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Las elecciones municipales en Iparralde van a tener en las próximas semanas una tercera vuelta en la que las formaciones políticas se pondrán manos a la obra para designar la nueva dirección de la Mancomunidad de Iparralde, con su presidente o presidenta a la cabeza. Los comicios locales no han cambiado mucho el mapa político local en Euskadi norte, con los partidos estatales (de izquierda, derecha, centro y ecologistas) manteniendo su mayoría, pero con los abertzales mejorando posiciones, incluido EAJ-PNB, que se ha hecho claramente con la alcaldía de Kanbo en la figura de Peio Etxeleku que ha visto reforzada su proyección de cara al liderazgo del primer órgano institucional de todo Iparralde.
Iparralde cuenta con tres de los siete territorios del conjunto de Euskadi: Lapurdi, Baxe Nafarroa y Zuberoa. Sus alrededor de 320.000 habitantes se reparten en 158 municipios, desigualmente poblados. Tres cuartas partes de su población reside en la costa labortana, sobre todo en los municipios de Baiona –la capital de Iparralde–, Biarritz, Angelu y Hendaia; en la Baja Navarra viven unos 30.000 habitantes, con Donibane Garazi como cabeza de territorio; y unos 15.000 en Zuberoa, cuya capital es Maule.
Desde 2017 todos los municipios están agrupados en la Mancomunidad de Iparralde, presidida desde entonces por el veterano centrista Jean Renè Etchegaray, también alcalde de Baiona. Esta institución se limita a unir las actuales diez mancomunidades de los tres territorios y no equivale a la creación de un nuevo departamento, una región, ni mucho menos un estatuto de autonomía. El Gobierno francés, la región de Aquitania y el departamento de Pirineos Atlánticos (algo así como una provincia en la que se inserta Iparralde además del Bearn francés) mantendrán las principales competencias de sanidad, educación asuntos sociales o carreteras. La Mancomunidad no equivale a la creación de un nuevo departamento, una región, ni mucho menos un estatuto de autonomía.
Sin embargo, gracias a la Mancomunidad Vasca se aplican las mismas políticas en todo Iparralde en cuestiones como desarrollo económico, transportes, vivienda, medio ambiente o la gestión de los residuos. Maneja un presupuesto anual de 100 millones de euros y no tiene capacidad de recaudación fiscal. De forma gráfica, la Mancomunidad es el cuarto peldaño del escalafón comandado por el Ejecutivo francés, la región de Aquitania, el Departamento de Pirineos Atlánticos y el último nivel jerárquico es la institución con sede en Baiona. Desde ese nivel aspira a aumentar competencias y capacidad de autogobierno, aunque el jacobinismo francés y su afán centralista son un rocoso dique de contención a esas aspiraciones.
Encuestas sociolingüísticas cifran en un 20-25% la población que domina el euskera, alrededor de un 10% son bilingües pasivos y casi un 70% no tiene ningún conocimiento de la lengua vasca, sobre todo en las urbes.
Etchegaray es el primer y hasta ahora único presidente de la Mancomunidad de Iparralde (Euskal Hirigune Elkargoa, en euskera) en los nueve años largos de historia desde su constitución. Su liderazgo ha tenido poca oposición en estos primeros años de andadura de la institución. Su posición centrista, su cultivada imagen de vasquista, su bagaje político y como gestor, su condición de alcalde de la ciudad más grande de Iparralde y sus dotes políticas le han situado en estos primeros años en un candidato poco discutido y de consenso.
Camino de su décimo año de singladura, la institución está madurando y permeando en el tejido social y político y también creciendo en su propia vida orgánica, en su capacidad competencial y en la toma de decisiones. En una década, la realidad política y social ha mutado irremediablemente y empieza a abrirse un nuevo ciclo que requiere nuevas formas de afrontar los cambios, ajustes en la forma de gobernanza y nuevos liderazgos.
Las elecciones municipales a doble vuelta en Iparralde (y en toda Francia) los domingos 15 y 22 de marzo pueden ser palanca de cambio también para la Mancomunidad en la nueva legislatura. Los resultados han dejado abierta la puerta a cambios en las relaciones políticas entre el centro derecha, los partidos de izquierda, los ecologistas y las formaciones abertzales EH Bai y la formación jeltzale EAJ/PNB (Partit Nacionalista Basc).
Las elecciones locales han consolidado la figura de Etchegaray tanto como alcalde para los próximos seis años como para repetir de presidente de la Mancomunidad. Su victoria ha sido más contundente después de que la lista de la izquierda abertzale y la socialista se unieran en la segunda vuelta para derrotar al centrista, pero ni juntos lo lograron, con lo que sale aún más reforzado y lleva la vitola de favorito, a pesar del desgaste de tantos años gobernando en el consistorio y en la institución de Iparralde.
No obstante, por primera vez puede tener que disputar con otra candidatura la presidencia de la Mancomunidad, ya que el jeltzale Peio Etxeleku, nuevo alcalde de Kanbo, podría dar el paso y presentarse al cargo encabezando un nutrido número de cargos –algunos jeltzales, pero también de otras sensibilidades–. Su campaña electoral cercana y de contacto directo con centenares de ciudadanos y agentes sociales, además de su contrastada capacidad de gestión empresarial le han granjeado en el simbólico municipio de Kanbo una imagen transversal y atractiva, lo que le ha aupado a la alcaldía.
Elecciones
También EH Bai podría presentar un candidato a presidir la institución, Jean Claude Iriart, haciendo valer su crecimiento que le permite gobernar en 24 municipios. En cualquier caso, su número de representantes en la Mancomunidad no es lo suficiente como para presentarse en solitario. En total, serán 233 los representantes de la Mancomunidad (entre alcaldes y ediles de todos los municipios) que iniciarán las conversaciones en busca de alianzas para liderar la institución. En cualquier caso, la suma de abertzales no alcanzaría la mayoría absoluta.
La mayoría de las localidades, 143, tienen un único representante en la asamblea general de la Mancomunidad que en unas semnas votará la nueva dirección, mientras que las de mayor tamaño tienen más peso: Bidart, Kanbo, Ziburu, Mugerre e Hiriburu cuentan con 2 representantes; Bokale, Hazparne, Senpere y Uztaritze con 3; Urruña 4; Donibane Lohizune 6; Hendaia 7; Biarritz 11, Angelu 17 y Baiona 22.
El sorpasso a Etchegaray se antoja difícil, pero no hay que descartarlo. Depende de la capacidad negociadora y de lograr acuerdos pragmáticos y pegados al suelo de lo local, lo que en la práctica facilitaría el acercamiento de ambos lados de la muga que todavía en buena medida viven dándose la espalda, cerca pero lejos.