La hipoteca inversa suele presentarse como una solución atractiva para complementar la jubilación sin renunciar a vivir en la propia casa. Se trata de un préstamo dirigido a personas mayores de 65 años o con discapacidad, en el que el banco adelanta un dinero utilizando la vivienda como garantía.
A diferencia de una hipoteca tradicional, aquí no es el propietario quien paga una cuota mensual, sino que es la entidad financiera la que entrega una renta periódica o un pago único al cliente. El problema es que, detrás de esta maniobra para ganar una aparente tranquilidad económica, hay desventajas y riesgos que no siempre se explican de forma previa ni con claridad suficiente.
Deuda elevada
Uno de los aspectos más importantes -y más difíciles de entender- de la hipoteca inversa es cómo se genera la deuda. El dinero que el banco va entregando no es gratuito: los intereses se acumulan mes a mes y se suman al capital prestado. Esto hace que la deuda aumente con el paso del tiempo, incluso aunque el titular no haya recibido una cantidad especialmente elevada.
En muchos casos, cuando pasan varios años, el importe que se debe puede ser muy superior al dinero inicialmente percibido. A este hay que añadir comisiones de apertura, gastos de tasación, notariales y, en ocasiones, seguros obligatorios, lo que convierte al producto en una operación muy rentable para el banco.
Una pareja de ancianos comparte un tranquilo desayuno en casa.
Renta limitada
Otro punto crítico es que la cantidad de dinero que se recibe suele ser bastante limitada. Por norma general, el importe total del préstamo no supera al 60% del valor de tasación de la vivienda.
A esto se suma el efecto de la inflación, que hace que con la misma renta mensual se vaya perdiendo poder adquisitivo con los años, justo en una etapa de la vida en la que los gastos sanitarios y de cuidados tienden a aumentar.
Un matrimonio pone al día sus finanzas personales.
Riesgos para los herederos
Sin embargo, no son la deuda en sí misma ni la cantidad de dinero prestada el mayor motivo de preocupación en torno a la hipoteca inversa, sino que este aparece cuando el titular fallece. En ese momento, la deuda no desaparece, sino que pasa a los herederos. Estos se ven obligados a tomar una decisión en un plazo relativamente corto: pagar la deuda con su propio dinero, contratar una hipoteca para cancelarla, vender la vivienda o renunciar directamente a la herencia.
Si no pueden o no quieren asumir el pago, el banco puede quedarse con la casa para recuperar el importe adeudado. Aunque la ley limita la responsabilidad de los herederos a los bienes de la herencia y no a su patrimonio personal, el resultado práctico puede ser la pérdida de la vivienda familiar.
Este impacto en la herencia es una de las críticas más habituales que se hace a la hipoteca inversa. Muchas personas la contratan pensando en su situación presente, sin valorar cómo afectará a sus hijos o a otros familiares en el futuro. Si hay varios herederos, las decisiones pueden generar serios conflictos familiares, especialmente si unos desean conservar la vivienda y otros no pueden asumir el coste de la deuda acumulada.
Un producto complejo
La hipoteca inversa es un producto financiero complejo, difícil de entender para muchos consumidores y especialmente para las personas mayores. Aunque la normativa exige un asesoramiento claro y veraz, en la práctica hay aspectos que no siempre se comprenden bien; es el caso de cómo funcionan los intereses, cómo afecta el cambio de los tipos o cuáles son las consecuencias a largo plazo. Esta falta de transparencia genera críticas de asociaciones de consumidores que alertan del riesgo de contratar la hipoteca inversa sin haber valorado antes otras alternativas.
Y es que existen otras opciones que, en algunos casos, pueden resultar más ventajosas, como la venta de la nuda propiedad, el alquiler de una parte de la vivienda, la venta para mudarse a una casa más pequeña o incluso el acceso a ayudas públicas. Todas ellas tienen inconvenientes, pero permiten conservar un mayor control sobre el patrimonio.
Ya lo ves, la hipoteca inversa no es una estafa ni un producto ilegal, pero tampoco es la solución ideal para todo el mundo. Es importante asesorarse bien para poder tomar decisiones informadas y evitar sorpresas cuando ya sea demasiado tarde.