Bizkaia

“Gracias por ayudarme a que los silencios tengan nombres y apellidos”

Tres familias de los prisioneros de guerra fallecidos en el Hospital Militar de Gernika, participaron en el homenaje organizado por la asociación memorialista Pipergorri en el aniversario de su cierre
El homenaje fue el acto central de las actividades organizadas con motivo del cierre del Hospital de prisioneros de guerra / Pipergorri elkartea

La emoción se impuso el pasado sábado en el cementerio municipal de Zallo, en Gernika-Lumo, donde se rompió un silencio impuesto por el miedo durante décadas.

Bajo el lema '269 in memoriam', y organizado por la asociación memorialista Pipergorri tuvo lugar el emotivo homenaje para dignificar la memoria de los 269 prisioneros de guerra republicanos que fallecieron en el Hospital Militar de Prisioneros de Guerra de Gernika entre 1938 y 1940. El acto central consistió en dar voz a tres familias de las víctimas, con las que la asociación gernikarra ha contactado este año, a través de lo cual algunas de las cuales han logrado recomponer sus historias recientemente tras años de olvido.

La dimensión humana del proyecto memorialista se hizo evidente con testimonios como el de la familia de Lluis Xiberta i Puig, republicano de Canet de Mar (Barcelona). Su sobrino y ahijado relató cómo la familia supo de su trágico final gracias a un vecino del pueblo que sobrevivió al mismo hospital.

El superviviente regresó a Canet portando la última voluntad de Lluis: su reloj de bolsillo para entregárselo a su madre. A pesar de conocer el paradero, el peso de la dictadura sepultó el relato. "Recuerdo muy bien que, durante muchos años, vivieron en Canet personas afines al régimen que estaban al tanto de todo y de todos", explicó su sobrino, quien recordó que su abuela y su madre siempre lo "lloraban en silencio".

Tras escuchar por sorpresa el nombre de su tío en un programa de televisión en 2003, la familia inició un viaje de investigación que les ha llevado a participar activamente en el memorial.

El testimonio de Víctor Blázquez, sobrino nieto de Francisco Molina Carrizosa, desveló también la profunda represión sufrida en la Aldea de Cuenca (Córdoba). Francisco falleció en Gernika a los 36 años debido a la tuberculosis tras haber combatido en el frente de Madrid afiliado a la UGT. Sin embargo, la tragedia familiar era aún mayor: un hermano de Francisco fue fusilado ante los ojos de su madre, a quien mataron inmediatamente después. Blázquez descubrió la verdad el año pasado al investigar el árbol genealógico familiar y contactar con Pipergorri. "Gracias a Amagoia y a Pipergorri por hacerme partícipe de esta parte de la historia y ayudarme a que los silencios tengan nombres y apellidos", agradeció emocionado ante los asistentes al recordar a su abuela Amalia, que perdió a casi toda su familia con apenas treinta años.

De las cartas del cautiverio al homenaje

Desde Asturias se trasladaron cinco miembros de la familia de Galo Álvaro Sariego Artidiello, prisionero que combatió en mayo de 1937 en el frente de Bizkargi, a escasos siete kilómetros de donde acabaría falleciendo por tuberculosis pulmonar en 1940, con solo 25 años.

Su sobrino, Francisco José Suárez, remarcó la tragedia de su familia: sus abuelos fueron ejecutados en Oviedo, una tía cumplió ocho años de cárcel en Saturraran y otro tío se suicidó con la última bala antes de ser capturado. La pequeña Olaya, de 8 años, participó leyendo la biografía de su tío abuelo Galo, cuyas cartas enviadas desde los batallones de trabajadores franquistas pedían dinero o ropa y expresaban la ilusión de "dar una sorpresa en casa" al licenciarse. En su última misiva, escribió que solo tenía "un poco de gripe" antes de convertirse en el fallecido número 242 del centro sanitario.

La familia Sariego de Asturias acudió a Gernika-Lumo para participar en el homenaje Pipergorri elkartea

"Nos ayuda a procesar el dolor"

El acto, calificado como profundamente conmovedor por los organizadores, contó también con la intervención de Begoña Fernández, de 98 años, único testigo vivo que pudo visitar el hospital militar en su juventud. "Nos ayuda a procesar el dolor", coincidieron las familias respecto al consuelo de cerrar un duelo dilatado por el olvido. Y que tal y como resumen desde Pipergorri "el objetivo de este homenaje es recuperar sus nombres, dignificar su memoria y contribuir a la reparación moral de quienes sufrieron la represión franquista"

La jornada concluyó con un minuto de silencio, una ofrenda floral en el Memorial 269 y la lectura compartida de los nombres de todos los fallecidos, arropados por doce músicos de la Escuela de Música Segundo Olaeta que interpretaron el Himno de Riego y el Gernikako Arbola.

01/06/2026