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El calor extremo pone al corazón bajo presión

Los especialistas alertan del aumento de infartos, arritmias y descompensaciones, especialmente entre enfermos crónicos y personas polimedicadas
Un hombre se abanica en el centro de Bilbao durante la ola de calor.
Un hombre se abanica en el centro de Bilbao durante la ola de calor. / Markel Fernández

Actualizado hace 5 minutos

Las temperaturas extremas obligan al sistema cardiovascular a realizar un esfuerzo adicional y pueden elevar el riesgo de infartos, arritmias y descompensaciones de la insuficiencia cardiaca. Los especialistas aconsejan extremar la vigilancia entre las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y quienes toman varios medicamentos.

Los cardiólogos del Hospital Vithas Valencia Turia explican que el organismo necesita poner en marcha distintos mecanismos para regular su temperatura cuando afronta episodios de calor intenso. Ese proceso puede pasar inadvertido en una persona sana, pero supone un riesgo añadido para quienes presentan problemas cardiovasculares.

Un esfuerzo adicional

“La vasodilatación, la sudoración y la pérdida de líquidos obligan al corazón a trabajar con mayor intensidad para sostener la presión arterial y el flujo sanguíneo”, explica el jefe de Cardiología del centro, Alfonso Valle.

Ese sobreesfuerzo puede afectar especialmente a quienes padecen insuficiencia cardiaca, arritmias o alteraciones en las válvulas o el músculo cardiaco, así como a personas que ya han sufrido un episodio coronario. La fatiga, los mareos, las palpitaciones y la sensación de falta de aire figuran entre las principales señales de alerta.

La deshidratación también altera el equilibrio de electrolitos al favorecer la pérdida de sodio y potasio, una situación que puede facilitar la aparición de alteraciones del ritmo cardiaco.

El peligro también está en el agua

Las consecuencias pueden agravarse durante el baño. Algunos ahogamientos de adultos no están relacionados únicamente con la falta de destreza, sino con síncopes, arritmias o infartos que se producen de forma repentina dentro del agua.

“Si un evento cardiaco sucede dentro del agua, como consecuencia de la combinación de temperaturas elevadas, deshidratación y esfuerzo físico al nadar, la pérdida de conciencia o la incapacidad para mantenerse a flote puede derivar en un ahogamiento secundario. Es un fenómeno que vemos cada verano y que subraya la importancia de extremar la precaución en playas y piscinas durante los episodios de calor intenso”, señala Valle.

Atención a los tratamientos

Los pacientes polimedicados requieren una vigilancia especial. Los diuréticos aumentan la pérdida de líquidos y electrolitos, mientras que los antihipertensivos pueden intensificar la bajada de la tensión y los betabloqueantes limitan la respuesta del corazón ante el esfuerzo. Estos últimos también pueden dificultar la percepción de los primeros síntomas.

“Cuando se combinan varios tratamientos, estos efectos pueden amplificarse. Por ello, es fundamental revisar la medicación si se encadenan varios días de temperaturas muy elevadas”, destaca el cardiólogo. Cualquier ajuste debe realizarse bajo supervisión médica y ningún tratamiento debe suspenderse por iniciativa propia.

Hidratación y espacios frescos

Los especialistas recomiendan beber agua con frecuencia, incluso sin tener sed; evitar el sol y la actividad física intensa durante las horas centrales; permanecer en lugares frescos y ventilados, y prestar atención a posibles mareos, palpitaciones o dificultades para respirar.

“El mensaje es sencillo: protegerse del calor es proteger el corazón. En un verano marcado por temperaturas extremas, la vigilancia y el autocuidado son esenciales para evitar complicaciones”, concluye Valle. La Organización Mundial de la Salud también advierte de que el esfuerzo del organismo para regular su temperatura somete a una mayor carga al sistema cardiovascular y puede agravar enfermedades crónicas.

2026-07-16T11:30:53+02:00
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