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"Esta vez, el péndulo estadounidense se inclina hacia la tolerancia frente al racismo"

El exdirector de The Washington Post Martin Baron analiza la victoria demócrata como una reprimenda a Trump
El periodista Martin Baron, hoy en la Gran Vía de Bilbao.
El periodista Martin Baron, hoy en la Gran Vía de Bilbao. / Natalia Garcia Zamora

Actualizado hace 3 minutos

Mientras Estados Unidos votaba, Martin Baron seguía el recuento desde una habitación del hotel Radisson de Bilbao. Lejos de Washington, pero pendiente durante toda la noche de unas elecciones de mitad de mandato en las que la victoria demócrata ha supuesto un toque de atención a Donald Trump, el que fuera director de The Washington Post -periódico que obtuvo diez premios Pulitzer durante su etapa al frente- pone palabras, por primera vez, a unos resultados que interpreta como una contundente reprimenda al presidente y un nuevo movimiento del péndulo estadounidense, aunque, advierte que, la izquierda sigue dispersa.

La noche electoral ha terminado con una clara victoria demócrata. ¿Qué cree que han votado realmente los estadounidenses?

Creo que ha sido una reprimenda contundente a Donald Trump. Los votantes han rechazado los dos primeros años de su segundo mandato: su gestión de la economía, la guerra en Irán y la corrupción abierta que hemos visto en este Gobierno. Trump, su familia y sus aliados se han enriquecido enormemente durante este tiempo y existe mucho descontento entre la población estadounidense. Tenemos, al menos en teoría, un sistema de frenos y contrapesos, pero hasta ahora prácticamente no había ningún freno al poder de Trump. Estas elecciones suponen precisamente eso, la aparición de un contrapeso. Ha sido una victoria aplastante para los demócratas y una derrota igualmente contundente para el presidente

Usted ha seguido los resultados desde Bilbao, ¿Cómo ha vivido la noche electoral desde la distancia y ha podido ejercer su derecho al voto?

He estado monitorizando los resultados durante toda la noche. No he dormido mucho. Tuve la oportunidad de votar por correo antes de llegar aquí. Mi residencia habitual está en Massachusetts, que es un estado muy demócrata, muy liberal, y donde las elecciones no suelen estar especialmente reñidas. Todos los demócratas ganaron allí. Tenemos derecho a votar por correo y aproveché esa oportunidad antes de venir.

Más allá del rechazo a Trump, la economía y el encarecimiento de la vida parecen haber tenido un protagonismo especial en esta campaña.

Ha sido un rechazo completo. A su gestión de la economía, a la guerra en Irán, a la corrupción y también a su personalidad y a sus prioridades como presidente. Trump se ha centrado en determinados proyectos de supuesta reparación en Washington que no tienen nada que ver con las vidas cotidianas de las personas corrientes. Los alimentos y los combustibles se han encarecido y eso afecta directamente a la vida de la gente. También hay una enorme preocupación por la inteligencia artificial, mientras el Gobierno ha dejado claro que no tiene intención de hacer nada en ese ámbito. Ha mantenido vínculos muy estrechos con las grandes plataformas tecnológicas y no parece existir ningún deseo de regular esa industria.

El dinero también ha tenido un papel importante en la campaña, con figuras como Elon Musk invirtiendo cantidades extraordinarias para apoyar a los republicanos. ¿Hasta qué punto demuestran estos resultados que el dinero no garantiza una victoria electoral?

Musk invirtió casi 400 millones de dólares en la campaña. Obviamente, fue una pérdida de dinero, aunque para alguien con su riqueza eso no tiene la misma importancia que para una persona corriente. Pero creo que estas elecciones también demuestran algo importante que el dinero no lo es todo en las campañas estadounidenses. No quiero restar importancia a su papel, porque es muy importante, pero no es lo único. Los votantes piensan en las políticas y en cómo esas políticas afectan a sus vidas. Al final, son ellos quienes deciden.

¿Cree que está perdiendo a parte de los votantes que le dieron la victoria en 2024 

Trump tiene seguidores muy fieles. Su base sólida representa aproximadamente el 35% de la población estadounidense, pero hay muchas personas que antes habían votado por él y que ahora ya no lo apoyan, especialmente debido a la guerra en Irán. Durante su campaña prometió que no iniciaría guerras en otros países y, obviamente, no cumplió esa promesa. Su decisión de lanzar una guerra en Irán ha tenido consecuencias que afectan a las vidas cotidianas de muchas personas, entre ellas un aumento de los precios. Existe mucho descontento por la manera en que ha incumplido sus promesas.

Con los demócratas recuperando capacidad de influencia en el Congreso, ¿hasta qué punto cambia ahora el equilibrio de poderes y la capacidad para gobernar durante los dos años que quedan de mandato?

El presidente sigue teniendo mucho poder. Además, el Tribunal Supremo le ha otorgado más poder que a sus antecesores y ha mostrado una gran deferencia hacia Trump. Por eso puede hacer muchas cosas sin la aprobación del Congreso. Sin embargo, el Congreso puede abrir investigaciones y tiene instrumentos relacionados con el presupuesto del Gobierno. Los demócratas tienen ahora una palanca que antes no tenían y pueden ejercer mucha más presión sobre el presidente. Podrán investigar la actuación de su Gobierno y exigirle responsabilidades. Eso supone un cambio importante, aunque Trump seguirá teniendo una enorme capacidad de actuación.

Pese a haber aceptado la derrota el presidente ha cuestionado en numerosas ocasiones la legitimidad de los procesos electorales y ha recurrido a acusaciones de fraude cuando los resultados no le favorecen.

Eso es lo que afirmó durante sus entrevistas anoche, pero tenemos que esperar y ver qué sucede. En el pasado siempre ha cuestionado los resultados y ha amenazado con impugnarlos en algunos lugares. Siempre ha formulado acusaciones de fraude. Lo hizo durante las primarias republicanas de 2016 y, cuando ganó las elecciones de aquel año, también dijo que había habido fraude. Cuando no gana, dice que ha habido fraude; cuando gana, dice que también lo ha habido y que habría obtenido todavía más votos. Es una constante. Siempre está intentando minar la confianza del público en las elecciones y en la integridad del sistema electoral, muchas veces sin aportar pruebas que respalden esas acusaciones.

La victoria demócrata ha dejado también una mayor diversidad en la representación política. ¿Qué significado tiene este cambio?

Refleja la diversidad de la población de Estados Unidos. Habrá una gobernadora latina en Texas, un musulmán será senador por Michigan y en Georgia habrá una gobernadora negra. Estados Unidos es un país de una enorme diversidad y creo que estos resultados muestran también una mayor tolerancia. Siempre digo que en Estados Unidos el péndulo oscila entre el racismo y la tolerancia. Parece que ahora una parte importante de la ciudadanía se ha alejado de la intolerancia, del racismo y de las políticas destinadas a reprimir la representación de las minorías. El nuevo Congreso intentará también restringir determinadas actividades y veremos si consigue tener un impacto real.

Después de esta victoria, ¿cuál es el principal reto que tienen los demócratas para convertir el resultado electoral en una alternativa política sólida?

Los demócratas tienen muchas divisiones internas. Les resultará más fácil ganar unas elecciones que llegar a un acuerdo sobre una política común. Tendrán que superar esas diferencias dentro de su propio partido y todavía no lo han hecho. Supongo que abrirán muchas investigaciones sobre el Gobierno de Trump y sobre miembros de su gabinete, especialmente sobre el secretario de Defensa. Pero también tendrán que presentar un plan para mejorar la economía y estabilizar el país. No pueden limitarse a profundizar en las divisiones de la sociedad estadounidense. Tendrán que ofrecer una alternativa y demostrar que son capaces de mejorar la vida de la gente.

Los demócratas tienen ahora dos años para preparar las presidenciales. Después de la experiencia de Kamala Harris, ¿cree que el partido necesita una nueva figura?

Creo que habrá una gran competencia entre varios candidatos. Kamala Harris tiene actualmente uno de los niveles más altos de aceptación entre los demócratas, pero eso no significa demasiado en este momento. También existen muchas dudas dentro del Partido Demócrata sobre la capacidad de Harris. Creo que no fue una buena candidata y hay interrogantes sobre su capacidad para ganar unas elecciones presidenciales.

 La constitución impide que Trump vuelva a presentarse a la Presidencia ¿Cómo ve la batalla por el liderazgo republicano?

Yo creo que Trump no volverá a presentarse. La Constitución lo prohíbe y creo que el Tribunal Supremo hará cumplir esa cláusula. También creo que él lo entiende. El vicepresidente Vance ya ha empezado a posicionarse de cara a una posible candidatura presidencial. En cuanto a los miembros de su Gobierno, creo que ahora mismo no pueden distanciarse de el, son integrantes de su gabinete y tienen que apoyar al presidente. Trump no va a tolerar una gran brecha entre sus colaboradores y sus propias políticas.

Usted ha tenido que cubrir a Trump directamente como periodista durante su primera etapa en la Casa Blanca. ¿Cómo es informar sobre él?

Es muy difícil lidiar con él. Es una persona muy difícil de entrevistar porque siempre está hablando. Es difícil interrumpirlo y, al mismo tiempo, hay que intentar mantener la cortesía y la profesionalidad. Pero creo que la prensa ha cumplido con sus responsabilidades. Ha exigido cuentas al presidente y ha divulgado mucha información sobre lo que está sucediendo. Trump obliga a los periodistas a mirar más allá de la superficie, detrás de las cámaras, y la prensa lo ha hecho. Sabemos mucho de lo que ha ocurrido en estos Gobiernos gracias a filtradores, fuentes internas y denunciantes. Creo que la prensa ha ejercido un buen periodismo y ha conseguido divulgar una enorme cantidad de información sobre lo que sucede dentro del Gobierno.

2026-11-04T13:57:03+01:00
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