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El silencio es este lunes el protagonista en las aulas del campus de Álava de la Universidad del País Vasco . La institución académica ha decidido mantener sin actividad presencial este lunes 23 de febrero todas sus instalaciones en Vitoria-Gasteiz, trasladando la docencia íntegramente al formato telemático. El objetivo de esta medida excepcional, según ha argumentado el Rectorado encabezado por Joxerramon Bengoetxea, es evitar posibles disturbios y garantizar la seguridad ante la jornada de alta tensión que se espera en la capital alavesa tras la convocatoria de un acto de Vox en las inmediaciones del campus.
Un campus blindado por precaución
La decisión de vaciar las aulas cuenta con el respaldo del Consejo de Estudiantes, que considera que el cierre evita la "criminalizar" al alumnado y ayuda a rebajar la temperatura de una jornada marcada en el calendario por la confrontación política. Esta medida de precaución llega tras los incidentes registrados recientemente en otros puntos, como Iruñea, y busca blindar la convivencia universitaria.
El origen del conflicto se sitúa en la convocatoria de un acto de Vox programado para las 12:30 horas en las inmediaciones del campus. De forma paralela, la organización estudiantil Ikasle Autolakunde Sozialista (también referida como Ikasle Gazte Antolakundea) ha llamado a una contramanifestación previa a las 12:00 horas, lo que ha hecho saltar todas las alarmas sobre posibles choques entre grupos de signos opuestos.
Tormenta política y críticas al Rectorado
La medida no ha tardado en generar una auténtica tormenta en el arco parlamentario vasco. Desde el PNV, el parlamentario Jon Aiartza ha calificado de "incomprensible" el acto organizado por Vox en una fecha tan simbólica como el 23-F, aunque también ha criticado al rector por no señalar con claridad a quienes pretenden impedir el acto mediante la violencia. Para los jeltzales, ver una universidad cerrada es una "realidad tremendamente negativa".
Por el contrario, EH Bildu ha cerrado filas con Bengoetxea, tildando la decisión de "responsable y comprometida con la convivencia". La parlamentaria Eraitz Sáez de Egilaz ha defendido que la universidad pública no puede ser un "escenario de provocaciones de la extrema derecha".
En el bloque crítico se sitúan el PSE-EE y el PP. Los socialistas consideran que el cierre "no es proporcionado", a pesar de reconocer la "provocación" que supone el acto de Vox. Por su parte, la popular Laura Garrido ha acusado al Rectorado de "hipocresía", denunciando que se permite la presencia de grupos radicales vinculados a la izquierda abertzale de forma habitual mientras se restringe la actividad académica por este acto.
División en el seno de la propia universidad
La tensión no solo es externa. Una cuarentena de profesores, incluyendo a tres exvicerrectores, han firmado un comunicado rechazando el cierre y denunciando la gestión del Rectorado. Ante esto, el rector Bengoetxea ha respondido de forma contundente a través de una carta, subrayando que, si bien Vox es una formación legal, la universidad debe defender valores como el pluralismo y que, en situaciones de riesgo, "mirar hacia otro lado no es una opción".
Desde Vox, la parlamentaria Amaia Martínez ha arremetido duramente contra el rector, calificándolo de "tirano totalitario" y exigiendo su inhabilitación inmediata. La formación sostiene que su acto es legítimo y desvincula totalmente su celebración del aniversario del intento de golpe de Estado. Así, con las aulas vacías y la vigilancia reforzada, el campus de Álava afronta este lunes una de sus jornadas más convulsas de los últimos años.