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El rechazo a reanudar las conversaciones de adhesión a la Unión Europea se impone por la mínima en Islandia, con el 50,1 % de los votos frente al 49,9 % del 'sí', cuando se ha escrutado ya el 56,18 % de las papeletas. La diferencia es de algo más de 400 votos, por lo que el resultado continúa abierto.
El referéndum decidirá si el país retoma las negociaciones de adhesión con Bruselas, paralizadas desde hace 13 años. El recuento final depende de cuatro circunscripciones y las primeras proyecciones apuntan a una ventaja del 'no' en varias de ellas.
Reikiavik se inclina por Europa y las zonas rurales por el 'no'
El resultado provisional dibuja una marcada diferencia territorial. El 'no' es la opción mayoritaria en las tres circunscripciones rurales, mientras que el 'sí' se impone en las dos circunscripciones en las que se divide Reikiavik.
En la circunscripción suroeste, la más poblada y que engloba varias localidades del área metropolitana de la capital, ambas opciones se encuentran prácticamente empatadas. En estas tres circunscripciones más pobladas reside alrededor del 65 % de los 273.000 islandeses llamados a votar.
La participación provisional se situaría en niveles similares o ligeramente inferiores a los registrados en las elecciones legislativas de 2024, cuando alcanzó el 80 %.
El 'no' a la UE toma ventaja en Islandia por la mínima con más de la mitad del voto escrutado.
Las encuestas publicadas durante la última semana habían reflejado un escenario de máxima igualdad e incluso una ligera ventaja del 'sí'. Sin embargo, los dos últimos sondeos difundidos antes de la consulta ofrecieron resultados diferentes.
Una encuesta de Gallup situaba al 'no' más de dos puntos por delante, mientras que otra de Maskína daba una ventaja de ocho décimas al 'sí'. Finalmente, el recuento provisional mantiene la incertidumbre y deja la decisión pendiente de los últimos votos.
Los islandeses pudieron acudir a las urnas entre las 09:00 y las 22:00 GMT, en una jornada electoral que transcurrió sin incidentes.
¿Qué ocurriría si gana el 'sí'?
Una victoria del 'sí' no supondría la entrada inmediata de Islandia en la Unión Europea, sino el regreso a la mesa de negociación con Bruselas. En caso de reanudarse el proceso, el país tendría que negociar las condiciones de una eventual adhesión y celebrar posteriormente un nuevo referéndum una vez alcanzado un hipotético acuerdo.
Islandia presentó su solicitud de ingreso en la UE en 2009, en plena crisis económica. Sin embargo, cuatro años después paralizó las negociaciones ante el creciente rechazo interno, la crisis de la zona euro y las disputas con varios países europeos por las indemnizaciones a ahorradores extranjeros tras la quiebra del banco Icesave.
a gestión de la pesca y el coste de vida dividen a Islandia ante el referendo sobre la UE.
En 2015, el Gobierno conservador comunicó a Bruselas que Islandia ya no era candidata a entrar en la Unión Europea. No obstante, la Comisión Europea sostiene que nunca se produjo una retirada formal de la candidatura.
La pesca y la soberanía, en el centro de la decisión
La consulta ha reabierto un debate que durante años ha marcado la política islandesa. Entre los principales argumentos de quienes rechazan la adhesión figuran la defensa de la soberanía nacional y el control de los recursos naturales, especialmente de la pesca, uno de los sectores estratégicos de la economía del país.
También ha adquirido importancia el coste de vida y la incertidumbre geopolítica, en un contexto marcado por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible anexión de la vecina Groenlandia.
La primera ministra islandesa, Kristrún Frostadóttir.