La revolución técnica de Aston Martin echó a andar en el Hungaroring con un primer balance que invita al optimismo, aunque todavía con muchas incógnitas por despejar. El renovado AMR26, profundamente revisado bajo la dirección de Adrian Newey, mostró señales alentadoras en su estreno durante los primeros entrenamientos libres del Gran Premio de Hungría, mientras Charles Leclerc confirmó el buen momento de Ferrari al firmar el mejor tiempo de la sesión.
La expectación alrededor del equipo británico era máxima. Después de un inicio de temporada muy por debajo de las expectativas, Aston Martin decidió concentrar sus recursos en un único paquete de evolución de gran calado en lugar de introducir pequeñas mejoras de forma escalonada. El resultado es un monoplaza con 16 modificaciones declaradas ante la FIA, una importante reducción de peso y cambios que afectan prácticamente a toda la aerodinámica y a diferentes elementos mecánicos, en lo que supone la mayor actualización presentada por una escudería esta temporada. Si bien, el resto de equipos apostó por introducir cambios de forma intermitente.
Alerta para Aston Martin
La sesión comenzó con un contratiempo inesperado. Lance Stroll provocó la única bandera roja tras sufrir un problema en la suspensión trasera que le obligó a detener su coche en la escapatoria. El incidente obligó a Aston Martin a revisar rápidamente la situación, aunque el hecho de que Fernando Alonso pudiera continuar con normalidad su trabajo permitió al equipo descartar que se tratara de un defecto generalizado del nuevo paquete técnico.
Toda la atención se desplazó entonces al garaje del asturiano. Alonso dedicó buena parte de la sesión a comparar reglajes y recopilar información para comprobar si los datos obtenidos en el simulador y en el túnel de viento se corresponden con el comportamiento del coche en pista.
Decimotercer puesto de Alonso
Más allá de la clasificación final, las sensaciones parecieron distintas a las vividas en las primeras carreras del campeonato. Alonso concluyó decimotercero, todavía lejos de los equipos de cabeza, pero mucho más cerca del grupo intermedio que en anteriores fines de semana, cuando Aston Martin ocupaba de forma habitual las últimas posiciones con una importante desventaja respecto a sus rivales. El equipo considera que el verdadero examen llegará en la clasificación y en tandas largas, aunque el primer contacto parece haber cambiado cambiado la tendencia de una temporada muy complicada.
El propio Alonso ya había rebajado las expectativas antes de viajar al trazado húngaro al afirmar que “ningún paquete de mejoras” puede borrar de golpe toda la diferencia acumulada con los equipos destacados, aunque sí confía en que marque el inicio del camino hacia un coche competitivo. La escudería, además, tiene previsto introducir nuevas evoluciones después del parón estival, coincidiendo con la llegada de una nueva especificación de la unidad de potencia Honda.
Adrian Newey, junto al AMR26.
Ferrari da continuidad a sus buenas sensaciones
En la parte alta de la tabla, Ferrari confirmó las buenas sensaciones mostradas en las últimas citas del Mundial. Charles Leclerc fue el más rápido de la sesión con casi medio segundo de ventaja sobre Max Verstappen, mientras Lewis Hamilton situó el segundo Ferrari en el tercer puesto. El monegasco, no obstante, terminó la sesión con un contratiempo al tener que detener su coche por un problema técnico que el equipo deberá analizar.
Mientras, Mercedes clasificó en quinta posición con George Russell. El líder del campeonato, Kimi Antonelli, fue sustituido por Frederik Vesti, piloto reserva que registró el séptimo mejor crono.
La cruz de la jornada fue para Carlos Sainz. El piloto madrileño no pudo completar una vuelta representativa con su Williams después de una sesión plagada de dificultades, marcada por un bloqueo de frenos y una salida de pista que le relegaron al último puesto de la clasificación.