Economía

Estafas por WhatsApp: claves para identificar fraudes y evitar engaños

Desde el timo del falso hijo en apuros hasta el robo silencioso de la cuenta, los ciberdelincuentes buscan que los usuarios de la app respondan sin pensar a sus llamamientos urgentes
Una mujer abre la aplicación de WhatsApp en su teléfono móvil.

WhatsApp forma parte del día a día de millones de personas. Resulta muy útil para hablar con la familia, los amigos, organizar el trabajo o resolver gestiones, y todo en apenas unos segundos. Precisamente por ser esa herramienta cotidiana sin la que ya no sabríamos vivir, la aplicación se ha convertido también en uno de los canales preferidos por los ciberdelincuentes para intentar engañar a los usuarios.

Timos en WhatsApp

Los timos evolucionan a la par que la tecnología y, en el caso de los que utilizan WhatsApp, ya no se apoyan tanto en fallos técnicos, sino en el comportamiento humano. La mayoría usan la llamada ingeniería social, es decir, técnicas de manipulación que buscan provocar miedo, urgencia o confianza para que la víctima actúe sin comprobar la información.

Además, las estafas ya no son solo engaños masivos, con mensajes simples y poco personalizados, dirigidos a un usuario cualquiera. Cada vez son más elaborados y selectivos, y ponen el foco en empresas o en empleados concretos que pueden suponer un mayor botín. En estos casos, el estafador maneja datos básicos del contexto laboral y se hace pasar por un superior o por un compañero para conseguir del empleado lo que quiere sin levantar sospechas.

Un ciberdelincuente maneja un ordenador portátil.

“Hola, ¿cómo estás?”

Entre las estafas más habituales está el mensaje que comienza con un inocente “Hola, ¿cómo estás?”. Llega desde un número desconocido y puede incluir el gancho de una oferta o de una promoción supuestamente irresistible. El texto suele ir acompañado de un enlace que conduce a una página falsa donde se solicitan datos personales o financieros; esa información se utiliza después para cometer otros fraudes más creíbles y personalizados.

Código de verificación

Una de las estafas más peligrosas es la del código de verificación. En ella, el delincuente pide un código que acaba de llegar por SMS, alegando un error o un problema técnico. Si la víctima lo facilita, pierde el control de su cuenta de WhatsApp. A partir de ese momento, el estafador puede acceder a conversaciones y contactos y hacerse pasar por la persona afectada para pedir dinero o más datos.

Una mujer lee un sms en su teléfono móvil.

Secuestro de WhatsApp

En el llamado secuestro de WhatsApp, el mensaje llega aparentemente desde un contacto conocido y el resultado es prácticamente el mismo. El delincuente toma el control de la cuenta y la utiliza para engañar a familiares y amigos, normalmente solicitando pagos urgentes por Bizum u otros métodos.

Familiar en apuros

Otro fraude muy extendido es el del familiar en apuros, también conocido como “Soy tu hijo”. El mensaje procede de un número desconocido y evita identificarse con claridad. El estafador induce a la víctima a adivinar quién es y, una vez establecida la confianza, plantea una situación urgente que requiere dinero de inmediato. La clave está en generar preocupación para impedir cualquier comprobación.

Fraude del CEO

En el ámbito empresarial destaca el llamado fraude del CEO. El ciberdelincuente se hace pasar por un directivo o responsable de la empresa y pide a un empleado que haga con urgencia una transferencia confidencial para cerrar un supuesto negocio. La presión, los halagos y la insistencia en la discreción buscan evitar que el empleado verifique la petición por otras vías.

Videollamadas falsas

También se han detectado estafas mediante falsas videollamadas. El estafador se presenta como un técnico del banco o del propio WhatsApp y solicita compartir la pantalla para resolver un problema urgente. Al hacerlo, el ciberdelincuente tendrá acceso a códigos de seguridad, mensajes y contraseñas.

Desconfianza y prudencia

Para detectar estos timos conviene desconfiar de mensajes que proceden de números que no están en la agenda, de textos poco concretos y de solicitudes inesperadas. Las faltas de ortografía o los errores en el funcionamiento real de servicios y bancos también pueden ser una señal de alerta.

La prevención pasa por no facilitar nunca datos personales ni financieros, no compartir códigos de verificación y no enviar dinero por WhatsApp. Ante cualquier duda, lo más prudente es bloquear al remitente y verificar la información por otra vía. Activar la verificación en dos pasos y mantener la aplicación actualizada añade una capa extra de protección.

Si ya has caído en la trampa, es importante actuar con rapidez: debes contactar con el banco si hay datos financieros comprometidos y denunciar los hechos ante la Policía. Conocer cómo funcionan estas estafas sigue siendo la mejor herramienta para no convertirse en víctima.

28/02/2026