Durante años, el huevo ha sido señalado como un alimento peligroso para el corazón. La yema concentra colesterol, por lo que el razonamiento parecía sólido y los consejos dietéticos de medio mundo recomendaban limitarlo a dos o tres unidades por semana. Ese paradigma ha ido pasando de moda a medida que la nutrición ha profundizado en cómo funciona realmente el metabolismo del colesterol. Hoy, comer un huevo al día está considerado razonable y seguro para la mayoría de personas sanas.
Tu masa muscular lo agradece
El huevo es una de las fuentes de proteína completa más eficientes que existen. Un huevo de tamaño mediano aporta entre 6 y 7 gramos de proteína con todos los aminoácidos esenciales en proporciones que el organismo aprovecha de manera muy eficiente. Eso significa que la proteína del huevo se traduce directamente en el mantenimiento y construcción de tejido muscular, algo relevante tanto para quienes hacen ejercicio como para personas mayores, en quienes la pérdida de masa muscular es uno de los principales factores de deterioro. Comer huevo a diario contribuye a mantener ese tejido sin necesidad de recurrir a suplementos.
Huevos en un supermercado
La yema del huevo es una de las fuentes más ricas en colina, un nutriente esencial para el funcionamiento del sistema nervioso. Un solo huevo aporta en torno al 30% de la ingesta diaria recomendada de colina, lo que convierte al consumo diario en una forma sencilla de cubrir esa necesidad. La combinación de proteína y grasa del huevo produce una saciedad sostenida que reduce el apetito durante las horas siguientes. Desayunar huevo genera una saciedad más prolongada, lo que se traduce en menos hambre a media mañana y, en muchos casos, en una ingesta calórica total más baja.
El colesterol
El colesterol de la yema ha sido durante décadas el argumento principal para limitar su consumo. La nutrición actual matiza esa alarma: el colesterol que se ingiere con los alimentos tiene un impacto pequeño sobre el colesterol en sangre en la mayoría de personas, porque el hígado regula su propia producción de colesterol en función de lo que llega mediante la dieta. En personas sanas, comer un huevo al día no eleva el riesgo cardiovascular. La excepción son quienes padecen hipercolesterolemia familiar o diabetes tipo 2, para quienes la recomendación puede ser más restrictiva y debe consultarse con un médico o dietista. Para el resto, el huevo completo, con yema, es una elección nutricional sin peligro.