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Fernando Alonso vivió su momento álgido en la Fórmula 1 bien temprano, en las temporadas 2005 y 2006, cuando se proclamó doble campeón mundial, el más joven de la historia entonces. Pero para ello tuvo que poner fin a una de las épocas de mayor dominio en el Gran Circo, la que protagonizó Michael Schumacher a bordo del Ferrari entre el 2000 y el 2004, cuando el alemán contó sus temporadas por títulos.
La irrupción de Alonso a los mandos de un fantástico Renault quebró la jerarquía de Schumacher, el piloto más laureado de todos los tiempos con siete título hasta la llegada de Lewis Hamilton. “Michael era un tipo realmente duro en todo, no solo en la pista a nivel deportivo, sino también fuera. Era muy frío, siempre mantenía las distancias y siempre intentaba intimidar”, recordó el asturiano en una entrevista concedida a DAZN en 2024.
El espíritu de Schumacher era combativo. Su competitividad le impedía aceptar la derrotas. Era un ganador nato al que le costaba relacionarse con sus rivales. Así lo asegura Alonso, que vivió de primera mano el hecho de luchar contra él en pista. Al fin y al cabo, eran maneras de ser bastante parecidas. Dos tipos duros batiéndose de tú a tú por el título. “Era un piloto con el que era muy difícil mantener una conversación. Ibas al breafing y te miraba un poco raro. Sabías que había rivalidad, pero él se lo tomaba al pie de la letra. Ese espíritu competitivo yo también lo tenía, chocábamos a menudo. Con respeto, pero era una rivalidad dura”, evocó el ovetense.
El inicio de la rivalidad
En 2005, Alonso encontró en Kimi Raikkonen a su máxima oposición a la corona de la Fórmula 1. El asturiano se impuso con 133 puntos, por los 112 del finlandés, que competía con McLaren, y los 62 de Schumacher. La máxima expresión de la rivalidad entre Alonso y Schumacher llegó en 2006, cuando los dos se quedaron como principales candidatos, con Felipe Massa más descolgado también al volante de un Ferrari.
Schumacher, con el monoplaza Ferrari parado en la curva 'Rascasse' de Mónaco, con Fernando Alonso y su Renault al lado.
Schumacher para el coche el Mónaco
En el Gran Premio de Mónaco, donde las carreras se suelen decidir en las tandas de calificación, Schumacher recurrió a las malas artes para obtener ventaja ante Alonso. En la qualifying, el alemán detuvo de manera intencionada su monoplaza en la curva Rascasse para impedir a Alonso mejorar su crono. El germano bloqueó el paso a propósito en el estrecho punto del circuito urbano. Así lo confiesa ahora, dos décadas más tarde, el que entonces era el director general de Ferrari.
“Michael era un chico excelente, pero pagó muy caro cada vez que perdió el control. Le costó también el campeonato, como cuando se paró a propósito en Montecarlo con Alonso”, recuerda Todt en una declaraciones concedidas a High Performance Podcast. La consecuencia de esta maniobra del alemán fue una sanción que le obligó a partir desde la última posición en una carrera que acabaría ganando Alonso.
"No sabía cómo hacer trampas"
Según Todt, Schumacher “no sabía cómo hacer trampas”. El que sería presidente de la Federación Internacional del Automóvil entre 2009 y 2021, revela que el piloto alemán hizo trampas al menos en dos ocasiones, y que esa falta de costumbre le jugó malas pasadas. “Él las hizo dos veces que yo conociese, pero las hacía mal. Sería muy fácil hacerlas muchas veces, pero se equivocaba si lo intentaba”, relata Todt.
El duelo entre Alonso y Schumacher en 2006 fue enconado. El alemán parecía favorito, pero una rotura en Japón, en la penúltima cita del calendario, allanó el terreno para Alonso, que se coronó por segunda vez consecutiva. Lo hizo en la última carrera, en Brasil. El de Renault finalizó con 134 puntos y el de Ferrari, con 121. Detrás quedó Massa, con 80 unidades. El palo fue tan duro para Schumacher que anunció su retirada, la primera de las dos que protagonizó. Porque El Kaiser regresó a la Fórmula 1 en 2010, pero no logró más victorias. En 2012 anunció su adiós definitivo.