La escultura de madera del Mikeldi inició el pasado sábado una nueva etapa en su corta historia urbana tras ser trasladada desde el barrio de Madalenoste hasta los jardines del Instituto de Durango, donde quedará ubicada de forma permanente.
El acto de traslado comenzó al mediodía y reunió a vecinos y vecinas, artistas y representantes culturales en una kalejira acompañada por los txistularis de Jaizale, que recorrieron el trayecto junto a la pieza transportada en una grúa hasta su nuevo emplazamiento.
En el espacio que ocupaba hasta ahora en Madalenoste se depositaron numerosos ramos de flores a modo de despedida. El gran Mikeldi nació gracias a la estrecha colaboración entre la Asociación de Escultores Eskuahaldunak/Azken Muga, artistas del Colectivo Artola y alumnado del Bachillerato Artístico del Instituto de Durango.
Precisamente será ahora el propio centro educativo, que participó en su creación, quien se convierta en el custodio permanente de una obra ya convertida en símbolo cultural y vecinal.
Como era de esperar, el traslado se llevó a cabo en un ambiente festivo y sirvió para rendir homenaje al trabajo colectivo realizado en Durango.