Navarra amanece este lunes con el paraguas abierto tras una breve pausa dominical. Aunque la crecida de los ríos durante el fin de semana se ha saldado sin daños de gravedad en la Ribera, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado la alerta amarilla ante la llegada de un nuevo frente que amenaza con descargar con fuerza en la mitad norte de la comunidad.
Respiro en la Ribera tras la crecida
La jornada de este domingo permitió que los cauces fluviales de la Ribera se estabilizaran tras un fin de semana de gran caudal. El río Ebro, a su paso por la localidad de Castejón, se mantuvo durante la tarde del domingo en unos 1.730 metros cúbicos por segundo, una cifra que los técnicos consideran fuera de los parámetros de peligro.
Esta situación de relativa calma fue posible gracias a una tregua meteorológica fundamental: mientras que el sábado se registraron 35 litros por metro cuadrado en la cuenca de Pamplona, el domingo las precipitaciones fueron apenas testimoniales, con tan solo 0,3 litros.
Previsiones de hasta 60 litros en el norte
Sin embargo, la ventana de buen tiempo se ha cerrado definitivamente. Desde las 06:00 horas de esta mañana y hasta la medianoche, permanece activo el aviso amarillo en la vertiente cantábrica, donde se esperan acumulaciones de agua de entre 40 y 60 litros por metro cuadrado en apenas doce horas. Las lluvias serán especialmente persistentes y podrían llegar a ser fuertes en diversos puntos del tercio norte.
Peligro de aludes y deshielo en el Pirineo
La situación es igualmente delicada en el Pirineo navarro, donde además de la previsión de lluvias de hasta 40 litros, preocupa el aumento de las temperaturas mínimas. Esta subida térmica, combinada con el agua, eleva el riesgo de aludes y favorece el deshielo de la nieve acumulada, lo que podría incrementar rápidamente el nivel de los ríos de montaña. Por su parte, las temperaturas máximas no presentarán grandes cambios respecto a los días anteriores.