Cuando buscamos estirar la autonomía de nuestro teléfono hasta el final del día, la mayoría de los usuarios tiende a culpar al brillo de la pantalla o al uso continuado de aplicaciones exigentes para el procesador. Sin embargo, existen muchos procesos invisibles y rutinas que pensamos que son inofensivas pero consumen energía a un ritmo que desconocemos en segundo plano. Identificar estas fugas de energía nos permite ajustar el uso del teléfono y alargar de forma considerable la salud y duración de la batería.
La búsqueda de red
Uno de los gastos energéticos más grandes de un smartphone es el moverse por zonas con cobertura débil o inestable, como el metro, zonas rurales o el interior de grandes edificios. Cuando el teléfono detecta que la señal de red móvil está flojeando, el módem interno eleva automáticamente su potencia de emisión al máximo para intentar mantener el enlace con la antena más cercana. Este esfuerzo para la búsqueda de conexión genera un gasto gigante de energía y un aumento de temperatura en el dispositivo.
Una mujer busca la señal wifi para conectarse.
Activar el modo avión en zonas sin cobertura o fijar el uso de redes en el estándar 4G cuando no se necesite una descarga de datos rápida frena en seco esta pérdida de porcentaje de batería.
La vibración del teclado y los fondos de pantalla
Otro elemento que pasa desapercibido por lo integrado que está es la retroalimentación háptica o la vibración al escribir. Cada vez que se pulsa una tecla en la pantalla y el teléfono responde con un pequeño toque, se activa un micromotor situado en el interior del chasis. Aunque el impulso de cada letra parezca casi insignificante, el cómputo total de vibraciones al redactar correos, notas y mensajes de chat a lo largo del día supone un consumo muy superior a mantener el teclado en silencio.
A nivel estético, el uso de fondos de pantalla animados o dinámicos obliga a la tarjeta gráfica a procesar fotogramas de forma infinita cada vez que se desbloquea el teléfono o se navega por el menú. En pantallas con tecnología OLED o AMOLED, elegir un fondo de pantalla de colores claros en lugar de un fondo negro impide que los píxeles se apaguen por completo, perdiendo, aproximádamente, hasta un treinta por ciento de energía más..
Notificaciones
Los avisos que envían las aplicaciones instaladas es otra vía de escape de nuestra batería. Cada notificación que entra en el teléfono activa el procesador de su estado de reposo, activa la antena de datos, hace vibrar el dispositivo y enciende la pantalla durante varios segundos. Este ciclo, multiplicado por las cientos de alertas que recibimos a diario de redes sociales, juegos, aplicaciones de compras y portales de noticias genera un impacto enorme en nuestra autonomía.