Un total de 19 personas murieron por ahogamientos en espacios acuáticos de Euskadi entre enero y septiembre, 5 más que los fallecimientos por esta causa registrados en todo 2025, según los datos del Informe Nacional de Ahogamientos elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
En septiembre murió en Euskadi una persona ahogada en espacios acuáticos, mientras que los fallecidos en el conjunto del Estado en ese mismo mes ascendieron a 54.
Esos 54 fallecimientos al de este año en el septiembre con mayor número de muertes por ahogamiento desde 2015, inicio de la serie analizada por el Informe Nacional de Ahogamientos, que advierte de que los datos demuestran que el riesgo de ahogamiento no desaparece con el final de la temporada de baño.
La cifra supera los 53 fallecimientos registrados en septiembre de 2023, hasta ahora el dato más elevado, y los 52 contabilizados en 2018, y supone 18 más que en el mismo mes del año pasado, un incremento del 50 por ciento.
Los mayores de 45 años concentran más del 70% de las víctimas
De las 54 personas fallecidas durante septiembre 38 tenían 45 años o más, lo que supone algo más del 70 por ciento de las víctimas del mes.
Los grupos con mayor incidencia fueron las personas mayores de 75 años, con catorce fallecimientos; y las de 45 a 54 años, con 11, seguidos de las víctimas de entre 65 y 74 años, ocho, mientras que el grupo de 35 a 44 registró siete fallecimientos y las personas de 55 a 64 años cinco.
En el acumulado enero-septiembre la cifra de fallecidos en el Estado por ahogamientos en espacios acuáticos es de 443: 341 hombres y 102 mujeres, una distribución que confirma el claro predominio masculino entre las víctimas de ahogamiento.
El riesgo también persiste fuera de las zonas de baño
El informe destaca que los datos ponen de manifiesto que el riesgo no está vinculado únicamente a espacios de baño tradicionales como pueden ser playas o piscinas sino que puede presentarse en cualquier entorno acuático. Durante septiembre 23 de los 54 fallecimientos se produjeron en espacios en los que debería existir servicio de socorrismo en el momento del incidente, mientras que en 11 casos no estaba previsto que existiera vigilancia y en otros 20 esta clasificación no resultaba aplicable. En el acumulado de 2026, 163 de los 443 fallecimientos se produjeron en espacios en los que debería existir servicio de socorrismo, frente a 115 casos en zonas donde no estaba previsto y 165 en situaciones en las que este criterio no procedía.