En el mundo de la empresa, el mayor riesgo para una organización, a veces, puede ser asumir que todo marcha a la perfección cuando hay algunas inercias, falta de claridad en las funciones o barreras de comunicación que pueden frenar su potencial. Es el caso de Maquinaria Hostelería Industrial, MAHI, que decidió aplicar la metodología Ekinbarri para resolver estas cuestiones. En Las mañanas de Onda Vasca hemos charlado con su gerente, Igor Morcillo, sobre este nuevo caso de éxito de este proyecto de transformación empresarial de Bizkaia.
Esta empresa familiar de segunda generación, especializada en la distribución para sectores como la hostelería, la restauración, la climatización y la refrigeración industrial, cuenta con almacenes físicos en Navarra, Cantabria, Donostia y Bilbao, una dispersión geográfica que dificultaba la fluidez de su comunicación interna. Frente a este reto, la firma decidió sumarse al programa Ekinbarri bajo la convicción de que "las personas son los que conforman la compañía" y que la motivación de la plantilla es indispensable para mantener su competitividad histórica.
La empresa participó en el programa 'Ekinbarri Start', que constó de ocho sesiones de trabajo combinadas con visitas presenciales. Este proceso incluyó un diagnóstico anónimo final que reveló necesidades prioritarias para el personal que la dirección no había previsto. Concretamente, los resultados mostraron que la plantilla pedía más reconocimiento a su labor diaria y evidenciaron que "no tenía claras sus funciones y sus roles". Tras este análisis, se consensuaron las medidas correctoras, para las que primó la opinión de la plantilla.