El fallecimiento de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid, se ha convertido en el detonante de un profundo descontento social y político. La conmoción producida por el caso desencadenó el tramo final de la legislatura y la convocatoria de elecciones generales, al tiempo que generó inmediatas protestas en el centro de la capital. Tras conocerse la noticia de su muerte a última hora de la tarde, la Puerta del Sol acogió concentraciones con velas y altares improvisados frente a la sede del Gobierno regional y junto a la estatua del Oso y el Madroño, acompañados por marchas de protesta hacia el Congreso de los Diputados.
En el marco de estas movilizaciones y con más de un millar de personas acampadas, portavoces del movimiento como Carlos, integrante de Plataforma Contracorriente, han expresado en Las Mañanas de Onda Vasca su indignación y entienden que "Mari Carmen no ha muerto, ha sido asesinada por el rentismo" y por la presión de los fondos buitre.
Las protestas continúan
Manifestantes como Mars destacan que la afectada "fue una luchadora hasta el final" y advierten de que las acciones actuales representan solo el inicio de las protestas. Por su parte, otros acampados como Emilio subrayan que la tragedia "ha asentado un precedente y va a marcar un antes y un después", al tiempo que reivindica la diversidad ideológica de los manifestantes unidos por el problema del acceso al hogar.
Como continuación de la protesta, los colectivos han convocado jornadas de huelga en las universidades madrileñas para los días 3 y 4 de noviembre, como antesala de la huelga general fijada para el 11 de noviembre.