Actualizado hace 7 minutos
La leche entera lleva décadas siendo uno de los alimentos más debatidos de la dieta. Hay quien dice que es indispensable, hay quien la demoniza. La realidad, según los expertos y los estudios más recientes, está entre las dos teorías: un vaso diario tiene más ventajas que inconvenientes para la mayoría de las personas, pero hay efectos concretos en el cuerpo que conviene conocer.
Lo bueno
La leche entera es uno de los alimentos con el perfil nutritivo más completo que existen. Un vaso de 250 ml aporta calcio, vitamina D, proteínas, fósforo y vitamina B12, todos en cantidades grandes. El calcio y la vitamina D son vitales para los huesos: el calcio los construye, y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber ese calcio. Sin esos dos nutrientes juntos, el riesgo de osteoporosis a largo plazo sube, especialmente en mujeres a partir de los 50 años.
La leche ha desempeñado un papel fundamental en la alimentación de lactantes y niños pequeños.
Las proteínas de la leche también tienen un valor especial: contienen todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar solo. De hecho, el suero de leche es la base de muchos suplementos de proteína que toman los deportistas porque ayuda a la recuperación muscular después del ejercicio. Además, el fósforo, junto con el calcio, protege también el esmalte de los dientes.
Te sacia más que otras bebidas
Una de las propiedades menos conocidas de la leche entera es que llena bastante. La combinación de proteínas y grasas hace que el estómago tarde más en vaciarse, lo que reduce el apetito durante las horas siguientes. Eso puede ser una ventaja para quienes intentan controlar lo que comen a lo largo del día, siempre que el vaso de leche no se sume a una dieta ya de por sí demasiado calórica.
Lo que hay que vigilar
La leche entera tiene más grasa que la semidesnatada o la desnatada, y parte de esa grasa es saturada. La grasa saturada en exceso puede elevar el colesterol LDL, el conocido como "colesterol malo", que a su vez es un factor de riesgo para el corazón. Los expertos afirman que "no hay razones de salud para cambiar de leche semidescremada a leche entera, y el cambio sería perjudicial por las grasas saturadas y las calorías".
Ahora bien, la ciencia en este punto es más matizada de lo que parece. Un análisis publicado en la revista especializada 'Nutrients' en 2022 concluyó que tomar un vaso de leche al día no aumenta ni reduce el riesgo de enfermedad cardíaca. La clave, como en casi todo, es la cantidad.