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Entre abril y junio de 1937, Galdakao sufrió un total de 28 bombardeos por parte de aviación al mando de las tropas franquistas que causaron cuarenta víctimas mortales entre la población civil. El más grave y sangriento de todos tuvo lugar el 19 de mayo y provocó el fallecimiento de 16 galdakoztarras junto a la entrada del refugio de Plazakoetxe.
Un año más, el municipio ha rememorado esa trágica fecha con un sentido homenaje impulsado por el Ayuntamiento y la asociación Galdakao Gogora para recordar a las víctimas del bombardeo y a todas las personas que sufrieron las consecuencias de la guerra. Representantes de ambas instituciones, familiares, miembros de entidades que trabajan en favor de la memoria histórica y numerosos vecinos y vecinas se han dado cita, a las 12.00 horas, en el entorno del monolito de Plazakoetxe para no olvidar lo ocurrido y evitar que este tipo de hechos vuelvan a repetirse.
Impactante sonido de la sirena
Ochenta y nueve años después, el sonido de la sirena que en su día anunciaba los ataques franquistas ha vuelto a quebrar el silencio en Plazakoetxe. Así ha comenzado una ceremonia que ha tenido como protagonistas la música, la ofrenda floral y los testimonios de familiares de las víctimas.
La música ha estado muy presente durante la ceremonia
En el turno de intervenciones, la concejala de Recursos Humanos, Eguzkiñe Gezuraga, ha trasladado su “abrazo a los familiares y allegados de las víctimas” y ha llamado a “recordarlas y mantener viva su memoria”. También ha mencionado los ataques sufridos por otras localidades, como Otxandio, Durango o Gernika, y a las personas que “se vieron obligadas a huir a distintos países como Francia, Reino Unido, Bélgica o incluso Rusia, en barco, para poder salvar sus vidas”, especialmente menores de edad, los denominados niños y niñas de la guerra que ahora son el eje central de una investigación. “Queremos conocer esa parte de nuestra historia: quiénes fueron, qué hicieron, a dónde fueron y quiénes viven aún de aquellas y aquellos niños evacuados”, ha incidido.
Testimonios de familiares
A continuación han tomado la palabra Mari Carmen Tutor, Agurtzane Yurrebaso y Miren Bikandi, que han compartido sus vivencias y el impacto que tuvo el dramático bombardeo en sus familias. Las tres han remarcado que “las guerras nunca traen nada bueno”, y han reivindicado la necesidad de “no olvidar a las personas que se vieron obligadas a marchar para siempre” a causa de la violencia y el exilio.
Bikandi, hija de la ya fallecida Kontxi Belandia -una niña en aquella época y que durante años contribuyó a preservar la memoria histórica del municipio- ha querido recordar las duras vivencias de su amama Leona. Tras quedarse viuda tuvo que huir junto a sus cuatro hijas y su madre en un barco que salió desde Santander rumbo a Inglaterra y, durante el trayecto, “un barco franquista empezó a disparar sus cañones”, pese a que en la embarcación “solo había mujeres, niñas, niños y alguna persona mayor”. Finalmente, lograron llegar a Le Havre, en la región francesa de Normandía.
Por último, el alcalde de la localidad, Iñigo Arriandiaga, ha cerrado el acto dando lectura a un breve testimonio de Kontxi Belandia, nacida en 1929 y que siendo aún muy niña tuvo que desplazarse a Santander y después a Gijón para embarcar hacia el exilio. Tres años después, regresó “a casa, sin casa”, lo que ha dado lugar a que el primer edil incida en que "debemos seguir trabajando para que no se repitan frases como esta”.