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Ihobe elabora una guía para el diseño de refugios climáticos

El documento, dirigido a los municipios, recoge los criterios técnicos para la creación y gestión de estos espacios ya sean exteriores o interiores
El Parque de Doña Casilda es uno de los refugios climáticos identificados en Bilbao. / Pablo Viñas

La disponibilidad de espacios donde poder protegerse de las altas temperaturas es una necesidad cada vez más imperiosa también en Euskadi, a la vista de que los veranos, con el paso de los años, son más tórridos y los episodios de calor extremo resultan más frecuentes. Las instituciones son conscientes de ello y desde hace algún tiempo trabajan en la implantación de refugios climáticos que puedan ofrecer cobijo a la ciudadanía para evitar situaciones que pongan en peligro su salud. A fin de que estos puedan cumplir su función de la mejor manera posible, Ihobe, la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, ha elaborado una guía que bajo el nombre de Red de refugios climáticos en Euskadi: criterios técnicos para entidades locales se dirige a los municipios del territorio para facilitar la creación de redes de este tipo de espacios.

El documento aborda los principales aspectos que deben tener en cuenta las entidades locales para desarrollar una red de refugios climáticos, desde la identificación de posibles espacios hasta los criterios para valorar su adecuación, distribución territorial, accesibilidad y capacidad para dar respuesta a la población.

También recoge recomendaciones para la planificación y gestión de estos espacios, con el objetivo de que los municipios puedan definir estrategias propias de adaptación al cambio climático, teniendo en cuenta factores como la estructura urbana, los recursos disponibles y las necesidades de las personas usuarias.

Los refugios climáticos son espacios exteriores o interiores que ofrecen unas condiciones más adecuadas para hacer frente a episodios de calor, proporcionando lugares de protección y confort, especialmente para aquellas personas más vulnerables ante las altas temperaturas.

En este sentido, la creación de redes municipales permite ir más allá de la identificación de espacios aislados, favoreciendo una planificación conjunta que garantice que estos recursos sean accesibles, estén bien distribuidos y respondan de forma eficaz a las necesidades de la población, explican desde Ihobe.

El documento recoge, además, experiencias prácticas de municipios vascos que pueden servir de inspiración a otros ayuntamientos. Así, se exponen como casos de estudio las actuaciones realizadas en las tres capitales de la Comunidad Autónoma Vasca, pero también en otras localidades con menor población, como Amurrio en Araba; Gernika y Durango en Bizkaia y Bergara e Irun en Gipuzkoa. A través de estos ejemplos prácticos se plantea un correcto desempeño en aspectos como la identificación y caracterización de los refugios climáticos potenciales existentes en cada municipio; la selección de los mismos y el diseño de la red; la identificación y selección de los itinerarios climáticos; la representación y publicación de la red de refugios y, por último, la señalización, comunicación y sensibilización sobre los mismos.

Entre los espacios exteriores que son susceptibles de ser empleados como refugios climáticos estarían los bosques o montes próximos al entorno urbano, frontones, parques, plazas o pórticos. Dentro de los interiores, se encontrarían los públicos como bibliotecas, centros cívicos, polideportivos o mercados municipales y los privados, como museos, iglesias o centros comerciales.

En su introducción, la guía de Ihobe constata la evidencia de los efectos del cambio climático en Euskadi y refleja que en la década entre 2014 y 2023, el número de días cálidos aumentó un 38% respecto al período 1991-2020 y un 85% frente al comprendido entre 1971 y 2000, llegando a los 75 en el referido año 2023.

14/08/2026