Vida y estilo

‘Igu’ (The Allnighters): “El rarito de la clase siempre va a ser lo que sea"

El combo de r&b y soul de Vitoria-Gasteiz regresó en 2013 a los escenarios tras un largo paréntesis de 15 años
Supervivientes y abanderados de una escena que se niega a desaparecer.
Supervivientes y abanderados de una escena que se niega a desaparecer. / Andrew Garcia

Actualizado hace 19 segundos

The Allnighters son uno de los baluartes de la música negra en Euskal Herria. El combo de r&b y soul de Vitoria-Gasteiz regresó en 2013 a los escenarios tras un largo paréntesis de 15 años, en una segunda etapa en la que han publicado dos álbumes (Everything is Changing en 2016; Big Brother en 2025).

Su prestigio se ha cimentado con actuaciones incontestables en salas y festivales, la última de ellas en el Oñatiko Blues Festivala de mayo. Ya no se prodigan tanto en directo como en sus años mozos (entre 1988 y 1998, cuando tocaban sin parar), pero cada vez se acercan más a los popes de la mejor música negra. Iñaki Igu García, más conocido como Igu Allnighter, canta y toca la armónica en la banda. Además, es scooterista, DJ y figura clave de la escena mod vasca de las últimas cuatro décadas.

"Salir de la vigilancia extrema solo es posible mediante la desconexión digital”, afirma ‘Igu’.

Dicen que en su segunda etapa, Chavela Vargas resurgió con más fuerza y pasión que nunca. ¿También está siendo así para The Allnighters?

-La vida da muchas vueltas. Nosotros ahora sonamos muchísimo mejor, tenemos una mayor repercusión mediática y en directo la respuesta de la gente está siendo muy positiva. En ese sentido, sí que está siendo más interesante. Cuando empezamos, éramos el underground del underground y tocábamos, sobre todo, en garitos. En esta segunda etapa, estamos haciendo más festivales y las salas en las que actuamos son más grandes. Somos más selectivos; preferimos la calidad a la cantidad y tocar con unas buenas condiciones. 

¿Con qué concierto se quedaría de estos últimos años?

-Cualquier bolo que nos haya salido bien, y a nosotros nos suelen salir bien (ríe). Pero viéndolo con perspectiva, fue un gustazo tremendo y un subidón de adrenalina hacer casi dos sold out seguidos el año de nuestro retorno (en 2013) en Helldorado. Ese mismo año tocamos en el festival Mojo Workin’ de Donostia, que fue nuestro primer bolo de esta segunda etapa. Fue también un subidón muy serio porque tocamos con dos leyendas del blues y del r&b como Lazy Lester y Melvin Davis. Otra actuación muy potente fue la del Azkena rock en 2018. Nos habían puesto a la típica hora de las bandas locales, pero luego Van Morrison dijo que quería tocar a las 8 y prácticamente acabamos siendo los teloneros de Van the man. Empezaron a vernos unas 500 personas y luego se fue acercando y quedando mucha más gente, miles de personas, que veían que a nivel estilístico les podíamos encajar.

El regreso de The Allnighters iba a ser algo puntual y aquí siguen. 

-Nos juntamos realmente para hacer solo el Mojo Workin’ y el Funtastic (Dracula Carnival) de Benidorm, aunque este finalmente se cayó. El empuje de estos dos festivales hizo que nos reuniéramos. En aquel momento, cada uno de nosotros estábamos con cosas distintas, pero empezó a correrse la voz de que habíamos vuelto y nos fueron llamando de más sitios para tocar. Que sigamos haciéndolo es un poco sorprendente. 

¿Qué piensa cuando oye ahora la famosa frase de “I hope I die before I get old” del My Generation de The Who?

-Entiendo perfectamente el momento y el espíritu punk con el que se escribió la letra y, filosóficamente, sigo estando de acuerdo. Porque el asunto aquí sería qué es hacerse viejo; hay gente con 28 años con un espíritu viejo y otros con 60 años que se comen el mundo. Mi chica leyó una vez que no hay que dejar entrar al viejo en tu mente. Es decir, hay que seguir haciendo las cosas que te motivan y te permiten seguir estando vivo. En La banda de la casa de la bomba de Tom Wolfe, con 29 años ya se acabó lo que se daba, pero ahora los 50 pueden ser los nuevos 30 y los 60 los nuevos 40. Es verdad que la escena ha envejecido con nosotros, pero si sigues manteniendo el espíritu primigenio te diferenciaras bastante.

En la familia numerosa de Folc Records

El último trabajo de The Allnighters se lanzó a principios del año pasado a través del sello madrileño especializado en rock and roll Folc Records. A priori, no parece la primera opción para un grupo del perfil r&b/soul de The Allnighters. Según cuenta Igu, el acuerdo con Gerardo Urchaga (fundador de la discográfica y conocido rockero) se fraguó “con dos cervezas” en la sala de conciertos Fun House de Madrid, donde el cantante y armonicista vive desde hace algunos años.

Ambos son amigos y coinciden con frecuencia en conciertos y saraos musicales de la capital. Además, la relación profesional viene de atrás. The Allnighters actuaron entre una miríada de bandas de rock and roll en el festival Phantom Fest de 2017, organizado por Folc Records y la sala Fun House, en un castillo en la localidad de San Martín de Valdeiglesias.

Hay una nueva generación de jóvenes organizando sesiones de northern soul y montando bandas con espíritu mod, sobre todo en Inglaterra. ¿Por qué cree que las subculturas aún resisten? 

-Yo he ido a bastantes fiestas de northern soul en Inglaterra en la que la media de edad era bastante alta y ahora es verdad que han salido bastantes chavales a los que parece que les gusta esto. Quizás a una parte de la chavalería todo lo que viene del mainstream y de las redes sociales les debe parecer puro postureo, como prefabricado, y no les interesa. Además es muy sacaperras: eso de que una camiseta de Rosalía o Taylor Swift cueste 50 euros… La escena mod, como la rockabilly, la punk o incluso la del britpop, todas ellas con más de 30 años, tienen un poso de autenticidad y una búsqueda de salirse del sistema que las hace atractivas. Y luego está el sentimiento de pertenencia que se genera, que, aparte de la música, creo que es lo más adictivo. El rarito de la clase siempre va a ser un mod, un rocker, un ciberpunk o lo que sea. 

¿Como era en los 80? 

-En aquel momento sí que había más tribus urbanas, pero no es que fuera algo popular ser mod. Seguíamos siendo los raritos de la clase. 

¿Cómo definiría lo mod sin caer en los clichés de siempre (parkas, Quadrophenia, northern soul) y para que lo entienda todo el mundo? 

-El mánager de The Who, Peter Meaden, decía que lo mod era la vida elegante bajo circunstancias difíciles (clean living under difficult circumstances). Me parece una frase difícil de superar, aunque es muy escueta. Además de un sentido de pertenencia, va aparejado a una serie de valores y a unos componentes de estilo y gustos musicales que, sobre todo, abarcaría toda la música negra de los 50 y 60, el beat, el garaje… Un estilo elegante y una pasión descontrolada por las Scooter italianas Vespa y Lambretta. 

¿El disco Big Brother queda ya un poco lejos? Hay temas que nacieron en la pandemia… 

-Hay un tema, Headless Chicken, que habla 100% de la pandemia y otro que se llama Walking Dead que se puede aplicar a varios escenarios, pero que también es bastante pandémico. El resto de los temas los compusimos más tarde. El disco se grabó en noviembre de 2023 en los estudios Circo Perrotti de Gijón y las mezclas tardaron bastante porque Jorge (Explosión, técnico de sonido y músico) estaba muy liado. De todas formas, como no hacemos nada que vaya con las modas nos da un poco igual si las canciones tienen varios años. 

¿Sigue pensando que vivimos en un mundo orwelliano de hipervigilancia?

-Absolutamente. Es terrorífico. Ni en la peor pesadilla de Orwell hubiera imaginado algo así. La única salida es la desconexión digital, pero para llegar a eso deberíamos ser todos jipis viviendo en un monte perdido y cultivando nuestra propia comida. 

2026-06-14T10:30:15+02:00
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