Polideportivo

Exhibición del UAE y de la afición vizcaina

El equipo de Matxin se hace con el primer maillot amarillo del Tour gracias a Adam Yates en una jornada en la que las cunetas estuvieron abarrotadas en la Grand Départ de Bilbao
Adam Yates, de verde, en el podio de Bilbao

Tadej Pogacar cruzó la línea de meta de Bilbao, situada en la avenida Zumalakarregi, junto al Parque Etxebarria, con los brazos en alto y una sonrisa de oreja a oreja, eufórico, como si hubiera ganado la etapa inaugural del Tour de Francia. En realidad, el esloveno fue tercero, pero su celebración atendió a la exhibición de su equipo, el UAE, que se hizo con el primer maillot amarillo de la ronda gala gracias a la victoria de Adam Yates, un gregario de lujo, que se impuso a su hermano gemelo Simon, al que descolgó en la subida de Zumalakarregi. La demostración del poderío del conjunto que dirige Josean Fernández Matxin fue comparable únicamente al de la afición vizcaina, que llenó las cunetas de las carreteras por las que transcurrieron los 182 kilómetros de la primera etapa, que quedará guardada en la memoria de muchos de los presentes durante años.

Joseba Elguezabal, el masajista de confianza de Pogacar, fácilmente reconocible en la televisión con esa enorme mochila que porta para que al corredor esloveno no le falte de nada tras cruzar la línea de meta de cada carrera que disputa a lo largo y ancho del planeta, se mostraba súper orgulloso minutos antes de que el lehendakari Iñigo Urkullu realizara el corte de cinta y la carrera echara a andar. Junto al autobús del UAE, el de Gatika no hacía más que poner en valor a la afición, que se contaba por miles en la avenida Sabino Arana, donde se situaban la gran mayoría de los autocares y vehículos de los 22 conjuntos que participan en el Tour. Muy cerca de Elguezabal, un precioso perro blanco, formal formal, aguardaba a que Adam Yates bajara del autocar camino de la salida. Se despidió de él, lo dejó junto a su pareja, como si fuera una rutina previa a cada salida, aunque en esta ocasión hubo premio y para ella, a la que le dio un beso de esos de película, y a su peludo acompañante, les dedicó la victoria final.

Realmente, la etapa inaugural de la ronda gala fue toda ella una especie de película, de esas que perduran en la memoria. Paisajes espectaculares, lugares icónicos de Bizkaia renombrados al francés –como el “chateau de Butron”– y gente, mucha gente, muchísima gente. La explanada de San Mamés, a rebosar, con sus VIPs en la zona habilitada para ello y un sinfín de aficionados anónimos, cedió el protagonismo durante un puñado de horas a numerosas localidades vizcainas, hasta que la fiesta acabó en la línea de meta ubicada junto al Parque Etxebarria, donde no cabía ni un alfiler.

En Gernika, por donde la carrera pasó hasta en dos ocasiones, no debió quedar ni un alma en casa, pues las imágenes de la televisión y los testimonios de quienes se dieron cita allí así lo confirmaron. No debieron quedar tampoco muchos en sus domicilios en Algorta, tampoco en Bermeo, con el pueblo partido en dos, o en Berango y Sopelana.

Claro que la mayor locura se vivió en la inédita subida a Pike, una de esas trampas en forma de cota puntuable que tanto gustan por estos lares. Calentadas las piernas con la subida a El Vivero, donde se aglutinaron miles de personas, la ascensión a Pike, comparado por su dureza con el muro de Huy, donde se decide año tras año la clásica Fecha Valona, fue una locura. Entre ikurriñas, vítores y muchísimo respeto hacia los corredores, indiscutibles protagonistas de la histórica jornada de Bilbao, se rompió la carrera que vistió de amarillo a Adam Yates y en la que su equipo, el UAE, se exhibió.

DIFÍCIL DECISIÓN

Ahora, el conjunto que dirige el basauritarra Matxin tiene ante sí una difícil decisión: defender el máximo tiempo posible el maillot de líder del corredor británico, que ha demostrado llegar en un buen tono físico al Tour, o cedérselo a otro equipo para no desgastar en exceso a sus corredores, que tienen el firme objetivo de llegar de amarillo a París pero con Pogacar como protagonista. No es una decisión fácil, porque enfrente está Jonas Vingegaard, intratable en Bilbao.

02/07/2023