EE.UU.. encara hoy martes las elecciones legislativas en un ambiente de crispación política, dificultad económica y enfrentamiento sobre libertades individuales; comicios que decidirán la composición del Congreso durante los dos últimos años del mandato de Joe Biden, el futuro margen de maniobra de su administración y, ya entre líneas, se convertirán en un referéndum sobre la figura del mandatario y sus primeros 24 meses en el cargo.
La inflación ha dominado gran parte del debate previo de campaña y se ha convertido en el gran instrumento de los republicanos para crecer en unas encuestas donde son, como mínimo, favoritos a arrebatar el control del Partido Demócrata sobre la Cámara de Representantes, donde están en juego 435 escaños.
La batalla por el Senado, donde se deciden 35 escaños, una tercera parte del total del hemiciclo, se antoja más favorable a los demócratas pero tampoco se puede decir que tengan la victoria en la mano, porque ambos partidos están a dos escaños de obtener la mayoría de la cámara, según estimaciones de la CNN. Los republicanos no están descartados en absoluto para obtener una victoria total en el Legislativo norteamericano.
A ello hay que añadir el profundo carácter local de unos comicios donde también se decidirán gobernadores y secretarios estatales, así como votaciones adicionales respecto a cuestiones tan importantes en los últimos meses como el derecho al aborto o las libertades de voto.
Inflación y aborto
La inflación se acerca a máximos nunca vistos en 40 años y un 77% de los estadounidenses considera que es un tema primordial a la hora de decidir su voto, según una encuesta publicada por ABC News/The Washington Post.
El partido Republicano, según este sondeo, aventaja en doce puntos a los demócratas en los índices de confianza a la hora de gestionar la situación económica en Estados Unidos. Sin embargo, los demócratas responden con una ventaja significativa en la confianza de la población para un tema tan delicado como el aborto. En la encuesta, un 66% de estadounidenses considera que el aborto debería ser legal en todos o en la mayoría de los casos, el porcentaje más alto en las encuestas de ABC/Post desde 1995. Se trata de una subida de 8 puntos desde abril, dos meses antes de que la mayoría conservadora del Supremo eliminara el derecho constitucional a la interrupción voluntaria del embarazo.
Estos temas terminaron de conjugarse en los últimos coletazos de campaña el pasado sábado, en los que Joe Biden pidió el voto para “proteger la democracia” mientras que el expresidente Donald Trump –que amaga con volver a presentarse a la Casa Blanca en 2024– acabó clamando por una “ola gigante republicana” para “salvar el sueño americano”.
A pesar de medidas tan aplaudidas como las que han facilitado el descenso del paro (un 3,7% en octubre) o la condonación parcial de la deuda universitaria, Biden llega a estos comicios con un índice de aprobación del 38% según una encuesta publicada por Pew Research, idéntica a la calificación de aprobación de Trump en un punto similar de su presidencia.
La aprobación de Biden es más baja que la de otros presidentes recientes en el período previo a su primera elección legislativa, como Ronald Reagan (42%) y Bill Clinton (41%) o Barack Obama (46%). Esos tres presidentes, como Biden, perdieron terreno durante sus primeros dos años en el cargo.
Desinformación y violencia
El dominio de Trump en el Partido Republicano, impermeable a las acusaciones de instigar el asalto al Capitolio o a la investigación abierta por el FBI, son un ejemplo más que ponen los expertos sobre la crispación política que sigue dominando el país.
Esta tensión se tradujo a finales del mes pasado en el ataque contra el marido de la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Este ataque terminó de concretar la advertencia formulada a mediados de octubre por un grupo de expertos, que alertaba sobre un nuevo estallido de violencia política durante las elecciones legislativas
Poco o nada ha cambiado el ambiente político desde la llegada de Biden, y cada acontecimiento exacerba la fricción, ya sean las decisiones contra el aborto, la lucha contra la pandemia, la crisis económica por la guerra de Ucrania, los procesos judiciales contra los participantes en la insurrección en el Capitolio, los tiroteros en los colegios del país o la investigación contra el expresidente Trump.
En corto
Trump
Denuncia que hay amaño. Donald Trump, así como varios políticos del Partido Republicano, han puesto en duda los futuros resultados electorales de las ‘midterm’ en el estado de Pensilvania, donde los candidatos demócratas y republicanos están empatados. Así, el magnate neoyorquino ha puesto en tela de juicio nuevamente la legitimidad de los procesos electorales en Estados Unidos y ha afirmado que las elecciones “están amañadas”.
Nuevos líderes
Cerrar el paso a Trump. El magnate Ken Griffin, uno de los grandes donantes del Partido Republicano hizo ayer un llamamiento para que la formación se aleje de la figura de Donald Trump y abra camino a una nueva hornada de líderes. “(Trump) Hizo muchas cosas realmente bien, pero también falló en algunas áreas importantes. Y por un sinfín de razones, creo que es hora de pasar a la próxima generación”, dijo Griffin.