En Las Torres de Cotillas (Murcia) hay una casa donde los sofás no entienden de jerarquías humanas. Allí, los verdaderos dueños tienen cuatro patas, cicatrices invisibles y una segunda oportunidad. Andrés Salar, conocido en redes sociales como "El loco de los perros", ha transformado su vida, su hogar y su intimidad en un refugio improvisado donde conviven cerca de medio centenar de perros que nadie más quiso mirar.
No es un centro al uso. No hay horarios de visita ni jaulas alineadas. Hay convivencia, adaptación y una rutina marcada por las necesidades de cada animal. Unos veinte perros viven dentro de la vivienda; otros treinta ocupan un terreno contiguo, separados solo por una valla. Todo funciona gracias a una mezcla de organización extrema, paciencia infinita y una convicción férrea: no dejar atrás a ningún perro.
Andrés, con uno de los perros rescatados en su refugio de Murcia
El origen: una pérdida que cambió el rumbo
La relación de Andrés con los animales comenzó en la infancia, alimentando perros y gatos callejeros. Sin embargo, no pudo tener perro propio hasta que se independizó. Lo que nunca imaginó es que una tragedia personal marcaría el inicio de su activismo.
Cuco, su perro, murió envenenado tras ingerir algo durante un paseo. "Fue todo muy de golpe y nos dejó a todos muy tocados", recuerda en esta charla con Café con Patas. Tras su muerte, llegaron los sueños. Recurrentes. Insistentes. "Soñaba que Cuco venía a buscarme… y me mandaba a rescatar perros". Durante meses, ese mensaje se repitió hasta convertirse en un propósito vital que hoy comparte con su pareja y su hija.
Un salón convertido en refugio emocional
El interior de la casa de Andrés está reservado para los animales más vulnerables: ancianos, enfermos, recién operados o perros con miedos severos que no soportan estímulos externos. El terreno anexo acoge a los más sociables, aquellos que ya están preparados para ser adoptados.
Rescatar sin tocar: la paciencia como método
La especialidad son los perros que huyen del ser humano, que no se dejan coger, que sobreviven entre ruinas, campos o polígonos industriales. Para ellos utiliza jaulas trampa con control remoto, una técnica que permite rescates seguros sin forzar el contacto.
A pesar de trabajar con animales que reaccionan desde el miedo, Andrés nunca ha sido atacado. Su regla es innegociable: "El respeto va por delante de todo".
Sobrevivir gracias a la red… digital
Mantener este refugio tiene un coste elevado: entre 3.000 y 4.000 euros mensuales en alimentación, veterinarios y cuidados básicos. Las cifras se disparan cuando llegan cirugías o tratamientos prolongados. El apoyo institucional es escaso o inexistente.
La supervivencia del proyecto depende casi por completo de la solidaridad en redes sociales. Instagram, Facebook, TikTok y grupos de Teaming se han convertido en su salvavidas. Cada donación, cada compartido, cada mensaje suma.
Una sociedad impulsiva y un abandono que no cesa
La visión de Andrés sobre la situación del abandono animal en España es dura y directa. "No veo mejora ninguna, pienso que esto ha empeorado". Señala una sociedad impulsiva, que adquiere animales como caprichos temporales y se desentiende cuando llegan las dificultades.
Para El loco de los perros, la comparación no deja lugar a dudas: "Un perro nunca te va a fallar". Su mensaje final es una llamada a la reflexión y a la acción: adoptar con conciencia, no abandonar y apoyar a quienes, como él, luchan cada día por los que no tienen voz.
Porque en esa casa de Murcia, donde los sofás tienen pelo y las segundas oportunidades ladran, cada perro importa.