Euskadi es una de las comunidades autónomas donde ir a la universidad es más accesible para los estudiantes, gracias al bajo esfuerzo financiero privado de las familias, a unos precios públicos relativamente asequibles y una sólida financiación pública. Esta es una de las principales conclusiones del Informe CYD 2025, que cada año elabora la fundación que preside Ana Botín ( Banco Santander) y uno de los más prestigiosos a nivel estatal. Según el documento hecho público ayer, la Universidad del País Vasco (EHU) ha experimentado un aumento en las transferencias corrientes superiores al 30% entre 2009 y 2023, lo que ha contribuido al crecimiento de la oferta académica.
Además, Euskadi ocupa una posición destacada en transferencias corrientes por alumno, situándose entre las comunidades autónomas con los valores más altos. En 2023, la Universidad Pública Vasca (EHU) recibió 10.767 € por alumno, lo que posiciona a Euskadi en el tercer lugar solo por detrás de Cantabria (11.680 €) y La Rioja (11.283 €). El promedio estatal asciende a 8.626 €. Las transferencias corrientes por alumno son fondos que las universidades públicas reciben de las administraciones públicas para cubrir sus gastos operativos y de funcionamiento (salarios de profesores, investigadores y personal administrativo, costos relacionados con el mantenimiento de instalaciones y otros gastos necesarios para el funcionamiento diario de la institución). Estas transferencias son una fuente clave de financiación para las universidades públicas y permiten que los estudiantes paguen precios más accesibles por su educación.
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Precisamente, Euskadi presenta el menor esfuerzo financiero privado de los estudiantes, con un 3,24%. Esto sitúa a la CAV en el último lugar entre todas CCAA, lo que refleja que el alumnado vasco tiene una carga financiera significativamente más baja en comparación con otras comunidades autónomas. Por ejemplo, en comunidades como Castilla-La Mancha (6,91%), Comunidad Valenciana (6,77%), Extremadura (6,26%), Cantabria (6,09%) y Murcia (5,98%), el esfuerzo financiero privado es considerablemente mayor. El esfuerzo financiero privado es una medida que indica cuánto dinero deben aportar los estudiantes y sus familias para pagar las tasas y matrículas universitarias en relación con el nivel de riqueza de la región donde viven. Se calcula dividiendo el dinero que los estudiantes pagan por sus estudios entre el PIB per cápita de la comunidad autónoma.
Gastos de 1.261 € al año
En términos absolutos, un estudiante vasco tiene que pagar, en promedio, 1.261 euros al año en tasas, precios públicos y otros ingresos. Este monto está entre los más bajos de Estado, junto con comunidades como Galicia (1.061 euros), Asturias (1.155 euros), Baleares (1.130 euros), Andalucía (1.261 euros) y Canarias (1.328 euros). En el lado de la balanza de las comunidades más caras se encuentran: Madrid (2.052 €), Catalunya: (1.856 €), Nafarroa, (1.851), Comunidad Valenciana (1.792 €) y Aragón (1.759 €).
El gasto de las familias vascas de los más bajos a pesar la Universidad del País Vasco tiene unas tasas universitarias relativamente altas especialmente en másteres habilitantes, con un precio medio del crédito de grado (de 16,55 € por encima de la media estatal de 15,37 €), máster habilitante (de 16,09 € frente a 15,76 €), y otros másteres (de 32,66 € por 30,04 €). Son datos de 2023.
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Por otro lado, el informe destaca que Euskadi tiene uno de los gastos corrientes por alumnos más elevados 8.999 €, es decir la cantidad de dinero que una universidad pública gasta en promedio por cada estudiante matriculado en un curso académico. En el curso 2023-2024, se registró un gasto de personal de 46.287 €, uno de los más altos y significativamente superior a la media estatal, 37.792 €. En el ranking nacional, Euskadi se encuentra entre las comunidades con mayor gasto de personal junto con La Rioja (47.513 €), Canarias (44.259 €), Andalucía (43.051 €) y Asturias (40.187 €). Por otro lado, las comunidades con los valores más bajos son Castilla-La Mancha (33.783 €), Catalunya (33.207 €) y Baleares (29.255 €).
Comparativa con la OCDE y la UE
En resumen, el Informe CYD 2025 confirma que Euskadi cuenta con una sólida base en términos de financiación, pero en comparación con los estándares de la OCDE y la UE aún tiene margen para mejorar en términos de gasto público en universidades como porcentaje del PIB y del gasto público total. Además, la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) marca como objetivo alcanzar un gasto público en universidades del 1% del PIB en 2030, un compromiso que pasa por modernizar el modelo de financiación universitaria y una mayor estabilidad y rendición de cuentas, según apunta Montse Álvarez, autora del Informe CYD 2025. En este sentido, Álvarez semana que cumplir este objetivo “exige planificación, consenso y mecanismos efectivos de seguimiento. La comisión de trabajo creada en 2024 que reúne al Ministerio, las comunidades autónomas, la CRUE, los consejos sociales, sindicatos y estudiantes, constituye una oportunidad para definir un calendario realista y una hoja de ruta vinculante”.
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A nivel general, el informe pone de manifiesto que el Estado español continúa situándose por debajo de la media de la UE y de la OCDE en financiación universitaria, tanto en términos absolutos como relativos. En 2022, el gasto total por estudiante universitario en el Estado fue de 18.369 dólares, un 19,5% por debajo del promedio de la OCDE y un 14,5% por debajo de la media de la Unión Europea. El 65,9% del gasto total dedicado a universidades estatales procede del sector público, una proporción inferior a la de la OCDE (68%) y a la de la UE (75,8%). La contrapartida de esta menor aportación pública es un mayor esfuerzo privado, que procede principalmente de las familias y estudiantes, que aportan el 31,8% del gasto total (frente al 19,5% en la UE y el 28,6% en la OCDE).