Iñaki López desveló una de sus grandes debilidades en Más Vale Tarde cuando un reportero llegó al plató con un surtido de palmeras artesanas de la Sierra de Madrid. Lo que siguió fue una cata improvisada, descontrolada y muy auténtica en la que el presentador no tardó ni treinta segundos en demostrar que las palmeras son, para él, un asunto de máxima seriedad.
El catador que lleva dentro
Nada más ver las palmeras, Iñaki dejó claro que aquello no era una merienda cualquiera. "Yo si hablamos de palmeras, aquí nos estamos jugando el programa", avisó. Y es que no era broma.
Lo que siguió fue un análisis que nadie esperaba del presentador. Cogió la palmera de chocolate, la examinó y empezó a describir con precisión el dulce: "Con un leve toque avellana, ¿eh? El grosor perfecto". Después pasó a valorar la textura: "Una dureza de cuatro y medio, perfecta. Fíjate que la hay la palmera crocante y luego la blanda. Esta es más tirando a blandita, pero muy bien, ¿eh?" Y remató con el grosor del chocolate: "Apenas micra y media. Muy bien".
El reportero, que ya estaba mirando la escena con cara de no creérselo, se lo dijo en voz alta: "Me estoy quedando loco con tu tesis". El mismo calificativo usó después para proponerle algo: "¿Quieres que hagamos un documental de palmeras?" La respuesta de Iñaki fue inmediata: "Deberíamos. Y un monográfico. En esta casa, seis horas."
Sus favoritos
El surtido que llegó al plató incluía seis variedades: chocolate negro, chocolate blanco, coco, mermelada de melocotón, mermelada de fresa y la palmera mixta. Cristina Pardo optó sin dudar por la de chocolate como su favorita, y Iñaki coincidió al probarla: "La de chocolate es... maravillosa".
Varias palmeras de chocolate en una bandeja
"¿Ofenderemos a alguien si decimos que las palmeras de coco son una mierda?", dijo Iñaki dejando claro que aunque las que tenían delante eran la excepción y estaban "cojonudas", él nunca había sido fan del coco en palmera.
Un dulce histórico
La palmera de hojaldre es uno de los dulces más populares y reconocibles de la pastelería. Su origen se sitúa en Francia durante el siglo XIX, donde este pastel se conoce como 'palmier' por su forma característica, que recuerda a una hoja de palmera o a un corazón. Se elabora a partir de masa de hojaldre y azúcar, que se enrolla sobre sí misma antes de hornearse para crear sus capas crujientes y su superficie caramelizada. El resultado es un dulce sencillo en ingredientes pero muy apreciado por su textura ligera, hojaldrada y su sabor intenso a azúcar tostado.
Con el tiempo, la palmera se extendió por gran parte de Europa, llegando al Estado, donde se convirtió en un clásico de las panaderías y pastelerías tradicionales. En muchas ciudades pasó a ser uno de los productos más vendidos, especialmente para acompañar el café del desayuno o la merienda. Su popularidad también se debe a que el hojaldre, una técnica muy valorada en la repostería, permite obtener un dulce vistoso y crujiente a partir de una preparación relativamente simple.