Actualizado hace 6 minutos
Cuando cualquier cocinero novel se adentra en el mundo de la repostería, una de sus primeras recetas que practica es el tradicional bizcocho de yogur. Es sencillo, es sabroso, salvo accidente grave es complicado que salga mal y goza de gran reputación entre los comensales. Además, acepta sin problemas añadidos que lo enriquezcan como el de rellenarlo de crema pastelera o de cualquier otro tipo, de chocolate,de mermelada. Se puede emborrachar de licor o darle una cobertura deliciosa para terminar de decorarlo.
Pero sin duda, el responsable de su gran éxito es la propia receta. Todos los reposteros avisan a quienes se aventuran en este terreno de la importancia de mantener la exactitud en las cantidades y en las proporciones. Esto suele darle un aire de alquimia y de laboratorio a los procesos que puede asustar a muchos. Pero en el caso de este bizcocho, la medida básica es un yogur. O más exactamente un vaso de yogur. Esto permite acertar siempre con las cantidades y la proporción. Esta es la receta en su versión práctica para principiantes.
Vaciando un vaso de yogur para preparar e lbizcocho.
Receta de bizcocho de yogur
Ingredientes
- Un yogur
- Dos vasos de yogur de azúcar
- Tres vasos de yogur de harina
- Un vaso de yogur de aceite
- 3 huevos
- Un sobre de levadura
Elaboración
Una vez se ha vaciado el vaso de yogur en un bol amplio y tras lavarlo un poco con papel de cocina, se llena dos veces con azúcar y tres con harina, que se va poniendo en un segundo bol. La harina se puede tamizar cada vez que se vuelque en el bol para que se airee y luego resulte más fácil mezclarla con el azúcar. También es el momento de incorporar la levadura.
Una vez bien mezclados los ingredientes secos, en el bol donde está el yogur se añade un vaso de aceite y los tres huevos. También se mezclan con unas varillas hasta conseguir una mezcla muy homogénea. Una vez conseguido, incorporar los ingredientes secos y seguir mezclando con las varillas hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.
Mientras se precalienta el horno arriba y abajo a una temperatura de 180º, se embadurna el interior del molde del bizcocho con aceite, margarina o mantequilla y se vierte la masa. La masa del bizcocho se lleva al horno, a media altura, para hornearlo durante 30-45 minutos. Al principio se puede cubrir con papel de aluminio para evitar que la superficie se tueste antes de tiempo. A los 20 minutos se puede retirar. Para comprobar si está hecho basta con pinchar con un cuchillo o una aguja. Si sale sin mancha, ya está. En cuanto se temple, a disfrutar.
Un bizcocho tierno listo para comer solo o con un chocolate o un café.
El bizcocho jugoso de la abuela
Pero las abuelas tienen sus propios trucos, que dentro de su sencillez consiguen mejorar las recetas básicas hasta incrustar sus sabores y aromas en lo más profundo de nuestra memoria familiar y sensorial. Es lo que ocurre con el bizcocho de yogur. Y lo consiguen prescindiendo del yogur y empleando un sustituto: una mezcla de leche y limón.
En esta mezcla, el ácido del limón corta la leche, creando una ligera coagulación de proteínas y un pH más bajo. Además, el ácido reacciona con la levadura, liberando dióxido de carbono y consiguiendo una masa más ligera y esponjosa.
Ingredientes
- 3 huevos
- 250 gr de harina
- 200 gr de azúcar
- 100 ml de aceite
- 120 ml de leche entera
- Zumo de 1 o 2 limones
- Un sobre de levadura
- Una pizca de sal
- Esencia de vainilla al gusto (es opcional)
Elaboración
Mientras se precalienta el horno a 180 º, con calor arriba y abajo, se mezcla la leche con el zumo de limón y se reserva la mezcla mientras se prepara todo lo demás. Durante este tiempo la leche se irá cuajando. En un bol grande se baten los tres huevos con el azúcar. Se puede hacer con varillas a mano, pero si se hace con la batidora se aireará más la mezcla. Una vez bien batida, se pasa al bol donde reposan la leche y el zumo de limón y también se añade el aceite. Se vuelve a batir todo.
Es el momento de incorporar la harina y la levadura, tamizándolas y sin dejar de remover con las varillas a mano. Tras engrasar el molde, verter en él la masa y al horno, durante 45 minutos, hasta que esté hecho. Cuando se pinche y salga limpio, listo. Esta comprobación conviene evitar que el horno pierda temperatura y el bizcocho no suba todo lo que debe.
Una cobertura glaseada de limón
Como ya se ha dicho, de forma opcional se puede elaborar un glaseado para potenciar el sabor del bizcocho. El aroma más utilizado suele ser cítrico, en especial el del limón. Para prepararla se necesita azúcar glas, zumo de limón fresco y, opcionalmente, ralladura fina de su cáscara. Se coloca una taza de azúcar glas en un bol y se va añadiendo poco a poco dos o tres cucharadas de zumo de limón. Se mezcla hasta lograr una textura suave, ligeramente espesa y sin grumos. Se puede aumentar la intensidad incorporando ralladura de la cáscara.
Para ajustar la consistencia al gusto del cocinero, ir añadiendo más líquido o más azúcar. Una vez conseguida, verterla por encima del bizcocho frío y dejar que se vaya asentando y secando. Si no lo van a catar menores o mujeres embarazadas, también se puede añadir al glaseado algún licor, como limoncello si es de limón, o Cointreau si es de naranja.