Dormir no es solo un descanso dentro de la actividad diaria.
Durante las horas de sueño, el organismo pone en marcha diferentes procesos relacionados con la recuperación y el mantenimiento del cuerpo. Por eso, dormir bien y tener un horario de sueño regular son aspectos importantes para cuidar la salud a largo plazo.
La oncóloga Estefanía Palacios compartió este lunes un vídeo en el que quiso poner el foco precisamente en la importancia del descanso. Aunque dormir entre siete y ocho horas es una recomendación habitual para los adultos, la especialista recuerda que la duración no es el único factor que debe tenerse en cuenta.
"Dormir 7–8 horas importa. Pero no es lo único que importa. También importa cuándo y con qué regularidad duermes", señaló.
El cuerpo también tiene un reloj interno
El organismo cuenta con un sistema de regulación del tiempo conocido como ritmo circadiano, que ayuda a coordinar diferentes funciones durante las 24 horas del día. El sueño, la liberación de determinadas hormonas y el metabolismo están entre los procesos que se ven influenciados por este reloj biológico.
"Nuestro cuerpo funciona con un reloj interno que coordina el sueño, las hormonas, el metabolismo y muchos otros procesos. Y cada vez tenemos más datos que relacionan los horarios de sueño muy tardíos o irregulares con peores resultados de salud", añadió la oncóloga.
Esto explica por qué mantener unos horarios relativamente estables para acostarse y levantarse puede ser importante. No se trata necesariamente de cumplir una hora exacta todos los días, sino de evitar que los horarios de descanso cambien constantemente.
Dormir es vital y, sin embargo, es una de las actividades a las que menos atención se le presta
Dormir poco también afecta a la piel
El descanso nocturno también está relacionado con los procesos de reparación y regeneración del organismo. Durante el sueño tienen lugar diferentes funciones fisiológicas que contribuyen a la recuperación después de la actividad diaria.
La piel tampoco es ajena a esto; según explicó Palacios, dormir menos de lo necesario puede afectar a su capacidad de regeneración y favorecer la aparición de signos asociados al envejecimiento.
La relación entre el sueño y la salud, además, ha sido analizada en estudios con grandes grupos de población: "Un estudio con más de 88.000 personas encontró que una mayor regularidad del sueño se asociaba con menor riesgo de mortalidad. Y otros grandes estudios poblacionales han relacionado acostarse muy tarde con mayor riesgo cardiovascular".
Estos resultados muestran que la calidad del descanso y la regularidad del sueño son aspectos que pueden tener importancia más allá de la sensación de cansancio que aparece al día siguiente.
¿Cuántas horas hay que dormir?
Las necesidades de sueño pueden variar según la edad y las características de cada persona. En el caso de los adultos, dormir aproximadamente entre siete y nueve horas suele considerarse un intervalo adecuado, aunque no existe una cantidad idéntica que funcione para todas las personas.
Más que buscar una supuesta hora perfecta para irse a la cama, la recomendación pasa por conseguir un descanso suficiente y mantener una rutina estable.
"¿La idea práctica? No te obsesiones con una hora 'perfecta'. Intenta dormir suficiente y, sobre todo, mantener horarios razonablemente regulares para acostarte y levantarte. Tu cuerpo también necesita ritmo", sentenció Palacios.
A modo de conclusión, la especialista recuerda que dormir bien no consiste únicamente en acumular horas de sueño: la duración, la regularidad y los horarios forman parte de un descanso adecuado que permite al organismo recuperar y mantener sus diferentes funciones.