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Iberdrola confía en que la electrificación eleve su beneficio anual cerca de un 8%

La compañía reduce su beneficio trimestral en tasa interanual, pero aumenta el beneficio neto ajustado y refuerza sus inversiones
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. / EP

Las redes eléctricas constituyen el principal eje de crecimiento de Iberdrola. La compañía anunció hoy que obtuvo una ganancias netas de 1.711 millones de euros -de 1.865 millones como beneficio neto ajustado- en el primer trimestre del año, una cifra que no obstante es inferior a los algo más de 2.000 millones de ganancias de hace un año. La estimación prevista para el conjunto del año es de algo más de 6.700 millones de beneficio, lo que representaría un incremento del 8%. Además, la eléctrica repartirá entre sus accionistas el próximo 29 de mayo, en la junta que se celebrará en Bilbao, un dividendo de 4.500 millones, con un valor de 0,68 euros por acción.

Pese a la convulsa situación internacional, Iberdrola destacó en su comunicado de resultados que su actividad se asienta sobre un modelo de negocio “resiliente” y que “no se esperan impactos financieros relevantes” derivados del actual contexto geopolítico. En este sentido, la escasa exposición de Iberdrola a Oriente Medio juega a favor de la compañía, que tiene en Estados Unidos y Reino Unido a los dos países en los que está concentrando sus principales proyectos y sus inversiones más relevantes.

En una conferencia con inversores, el presidente de la eléctrica, Ignacio Galán, remarcó que Iberdrola no prevé “ningún efecto significativo en el corto plazo” por la guerra en Irán, ya que el 84% de sus activos están en países “que no están expuestos al conflicto”. Además, Iberdrola tiene ya la práctica totalidad -en concreto, el 93%- de las compras de sus equipos estratégicos asegurada hasta el año 2028, “sin afección por la situación del Estrecho de Ormuz”. “Nuestro crecimiento se centra en las redes reguladas, que son dos tercios de nuestras inversiones que van a parar este segmento, y Estados Unidos y Reino Unido representan un 65% de nuestras inversiones totales”, añadió al respecto. “Y tenemos una exposición mínima también a las materias primas y un contrato a largo plazo con el gas, lo cual tampoco tiene ningún tipo de efecto negativo para nosotros”, dijo.

Con el debate sobre la autonomía estratégica europea sobre la mesa y la necesidad de que la electrificación de la economía sirva para reemplazar la dependencia del gas y el petróleo de terceros países, Iberdrola continúa beneficiándose de la extensión de su negocio de redes eléctricas, cuyo resultado antes de impuestos crece un 9%, hasta los 2.048 millones de euros y una “evolución positiva” en todas las geografías. En otro capítulo de sus resultados, Iberdrola insinúa de nuevo su desacuerdo con las políticas normativas del Gobierno central en materia de tributación de las energéticas, subrayando que el resultado de la compañía antes de impuestos en los apartados de Generación y Clientes cayeron en el primer trimestre un 3%, hasta los 2.022 millones, por “costes regulatorios y no recurrentes en la Península Ibérica y en EE UU”. En cualquier caso, Iberdrola subrayó que ese descenso se compensa con el aumento de producción en Reino Unido, que sube un 41%, y en otros países europeos, con un 32% más.

Las inversiones de la firma energética siguen concentradas, principalmente, en Estados Unidos y Reino Unido. De hecho, del total de inversiones de la compañía en los últimos doce meses, que alcanzan los 14.500 millones de euros, dos tercios irán destinadas a a las redes eléctricas y más del 50% se invertirá en esos dos países. En el negocio de redes las inversiones alcanzaron los 1.461,3 millones de euros, con un tercio destinadas a transporte, impulsando la base de activos regulados un 8% hasta casi los 53.000 millones de euros. El grupo incorporó, además, 3.300 megavatios de nueva capacidad de generación en los últimos doce meses, de los que casi el 60% correspondieron a eólica terrestre y marina. Por otra parte, la deuda neta ajustada de Iberdrola se situaba en los 50.300 millones de euros tras el cierre de la operación en México, con la venta realizada al grupo Cox por casi 3.500 millones cerrada la pasada semana, y la adquisición de minoritarios de Neoenergia en Brasil.

De cara a lo que resta de año, las previsiones de Iberdrola incluyen una mejora de sus últimas estimaciones, debido sobre todo al crecimiento de la base de activos en todos los países, nuevos marcos tarifarios en Reino Unido y Brasil, reservas hidroeléctricas a “niveles récord” y el “buen comportamiento” de la producción de energías renovables. Por todo ello, la eléctrica calcula que su beneficio neto ajustado crecerá en el entorno de un 8%, hasta sobrepasar los 6.700 millones de euros. Por espacios geográficos, Iberdrola baraja un crecimiento de la demanda en Estados Unidos por la necesidad de más infraestructuras de redes eléctricas y oportunidades de generación, mientras que en Reino Unido la inversión adicional en redes y la mejora de las perspectivas comerciales ensanchan las opciones de crecimiento.

Asimismo, los otros mercados principales en los que actúa la firma -México, Brasil, Europa y Australia- también continuarán en una senda positiva, gracias a la mejora esperada en la producción de energía eólica, tanto terrestre como marina, y a las inversiones en redes. Asimismo, Iberdrola confía en que los proyectos de Inteligencia Artificial se asienten como otra vía de negocio en los próximos años.

Con estas perspectivas, y en lo que respecta a la retribución a los accionistas, Iberdrola propondrá un dividendo complementario de 0,427 euros por acción, para ser aprobado en la junta que se celebrará el 29 de mayo, que, junto con el dividendo de 0,253 euros por acción, representa un dividendo total de 0,680 euros con cargo a los resultados de 2025. Esto representa un crecimiento del 6,3% desde los 0,640 euros por acción en 2024.

2026-04-30T07:03:19+02:00
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