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La crisis de las vacunas caducadas llegó ayer al pleno de control del Parlamento Vasco. Como era de esperar, los partidos de la oposición cargaron duramente contra el Departamento de Salud por la brecha de seguridad en el sistema de trazabilidad de las vacunas que este episodio ha dejado al descubierto. “Caos organizativo”, “absoluta incompetencia”, “falta de transparencia”, profesionales “señalados”, “niños desprotegidos”… Estos son algunos de los comentarios que se escucharon en una sesión broca en la que el consejero de Salud y el lehendakari coincidieron en invitar a EH Bildu, PP y VOX a no generar “alarmismos” ni caer en la sobreactuación porque se ha reconducido una incidencia sanitaria que partía con la premisa de que no ha habido riesgo alguno para la salud de los afectados.
“La seguridad estuvo plenamente garantizada en todo momento”, aseguró el consejero Alberto Martínez quien explicó que la decisión de revacunar persigue evitar riesgos futuros de infección. Martínez reiteró que cuando el Departamento tuvo conocimiento del primer caso se priorizó disponer de un “criterio riguroso” para hacer una comunicación a las familias. Calificó la gestión realizada por Osakidetza como “coherente con los principios que rigen la gestión de cualquier incidencia sanitaria”, por su “rigor, seguridad, prudencia, responsabilidad, proactividad y transparencia”. Por otro lado, subrayó que asumirá las conclusiones que haga el comité de investigación creado para dilucidar qué es lo que ha ocurrido y apeló a la “responsabilidad y la colaboración” de todo el personal de Osakidetza en esta labor.
Martínez expresó su “asombro” ante el hecho de que una de las parlamentarias que le estaba interpelando fuese Rebeka Ubera (EH Bildu), quien destapó el caso tras una llamada suya en la que el consejero le ofreció “información directa y de primera mano”. Ubera dijo que este episodio confirma que Osakidetza necesita orto modelo de gestión, “menos enfocado al marketing y dirigido a solucionar sus problemas estructurales”. Laura Garrido, del PP, acusó al consejero de falta de transparencia y de defender la no revacunación para así no tener que contar lo sucedido a la opinión pública ni informar a las familias afectadas. Amaia Martínez, de Vox, también habló de que estas vacunas provocaron “vulnerabilidad inmunitaria” a decenas de niños y que el caso muestra el “verdadero caos organizativo” en Osakidetza por culpa de una “pésima política sanitaria”.
En respuesta a otra pregunta del PP, el lehendakari, Imanol Pradales, también defendió la actuación “con rigor” del Departamento y de Osakidetza. Pradales volvió a reconocer la gravedad de lo sucedido y explicó lo primero que se hizo fue pedir perdón a la sociedad y a los afectados. El lehendakari criticó al presidente del PP del País Vasco, Javier de Andrés, por “sembrar sospechas” y “generar alarmismos” y desconfianza de manera “infundada”.
En un momento de su exposición Pradales hizo alusión al titular de un medio de comunicación especializado que incidía en que la actuación del consejero de Salud demostraba que “deontología médica y política son compatibles”. En contraposición a este titular, el lehendakari sentenció que el PP “sigue empeñado en demostrar que demagogia y política también son compatibles”. En la réplica al parlamentario de Sumar, Jon Hernández, Pradales le invitó a que sea igual de exigente con la gestión que hace su propio partido en el Ministerio de Sanidad. En este sentido le espetó que las huelgas de médicos “las está provocando la ministra de Sanidad, que ha aprobado un estatuto marco sin el acuerdo de los médicos”. Asimismo, afirmó que aún está esperando a que el Ministerio dé respuesta a las ocho propuestas planteadas por el Gobierno Vasco para paliar el déficit de médicos en Osakidetza.