.000 personas. Su objetivo es claro: observar con respeto y desmontar bulos a través del conocimiento.
Convivencia y orgullo rural en Zamora
Frente a la imagen de conflicto permanente entre ganaderos y lobos, la realidad en el noroeste zamorano es distinta.
Tras entrevistar a más de 300 personas mayores de la zona, Talegón asegura que no existe odio generalizado hacia el animal. Muchos vecinos expresan orgullo por haber convivido con él.
Además, el turismo de observación del lobo ha impulsado el desarrollo económico local y ha mejorado su percepción en municipios como Villar de Ciervos. En esta zona, la conflictividad es reducida y los ataques no son habituales, en parte gracias a la profesionalidad de los ganaderos.
Ciencia frente a debate político
Talegón es crítico con la gestión política del lobo en España. Defiende que debe abordarse desde la ciencia y no desde intereses electoralistas.
Recuerda que la población de lobo ibérico sigue estancada en cifras similares a las de 1990 y alerta sobre problemas de endogamia. También advierte de que la caza puede ser contraproducente, ya que desestructurar las manadas puede provocar más ataques al ganado.
Para el biólogo, el lobo no es un problema, sino un aliado fundamental como regulador sanitario y demográfico de los ungulados silvestres. La solución, concluye, pasa por invertir en prevención, conocimiento y convivencia real.