Actualizado hace 7 minutos
De jugar al fútbol en Landako a competir ante miles de aficionados en el Buesa Arena de Vitoria-Gasteiz. El camino de Sekou Sané hasta hacerse un hueco en las artes marciales mixtas (MMA) ha estado marcado por los cambios, el aprendizaje y las ganas de superarse. A sus 27 años, este luchador de Durango ha encontrado en los deportes de contacto mucho más que una disciplina competitiva. Su última conquista llegó este pasado fin de semana, cuando derrotó al canario Kiko Martín en su debut en WOW FC. Una victoria importante que refuerza su trayectoria y alimenta su ambición de seguir abriendo puertas. “Para mí, este deporte, al final, es una forma de vida, porque también me enseña a tener unas rutinas, entrenamientos, cuidar la dieta y, evidentemente, disfruto eso, día a día. Me permite crecer y demostrarme a mí mismo que puedo llegar mucho más lejos de lo que pensaba”, asegura orgulloso de sus logros.
La cita tuvo lugar en WOW 33, una velada celebrada ante miles de aficionados. Sané, representante de Original MMA Team, afrontaba el reto de competir en una de las organizaciones de referencia del panorama nacional. El combate, correspondiente a la categoría wélter de 77 kilos, se disputó a tres asaltos de tres minutos y terminó con una victoria por decisión unánime.
No fue un enfrentamiento sencillo. Sané se llevó el primer asalto, pero Martín reaccionó en el segundo y consiguió apuntarse esa ronda. Todo quedaba pendiente del último asalto, en el que el durangarra volvió a ofrecer una gran actuación para convencer a los jueces. Su capacidad para responder ante las dificultades le permitió cerrar con éxito una noche importante. Además, saltó al escenario acompañado por sus compañeros y entrenadores, con la bandera de Senegal presente en una entrada que reflejó el orgullo por sus raíces. “Fue una locura. Cerca de casa, con muchísima gente y un ambiente increíble; no podía haber salido mejor”, asegura agradecido.
El durangarra se impuso al canario Kiko Martín en WOW 33
Antes de llegar a la jaula, Sané ya conocía el deporte desde otras disciplinas. Sus primeros pasos los dio jugando al fútbol en Landako. Después pasó por el Durango Kirol Taldea, donde practicó atletismo. Dos experiencias que marcaron sus comienzos deportivos antes de descubrir una pasión diferente. El cambio llegó en 2019. Tras dejar el fútbol y el atletismo, decidió probar el boxeo con un amigo en Indar Xsport. Aquella primera experiencia terminó convirtiéndose en el inicio de un recorrido que le llevaría a explorar distintas modalidades de combate. Llegó a disputar seis combates de boxeo, una etapa que le permitió familiarizarse con la competición y descubrir que quería seguir avanzando.
Campeón de España de MMA
En 2021 dio otro paso y comenzó con el kickboxing en Durango Fight Factory. Más adelante se adentró en el jiu-jitsu brasileño, ampliando sus conocimientos técnicos y su manera de entender el combate. La combinación de esas experiencias terminó conduciéndole en 2024 a las artes marciales mixtas, la disciplina en la que encontró su sitio. Desde entonces, su preparación se ha orientado hacia una modalidad que hoy ocupa un lugar central en su vida. El esfuerzo comenzó a dar sus frutos. En 2025, Sekou Sané se proclamó campeón de España de MMA, un logro que confirmó su progresión y supuso un hito en su trayectoria. Lejos de conformarse, siguió trabajando para afrontar nuevos desafíos. Hasta el momento ha disputado cinco combates en esta disciplina y continúa invicto. Detrás hay horas de entrenamiento, preparación física, aprendizaje técnico y disciplina. Sané organiza su semana alrededor de una rutina exigente y sabe que llegar en buenas condiciones al combate depende también de los hábitos que mantiene fuera del gimnasio. “Tampoco fumo, tampoco bebo, tengo unos comportamientos saludables y mi familia en ese sentido me apoyan porque saben lo que me aporta en el día a día”, explica.
Entrena todos los días de la semana y cuida su preparación física y técnica. Con 1,89 metros de altura y un peso habitual de 85 kilos, presta atención a su estado físico y a la alimentación. Eso no significa que renuncie a los pequeños placeres. También hay espacio para disfrutar de una comida con amigos o permitirse algún capricho durante las vacaciones. “Me cuido mucho, pero eso no significa que de vez en cuando me tome una hamburguesa, coma de más y disfrute también de la comida”, reconoce entre risas.
La pasión de Sané por las artes marciales también se vive en casa, aunque no siempre desde la tranquilidad. Cuando comenzó a entrenar, su familia pensó que estaba probando una nueva disciplina deportiva. La preocupación apareció cuando empezó a competir y los entrenamientos dieron paso a enfrentamientos reales. “Lógicamente, al principio no les hizo mucha gracia, pues porque al principio les daba igual, creían que estaba probando una nueva disciplina, pero cuando empecé a competir se preocuparon», recuerda.
Su debut en WOW FC se saldó con un triunfo de mérito
Sufren en casa
La preocupación convive con el apoyo. Su familia entiende lo que las artes marciales significan para él y también valora los hábitos saludables, la disciplina y la responsabilidad que le aporta la competición. Eso no evita los nervios cuando llega el momento de pelear, pero hace que cada victoria se convierta en una alegría compartida. “Los que más sufren son mi familia. Mis padres no suelen venir a verme, pero mis hermanos vienen todos cuando pueden y la verdad que sufren. Pero también entienden lo que me aporta a mí este deporte”, explica.
A sus 27 años, Sekou Sané continúa construyendo su historia sin olvidar sus raíces senegalesas, a su familia ni a los equipos que le acompañan. Su camino comenzó entre el fútbol y el atletismo y le ha llevado hasta un escenario ante miles de aficionados en Vitoria-Gasteiz. Ahora mira al futuro con ambición, dispuesto a aprovechar cada oportunidad. Porque, para él, “el sueño no consiste únicamente en ganar un combate o levantar un trofeo, sino en seguir abriendo puertas, estar preparado para cruzarlas cuando llegue el momento y ver hasta dónde me llevan”, asegura ambicioso.