Actualizado hace 7 minutos
A sus 30 años, Seyli Pozo sabe bien lo que cuesta sacar tiempo para estudiar cuando el trabajo ocupa buena parte del día. Durante el curso 2024-2025 llegaba a casa a las ocho y media de la tarde y todavía tenía que ponerse a repasar los apuntes. A la mañana siguiente se levantaba a las cuatro y media porque a las seis tenía que estar trabajando. Hubo momentos en los que pensó que no podía más, pero terminó el curso. "Fue muy difícil, pero no imposible. Cuando tienes ganas de seguir adelante, lo logras", afirma con energía.
Hoy trabaja por las mañanas en cuidados a domicilio y por las tardes en La Tienda Comprometida, un establecimiento ubicado en el Casco Viejo de Bilbao donde realizó las prácticas del grado C de Operaciones Administrativas Básicas que cursó en Margotu, centro de HETEL (Asociación de centros de Formación Profesional de Iniciativa Social de Euskadi). No quiere quedarse quieta. Sigue echando currículos y ya piensa en el siguiente paso: continuar formándose en la rama sociosanitaria, convertirse algún día en auxiliar de enfermería y, más adelante, opositar.
"No quiero quedarme parada. Si una oportunidad se termina, busco otra. Sigo echando currículos porque quiero continuar trabajando y, sobre todo, seguir aprendiendo y ampliando mis conocimientos".
La tenacidad por bandera
Antes de estudiar Administración en Margotu, Seyli ya había hecho formación sociosanitaria, una preparación que hoy le permite trabajar en cuidados a domicilio. Pero quería ampliar sus opciones. La Administración podía convertirse en una segunda vía laboral. "Pensé que, si algún día no encontraba trabajo en el área de salud, podía tener otra posibilidad en administración. Las dos áreas me gustan y quería tener más opciones para poder trabajar y seguir avanzando", relata.
El grado C terminó llevándola también a un comercio de la capital vizcaína. Allí hizo las prácticas y allí continúa trabajando por las tardes. Forma parte de un proyecto cooperativo que apuesta por el comercio justo y solidario. Su vida laboral se ha ido construyendo así, sumando experiencias y conocimientos. "Estoy muy contenta porque he encontrado trabajo en las dos cosas que he estudiado. Por un lado está la parte sociosanitaria y, por otro, la administración y la tienda, así que todo lo que he ido haciendo me está sirviendo", esboza.
Seyli Pozo trabaja por las mañanas como cuidadora a domicilio y por las tardes en La Tienda Comprometida, en Bilbao.
Detrás de esa rutina hay además una historia familiar. Seyli llegó a Bilbao desde Honduras sola. Después vino su hermana y más tarde llegaron dos de sus hermanos. "Cuando llegué a Bilbao estaba sola, pero poco a poco fuimos viniendo todos. Ahora vivimos los cuatro hermanos juntos en el Casco Viejo, nos apoyamos y estamos muy contentos porque todos trabajamos y también seguimos estudiando".
Su próximo reto es estudiar auxiliar de enfermería. Algunos problemas con la documentación han retrasado este hecho, pero no lo han borrado. "Cuando quiero algo, voy con todo a por ello. Quizá no tan rápido como me gustaría, pero tengo mucha confianza en mí misma y sé que, si sigo trabajando y avanzando poco a poco, voy a llegar a donde quiero".
La historia de Seyli Pozo se parece a la de muchas personas que llegaron a Euskadi buscando una oportunidad y descubrieron que volver a estudiar podía abrirles una nueva puerta. Compaginar trabajo, familia y formación no siempre es sencillo, pero los grados C de HETEL permiten precisamente eso: ampliar conocimientos para tener un futuro mejor.
“ Cuando quiero algo, voy a por todas. Confío mucho en mí misma y sé que lo lograré ”
Seyli Pozo - Exalumna del colegio Margotu
Una puerta de entrada al empleo
La nueva Formación Profesional se organiza en cinco grados: A, B, C, D y E. Los grados C corresponden a los certificados profesionales; los D, a los ciclos formativos; y los E, a los cursos de especialización. No son cursos privados sin reconocimiento: el resultado es un certificado profesional integrado en el sistema de FP.
Un ciclo de grado D tiene, con carácter general, 2.000 horas y dos cursos. Los grados C tienen duraciones diferentes según la cualificación: en la oferta de HETEL aparecen certificados desde 396 horas hasta más de 600.
Los certificados profesionales se organizan en tres niveles: C1, C2 y C3. Los requisitos de acceso cambian según el nivel. Además, la formación superada puede acumularse: una persona puede empezar por una competencia concreta y continuar después hasta completar los módulos necesarios para obtener el título del ciclo correspondiente.
En Euskadi, HETEL agrupa a 35 centros de Formación Profesional y ofrece este curso 2026-2027 un total de 38 grados C: 22 en Bizkaia, 12 en Gipuzkoa y 4 en Araba. Hay certificados vinculados a fabricación mecánica, administración, electricidad y electrónica, peluquería y belleza, soldadura o mecanizado, entre otros.
El peruano Joel Fernández se muestra feliz viviendo en Gasteiz.
En busca de un futuro mejor
Joel Fernández, peruano de 43 años, lleva tres años en Euskadi. Había hecho algún curso de soldadura de unas 40 horas, pero quería aprender más. Trabajaba en una subcontrata de Michelin y había llegado a estar a cargo de otros trabajadores. El puesto, sin embargo, no le estaba aportando nuevos conocimientos. "Les mandaba hacer una cosa u otra, pero yo sentía que no aprendía. A mí me gustaba la soldadura y justo me salió este curso, así que me metí".
Cursó en Egibide (Araba) el grado C de Soldadura en atmósfera natural y protegida, de nivel 2. "El curso tenía mucha práctica, además de la teoría, y a mí me gusta más la parte práctica. Probar, hacer un cordón y ver cómo te sale es algo que te pone más contento, porque estás practicando todos los días y ves directamente lo que vas aprendiendo".
“ Tuve la oportunidad de hacer prácticas y me quedé en la empresa. Me siento muy feliz ”
Joel Fernández - Exalumno de egibide (Araba)
El último mes realizó unas 140 horas de prácticas en una empresa. Allí le ofrecieron quedarse. Aceptó y continúa trabajando en la misma empresa. "El gerente me dio la oportunidad de realizar las prácticas en su empresa y, al terminar, me dijo que estaba interesado en que me quedara. Le dije que sí y estoy realmente feliz", cuenta.
"Yo he venido a trabajar y aquí he ido construyendo mi vida. Primero trabajé en Aratubo, después en Michelin, hice el curso porque quería aprender soldadura y ahora estoy trabajando en la empresa donde hice las prácticas. Además, mi hijo nació aquí, así que ya tengo una vida hecha en Gasteiz".
Jon Mutua (Urnieta) relata la dureza de compaginar trabajo y estudios.
El reto de volver a estudiar
Jon Mutua no necesitaba aprender un oficio desde cero. Llevaba 25 años trabajando como electricista cuando decidió ampliar sus conocimientos. Hizo en Salesianos de Urnieta, centro vinculado a HETEL, un grado C de nivel 3 de Desarrollo de proyectos de sistemas de automatización industrial.
"Cuando me contaron en qué consistía el curso, me pareció interesante y una buena oportunidad para sacar este título. Después de tantos años trabajando como electricista, quería ampliar mis conocimientos y tener más posibilidades de cara a mi vida laboral", manifiesta.
¿Por qué apostó por este curso concreto? "Siempre me habían parecido interesantes los robots y la posibilidad de robotizar una instalación. Lo que me animó fue buscar nuevos horizontes. Nunca hay que cerrarse ninguna puerta", manifiesta.
“ Dos años compaginando trabajo y estudios. La experiencia fue gratificante, pero dura ”
Jon Mutua - Exalumnos de Salesianos en Urnieta.
El esfuerzo fue considerable. Durante dos años trabajó por las mañanas y estudió por las tardes. Salía de casa a las siete y media y algunos días no regresaba hasta las nueve y pico de la noche. Sus padres le ayudaron a mantener aquella rutina. "La experiencia ha sido buena y gratificante, pero también dura", explica sin tapujos.
Respecto a las prácticas, señala que no las hizo porque "llevo 25 años como especialista. Muchas de las cosas que hemos visto durante el curso, como arrancadas de motores o variadores, ya las había visto en mi trabajo".