Actualizado hace 46 minutos
El cambio de estación viene acompañado de una duda cada vez más habitual: ¿hay que cambiar la crema facial cuando llega septiembre? Después de meses de sol, calor, sudor, agua salada y cloro, es habitual notar la piel diferente. Puede estar más seca, tirante, apagada o incluso más sensible. Pero eso no significa que haya que sustituir todos los productos de la rutina.
La respuesta no es un sí o un no rotundo. La crema facial debe adaptarse a las necesidades de la piel y no tanto al calendario. Aun así, septiembre puede ser un buen momento para revisar la rutina y comprobar si el producto que se utiliza sigue siendo el más adecuado.
Después del verano, la piel puede necesitar más hidratación
Durante el verano, las altas temperaturas, la exposición solar, el aire acondicionado, el cloro y el agua del mar pueden contribuir a que la piel pierda agua y se sienta más seca o tirante. Además, una exposición solar excesiva puede alterar la función de la barrera cutánea.
Por eso, al volver a la rutina, una de las prioridades debería ser recuperar una piel hidratada y equilibrada. Si la crema utilizada durante los meses de calor resulta ahora insuficiente, puede ser el momento de optar por una fórmula algo más nutritiva.
Esto no significa que haya que elegir automáticamente una crema muy densa. Una piel grasa también necesita hidratación y probablemente se sienta más cómoda con una textura ligera. En cambio, las pieles secas pueden beneficiarse de fórmulas más emolientes.
Chica se mira en el espejo del baño.
No hay que cambiar de crema solo porque llegue septiembre
Uno de los errores más habituales es pensar que cada cambio de estación obliga a renovar la rutina completa. Si una crema funciona bien, no provoca molestias y mantiene la piel hidratada, no existe ninguna necesidad de sustituirla simplemente porque termine el verano.
La clave está en observar cómo responde la piel. Si después de aplicar la crema continúa tirante, aparecen zonas descamadas o se percibe más áspera de lo habitual, puede ser una señal de que necesita un mayor aporte de hidratación.
¿Qué crema necesitas según el estado de tu piel?
No todas las pieles reaccionan igual al cambio de estación. Además, conviene distinguir entre tipo de piel y estado puntual de la piel. Una piel grasa, por ejemplo, puede estar deshidratada después del verano.
- Piel seca. Puede agradecer fórmulas más nutritivas, con ingredientes como ceramidas, escualano o manteca de karité, que ayudan a mantener la función barrera y reducir la sensación de tirantez.
- Piel grasa. No necesita prescindir de la hidratación. Lo más recomendable suele ser optar por texturas ligeras, tipo gel o emulsión, y fórmulas no comedogénicas que aporten hidratación sin resultar pesadas.
- Piel mixta. Necesita un equilibrio entre hidratación y ligereza. Una crema de textura media puede funcionar bien, aunque también se puede adaptar la cantidad según las distintas zonas del rostro.
- Piel sensible. Después del verano puede estar especialmente reactiva. En este caso, conviene priorizar fórmulas sencillas e hidratantes, evitando introducir demasiados activos nuevos de golpe.
- Piel normal. Si se mantiene equilibrada, sin tirantez ni exceso de grasa, no hay ninguna razón para cambiar de crema por el simple hecho de llegar septiembre.
Primer plano de las manos de una chica con su crema facial.
Septiembre también es un buen momento para revisar los activos
Más que sustituir productos por rutina, septiembre puede ser un buen momento para replantear progresivamente la estrategia cosmética. Después del verano conviene centrarse primero en la hidratación y en el cuidado de la barrera cutánea antes de introducir tratamientos más intensos.
Ingredientes como ácido hialurónico, glicerina, ceramidas o pantenol pueden ayudar a mejorar la hidratación y el confort. Una vez que la piel está estable, se pueden valorar otros activos según las necesidades concretas: manchas, pérdida de luminosidad, arrugas o textura irregular.
Y aquí también conviene evitar las prisas. Introducir varios productos nuevos al mismo tiempo dificulta saber qué está funcionando y puede aumentar el riesgo de irritación.
La protección solar no termina en septiembre
Hay otro producto que no debería desaparecer de la rutina con la llegada del otoño: el protector solar. Aunque los días sean más cortos, la fotoprotección continúa siendo importante, especialmente si se pasa tiempo al aire libre.
En definitiva, no existe una crema facial específica que todas las personas deban utilizar al llegar septiembre. Si la piel está tirante, seca o sensible, puede que necesite una fórmula más hidratante y reparadora. Si continúa bien con la crema habitual, no es necesario cambiarla.
Más que estrenar cosméticos cada temporada, septiembre puede ser el momento perfecto para volver a escuchar a la piel y darle exactamente lo que necesita.