Ante el aumento de los episodios de temperaturas extremas derivados del cambio climático, el grupo de investigación SAREN de la EHU ha desarrollado una metodología multicriterio fundamentada en sistemas de información geográfica y datos abiertos para evaluar qué inmuebles y zonas urbanas son más vulnerables frente al calor y, de ese modo, tomar medidas.
Según advierte la investigadora Irantzu Álvarez, la mayor parte del parque inmobiliario supera los 50 años de antigüedad y carece de preparación para veranos extensos. Por ello, el año de construcción del edificio, la presencia de infraestructura verde en el entorno y las condiciones socioeconómicas de la población -como la renta media y su capacidad de adaptación- los tres factores determinantes de esta vulnerabilidad.
Tras evaluar ciudades con realidades climáticas diversas como Bilbao, Madrid y Cáceres, la investigación demuestra que el impacto debe diagnosticarse de forma pormenorizada calle a calle, lo que ofrece a los consistorios una herramienta de gran utilidad para priorizar intervenciones urbanísticas, ubicar refugios climáticos y guiar las políticas públicas.