Polideportivo

Girmay hace diana

El velocista eritreo es el más rápido y se impone en la Clásica de Almería, su segunda victoria de la campaña
Girmay, vencedor de la Clásica de Almería.
Girmay, vencedor de la Clásica de Almería. / Clásica de Almería.

Actualizado hace 6 minutos

En Roquetas de Mar desembocaba el río de la Clásica de Almería, donde se imponía el estrés, la incertidumbre y el pandemónium de las caídas. Demasiada velocidad, muchos ciclistas y espacio justo. Se sucedieron varios accidentes después de que la fuga fuera un recuerdo.

Ninguno afectó a Biniam Girmay, que festejó la victoria al esprint. La segunda del curso. Le ha sentado de fábula a Girmay su fichaje por el NSN, el proyecto de Iniesta, que cantó otro gol. El eritreo venció la primera etapa de la Volta a la Comunitat Valenciana días atrás y en Almería continúo con su idilio.

No se esperaba otro final salvo el del duelo de los más rápidos en Roquetas de Mar. El asalto al Castillo de Santa Ana debería ser una maniobra veloz. Una guerra relámpago.

El eritreo, lanzado de fábula por sus compañeros, se alzó al pedestal de la victoria con celeridad y determinación.

“Fue un lanzamiento de ensueño. Los chicos estuvieron increíbles de principio a fin”, dijo Girmay tras un triunfo sin interferencias.

Milan Fretin, vencedor la pasada campaña, fue segundo, y Matteo Moschetti, tercero. No fueron rival para el africano. Gronewegen, cuarto, sí tenía la potencia y la velocidad, pero le penalizó la colocación, pésima para poder remontar tantos dorsales.

Demasiado hundido. Atrapado en la foresta, el neerlandés no pudo desbrozar tantos escollos. Girmay, en un esprint académico y ortodoxo, perfectamente sincronizada y ejecutada la coreografía, celebró el logro con entusiasmo.

Se apresuraban los ciclistas, al galope, en paralelo a las paredes blancas, olas gigantes del mar de plástico, de los invernaderos que son una mancha blanca. Un blasón que identifica a El Ejido, en Almería.

Los plásticos esconden en sus adentros una huerta gigantesca, un tesoro enorme. Tanto que hasta los Rolling Stones ofrecieron en 2007 uno de sus conciertos de su gira A Bigger Bang.

Eso sucedió un año antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y una crisis galopante impulsada por el desplome de Lehman Brothers removiera los cimientos de la economía mundial.

Los Stones lo predijeron, pero en aquella época los coches Mercedes, símbolo inequívoco de estatus, atestaban El Ejido.

Ander Okamika lidera la fuga.

Ander Okamika lidera la fuga. Burgos-BH / Sprint Cycling

Todo iba sobre ruedas hasta que de aquella fantasía que giraba en la ruleta del casino de las hipotecas subprime se descontroló y solo quedaron los escombros. Los que siempre pierden, perdieron más y los de arriba continuaron jugando con el dinero del resto en la timba de la vida.

En las alturas, lejos de los humanos y sus asuntos mundanos, los flamencos volaban en libertad, dándole un tono rosa a un cielo sin insinuaciones de nubes. Ander Okamika, Javier Ibánez, Pablo Carrascosa, Brem Deman y Márton Dina querían aletear como los flamencos, sin preocupaciones, siguiendo su instinto natural.

A ellos, sin embargo, les perseguía la jauría, los perros de presa que anteceden a los galgos nerviosos y agitados. Creció la tensión y se contaron las caídas que presentaron el esprint, una avenida para el eritreo, el más certero en la Clásica de Almería. Girmay hace diana.

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2026-02-15T17:39:37+01:00
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