Polideportivo

Irlanda-Israel: cuando el fútbol queda en segundo plano

Ambas selecciones se verán las caras después de la fuerte oposición a la celebración del partido
Un aficionado irlandés ondea la bandera de Palestina en el Aviva Stadium de Dublín, donde se debía celebrar el Irlanda-Israel. / Europa Press

Allá donde va Israel despierta la atención por las connotaciones que tiene su sola presencia. Porque el fútbol, en ocasiones, trasciende de lo deportivo. La penúltima polémica que ha salpicado a la selección israelí se produjo en el encuentro de este jueves ante Austria, cuando el jugador Saied Abu Farchi marcó un gol, se dirigió a un banderín de córner, lo cogió y realizó un gesto que por algunos fue interpretado como que estaba disparando un fusil y que por otros fue la simulación de un lanzamiento de billar. El caso es que el futbolista fue expulsado al ver la segunda cartulina amarilla y el combinado israelí cayó derrotado por 3-1. La polémica que acompaña a Israel se volvía a avivar. Y ahora, en este contexto marcado por el conflicto bélico que se viene desarrollando en la Franja de Gaza, aparece un nuevo escenario para Israel, la cita también correspondiente a la Nations League contra Irlanda, un duelo que comenzó a jugarse fuera de los terrenos de juego tiempo atrás.

El Irlanda-Israel de este domingo comenzó hace meses fuera del césped, en los despachos, en las calles de Dublín, en los comunicados, en el concierto político y también en el vestuario de la selección irlandesa. Cuando el árbitro indique el comienzo del partido, el fútbol solo será una parte de lo que sucede alrededor.

La Federación Irlandesa somete a voto la celebración

La Federación Irlandesa de Fútbol (FAI, por sus siglas en inglés) sometió a votación el pasado julio la disputa de los dos partidos correspondiente a la Nations League ante Israel. Los delegados del organismo aprobaron mediante votación disputar los dos encuentros: 75 votos frente a 32, con tres abstenciones. Entre los argumentos manejados por la Federación estuvieron las posibles consecuencias deportivas, económicas y disciplinarias de no cumplir el calendario de UEFA. Pero en Liberty Hall, sede en Dublín del principal sindicato de trabajadores del país, una enorme pancarta insta a la selección a no celebrar el encuentro. “Detener el partido”, insta el mensaje, en el que también se puede leer: “Sigue tu conciencia, no seas cómplice del genocidio”.

Movimiento contra el partido

El debate no terminó en la votación de la FAI. En las calles sigue muy vivo. Más de 160 deportistas irlandeses firmaron una carta de Irish Sport for Palestine, un grupo activista que reúne a y deportistas de toda la isla de Irlanda para solidarizarse con la causa palestina a través del deporte, en la que cuestionan que las selecciones nacionales disputen estos encuentros. Por otra parte y como parte de la controversia, los partidos se celebrarán en campos neutrales, sin anfitrión, para evitar problemas mayores. El primero será este domingo en Debrecen, Hungría, y el segundo será el 4 de octubre en Backa Topola, Serbia.

"Jugamos contra el genocidio"

La cuestión afecta incluso a la preparación deportiva. Heimir Hallgrímsson, seleccionador irlandés, admitió que algunos de sus jugadores se sienten incómodos ante la situación. Su intento de marcar una separación entre el partido y el conflicto político, sin embargo, acabó situándole en el centro de la controversia. “Estamos jugando contra Israel, no con Israel”, expresó. “No estamos jugando con el genocidio, estamos jugando contra el genocidio. Estamos jugando contra Israel, no con Israel”, añadió Hallgrímsson.

Estas declaraciones dieron pie al inicio de un conflicto ante los micrófonos. La Federación Israelí de Fútbol respondió acusando de “estupidez, ignorancia e hipocresía”. Además, el ente federativo cuestionó también la legitimidad de que el seleccionador irlandés utilizara el término “genocidio” en relación con el encuentro.

La respuesta israelí provocó la intervención del Gobierno irlandés. Micheál Martin, primer ministro de Irlanda, calificó las palabras de la federación israelí de “inaceptables” y reclamó que fueran retiradas. Hallgrímsson, por su parte, terminó reconociendo que su intervención había desviado la atención del terreno deportivo. “Fue una estupidez por mi parte. No fue inteligente”, rectificó.

El vestuario irlandés, dividido

Pero lo cierto es que la confesión de Hallgrímsson aludiendo a su vestuario era cierta. Así lo ha corroborado Jason Knight. El centrocampista se convirtió en el primer internacional irlandés que ha manifestado públicamente su desacuerdo con la celebración del encuentro. “No creo que el partido deba seguir adelante, pero va a seguir adelante”, dijo en unas declaraciones recogidas por The Irish Times. Knight añadió que los jugadores mantendrían una conversación más profunda para decidir cómo afrontar colectivamente la situación.

Otra de las voces que se han pronunciado es la de Dara O’Shea. El defensa explicó que “la decisión fue tomada por la FAI, el Gobierno y UEFA para que los partidos se disputaran”. “Para nosotros, como jugadores, no es nuestra decisión. Somos jugadores irlandeses y, cuando somos llamados, venimos a representar a nuestro país”, manifestó en el mismo medio de comunicación. No obstante, admitió que “tenemos que respetar las opiniones y los puntos de vista de cada uno, y sentarnos realmente y tomarnos nuestro tiempo, porque esto merece tiempo para hablarlo”.

Jason Knight, durante un partido de Irlanda. Europa Press

Partidos en campo neutral

En vista del conflicto, la Federación Irlandesa decidió que el partido que debía de disputarse en Dublín se organizase en Serbia, justificando el traslado por los “retos operativos” que supondría llevar a cabo el partido en la capital irlandesa. Además, no habrá aficionados irlandeses presentes; no, al menos, de manera oficial. En paralelo, la FAI canceló todos sus compromisos con los medios, excepto los exigidos por la UEFA. El propio David Courell, director ejecutivo de la FAI, calificó los duelos como “un par de partidos excepcionales”.

Por otro lado, RTÉ, la televisión pública irlandesa, retransmitirá los partidos para cumplir sus compromisos contractuales, pero realizará una cobertura reducida. Es decir, no habrá comentaristas propios, programa de estudio y análisis del duelo, y tampoco patrocinadores vinculados a las retransmisiones.

La FAI también había solicitado a la UEFA que Irlanda e Israel quedaran separadas en futuros sorteos, a lo que el máximo organismo del fútbol europeo se opuso, aunque no es algo que se descarte de cara al futuro. En este sentido, está muy presente la influencia que podría tener el conflicto de cara a la Eurocopa de 2028, que Irlanda coorganizará junto a Gran Bretaña. Mientras, cabe recordar en este sentido que Irlanda reconoció el Estado palestino en 2024, a lo que Israel respondió retirando su embajada en Dublín.

De este modo, el partido se disputará en un ambiente cargado de tensión. Será complicado que se pueda desprender de todo lo sucedido los días previos. Los minutos pondrán el punto final a esta primera cita, pero probablemente no a la polémica, que permanecerá viva con un segundo encuentro.

25/09/2026