Sonriente, pizpireto y juguetón, Tadej Pogacar posó para su propia cuenta de Instagram, el tablón de anuncios de los egos del mundo moderno, sobre la bici.
Con esa representación, a través de un escaparate con 3 millones de seguidores, el esloveno, rodando junto a Urska Zigart, su pareja y ciclista profesional, y Eddie Dunbar, confirmaba que estaba de vuelta en la carretera.
Despojado del maillot de campeón del Mundo, que pertenece desde el domingo a su compañero Brandon McNulty, pero orgulloso vistiendo el del campeón de Europa, Pogacar lanzaba la idea de que quería regresar a la competición y que se encuentra en óptimas condiciones para poder hacerlo con todas las garantías.
Después de confirmar con Xavier Mir, el cirujano que le operó la clavícula el pasado 31 de agosto tras la fuerte caída que le obligó a abandonar la Vuelta en la octava etapa cuando era líder, que no corría ningún riesgo si regresaba a las carreras, el esloveno, inquieto, sumido en el aburrimiento sin la adrenalina única que provoca ponerse un dorsal, se mostraba deseando competir de inmediato.
Participar este domingo en el Europeo que se disputa en Liubliana, la capital de Eslovenia, era el anhelo del genio de Klanec, sobre todo en un circuito ideal para su perfil, si bien todos los trazados se antojan idóneos para un ciclista total como Pogacar.
Pogacar, en sus días de liderato en la Vuelta.
El certamen europeo, además del homenaje de su propio pueblo a su figura, indiscutible, serviría como punto de retorno y el test necesario antes de buscar el desempate con Fausto Coppi en Il Lombardia, que espera el 10 de octubre.
El mito italiano y la luminaria eslovena comparten cinco victorias consecutivas en la Clásica de las hojas muertas, y Pogacar, insaciable, quiere ese récord en el último Monumento del curso después de haber conquistado este mismo curso la esquiva Milán-San Remo, el Tour de Flandes y Lieja.
En su poderosa imaginación, que tan bien mezcla con la realidad, tanto que es complicado discernir cuando acaba lo que se origina en su cerebro y lo que es capaz de plasmar en la realidad, aspiraba a la revalidar del título continental y a ser el primer hombre en anillar seis ediciones de Il Lombardia de manera consecutiva.
Negativa del equipo
Ese era el plan que reverberaba el esloveno mágico hasta que desde el UAE, su equipo, han tomado la decisión de serenar a Pogacar, de calmar el ansia de la gran estrella del ciclismo mundial.
En la formación emiratí, tantas veces hiperbólica y excesiva, han optado por la prudencia y la contención. No desean correr ni un riesgo con su estrella, que amplió el contrato con su escuadra hasta 2032.
Mauro Gianetti, patrón del equipo, quiere que Pogacar se centre en la recuperación y que no asome en competición hasta el próximo curso.
“La voluntad de Tadej de estar allí es fácil de entender, pero es demasiado pronto. La salud es la prioridad, por lo que no sucederá”, explicó el suizo a La Gazzetta dello Sport. Según el planteamiento de su equipo, el esloveno regresará a la competición en 2027. El UAE embrida a Pogacar.