Las intensas precipitaciones que han azotado el territorio alavés en los últimos días parecen haber dado una pequeña tregua este domingo, permitiendo que el embalse de Ullibarri inicie un lento pero constante descenso en su nivel. Tras vivir momentos de gran tensión durante todo el fin de semana, la infraestructura alcanzó su cota máxima de llenado alrededor de las 18:00 horas del sábado, situándose en un 88,8% de su capacidad total. Este escenario obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas, incrementando de forma progresiva el volumen de agua liberada para dejar margen a las fuertes aportaciones que seguían llegando desde la cabecera del sistema.
Aumento del desembalse para evitar desbordamientos
Desde el mediodía de este domingo, las compuertas de la presa han estado evacuando un caudal de 45 metros cúbicos por segundo.
Esta decisión se tomó tras comprobar que, a pesar de las maniobras iniciales, el nivel del pantano seguía subiendo debido a que la cantidad de agua entrante superaba con creces a la saliente. De hecho, el proceso de apertura de compuertas comenzó el sábado por la tarde con una liberación inicial de apenas 15 m³/s, pero la magnitud del episodio de lluvias obligó a triplicar esa cifra en menos de 24 horas para evitar que se llegara al umbral crítico del 90%. Según los datos técnicos recogidos, la situación llegó a ser especialmente compleja el sábado por la noche, cuando los embalses del sistema Zadorra recibían un caudal medio de 260 m³/s, mientras que la salida total, sumando el desembalse y el trasvase hacia la cuenca cantábrica, apenas alcanzaba los 54 m³/s.
Desbordamientos y afecciones en infraestructuras
La gestión de Ullibarri ha sido calificada por la Agencia Vasca del Agua (URA) como "clave para reducir la inundación en la cuenca del Zadorra", actuando la infraestructura como un gran pulmón regulador que ha contenido la mayor parte de la avenida. Sin embargo, la virulencia de las lluvias y el necesario aumento del desembalse han tenido consecuencias directas en el entorno. El río Zadorra llegó a desbordarse en puntos críticos como Margarita, incluso antes de que se abrieran las compuertas de la presa el sábado por la tarde. Con el incremento del vertido el domingo, zonas vulnerables como el puente de Mendibil y el Arca de Noé de Durana terminaron por inundarse, provocando cortes en las comunicaciones. No solo el Zadorra ha sido protagonista; el río Alegría, a su paso por el Buesa, sufrió una crecida espectacular, pasando de un flujo residual de 1,5 m³/s a unos imponentes 28 m³/s en solo un día.
Registros históricos de lluvia en Álava
La causa raíz de esta crisis hídrica se encuentra en las copiosas lluvias registradas de forma ininterrumpida desde la mañana del viernes. Las estaciones meteorológicas han arrojado datos que explican la rapidez con la que se llenaron los cauces y los embalses.
En zonas como Gorbeia, se llegaron a acumular hasta 85 litros por metro cuadrado en menos de 48 horas, mientras que en Campezo la cifra alcanzó los 75 litros. La zona de Ozaeta, fundamental por ser la cabecera del embalse, registró 66 l/m², lo que justifica la enorme presión que ha soportado Ullibarri-Gamboa. Otros puntos como Goiain, Etura o Páganos también superaron ampliamente los 50 litros, contribuyendo a que el río Baias invadiera carreteras en Añana y Ribera Alta, dejando núcleos de población como Andagoya temporalmente incomunicados por el corte de la A-4356.
Vigilancia ante nuevas lluvias
A pesar de la espectacularidad de las inundaciones y los cortes viales, los técnicos de URA subrayan que el volumen de agua embalsada actualmente se sitúa por encima de la denominada "curva de garantía". Este parámetro es esencial para asegurar el abastecimiento de agua a la población durante el resto del año, por lo que el desembalse actual no compromete el suministro, sino que busca recuperar el volumen óptimo de seguridad para afrontar futuros episodios. De cara a las próximas horas, las autoridades mantienen la vigilancia estrecha sobre el cielo y la evolución de los caudales. Si las lluvias regresan con intensidad este lunes, la estrategia de los gestores del embalse contempla disminuir el vertido de la presa para evitar que se agraven las inundaciones aguas abajo, priorizando la seguridad de las zonas residenciales en la cuenca baja del Zadorra.