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Un informe de la organización de defensa de los consumidores Foodwatch publicado este martes alerta de la "frecuente" presencia de residuos de pesticidas prohibidos en la UE en productos como el arroz, el té o las especias importadas de terceros países, y pide medidas para evitarlo.
El análisis, llevado a cabo entre el 13 y el 31 de marzo pasados a partir de muestras de té, arroz y especias en cuatro países de la UE (Alemania, Francia, Austria y los Países Bajos), asegura que "es frecuente encontrar residuos de plaguicidas no aprobados en la UE en productos alimenticios cotidianos".
Y ello "pese a que se supone que la UE cuenta con normas estrictas para garantizar que los plaguicidas más nocivos para la salud y el medio ambiente no se aprueben para su uso en los cultivos y que se minimice la presencia de sus residuos en los platos de los consumidores", alertan.
De las 64 muestras analizadas en el muestreo, 49 contenían residuos de plaguicidas por encima del límite. En particular, se detectó la presencia de 54 sustancias plaguicidas diferentes, incluidas 27 no aprobadas a nivel de la UE.
Los productos más contaminados fueron las especias (pimentón, chile, comino). Todas las muestras analizadas de esos tres productos los contenían. También se encontraron residuos similares en el té verde.
Por otra parte, los residuos de plaguicidas no autorizados detectados con mayor frecuencia fueron el clorfenapir, la bifentrina, el espirotetramat, los tres neonicotinoides (clotianidina, tiametoxam e imidacloprid) y el fungicida para el arroz isoprotiolano.
"Lagunas en el marco legal vigente"
Foodwatch asegura que la situación se debe a "las lagunas en el marco legal vigente", que permite a las empresas europeas exportar sustancias con efectos nocivos conocidos para la salud o la fauna silvestre, como el paraquat, un herbicida altamente tóxico relacionado con la enfermedad de Párkinson.
Después se produce el efecto rebote, cuando la UE importa alimentos que contienen residuos de esas sustancias.
Además, el informe denuncia que cuando se prohíbe un plaguicida en Europa, la Comisión Europea no reduce automáticamente los límites de residuos en los alimentos al mínimo, sino que introduce periódicamente límites de tolerancia "en función de consideraciones comerciales".
La misma organización asegura que, aunque en 2020 la Comisión se comprometió a detener el comercio de sustancias químicas prohibidas en la UE mediante la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad, "hasta la fecha no se ha tomado ninguna medida".
Por último, indica que la promesa de Bruselas a finales de pasado año de actuar para frenar el "efecto bumerán" de los plaguicidas prohibidos, se plasma en medidas que "no son lo suficientemente ambiciosas para proteger realmente a los consumidores".
A su juicio, esos pasos "solo abarcarían una pequeña parte de las sustancias plaguicidas y requerirían una evaluación de impacto individual cada vez que se considere el límite de residuos de una sustancia".
Esto dista mucho, añade, "de la reducción automática de los límites de residuos necesaria para proteger realmente a los consumidores de los residuos de plaguicidas prohibidos".